Hay años en los que los cambios son cuestión de milímetros. Ajustes que no hacen ruido, pero que revelan mucho sobre el momento que atraviesa una marca. En el caso de Samsung, la llegada de la generación Galaxy S26 parece traer precisamente eso: una relectura silenciosa de su estrategia, menos centrada en sorprender con hardware y más interesada en cómo presentar —y posicionar— cada modelo en el escaparate. No hay ruptura, ni salto generacional evidente. Lo que hay es una serie de movimientos calculados que, en conjunto, dicen más de lo que parece.
La información proviene del filtrador Roland Quandt, una fuente conocida por su precisión en adelantos de hardware móvil. Según sus datos, los precios del Galaxy S26 en Europa —concretamente en Suecia— revelan una reorganización llamativa. La versión base, el Galaxy S26 a secas, sube de precio con respecto al S25… pero lo hace porque deja atrás la configuración de 128 GB y parte directamente de 256 GB. Es un movimiento que muchos usuarios agradecerán: más capacidad de partida, aunque a costa de pagar más por ello.
Donde no hay cambios es en el Galaxy S26+, que en su versión de 256 GB mantendría el mismo precio que su antecesor en esa misma configuración. Una continuidad que puede interpretarse como un intento de estabilizar el segmento intermedio de la gama, evitando que todos los escalones de precio suban al mismo tiempo. Pero lo realmente llamativo llega con el Galaxy S26 Ultra: según la filtración, su precio inicial sería unos 100 euros más bajo que el del S25 Ultra. También se reduciría el coste de la versión de 512 GB, mientras que el modelo de 1 TB se mantendría en la misma cifra.
Es una anomalía en la tendencia habitual. Durante años, el Ultra ha representado el techo tecnológico —y económico— de Samsung en móviles. Rebajar su precio, aunque sea solo en Europa y en unas configuraciones concretas, sugiere un cambio de estrategia: o bien Samsung quiere hacer el modelo más accesible, o bien está reordenando internamente el valor percibido de cada gama para ajustar la demanda a sus previsiones de mercado. En cualquier caso, es un giro que merece seguimiento.
No todo son buenas noticias para quienes pensaban reservar el dispositivo. La misma fuente señala que este año no habrá promoción de mejora gratuita del almacenamiento para los primeros compradores, una ventaja habitual en generaciones anteriores. Quienes quieran dar el salto a más capacidad desde el primer día, tendrán que pagarlo. Esa decisión podría equilibrar, en parte, el abaratamiento del Ultra o el encarecimiento del modelo base, y reforzar la idea de que Samsung busca rentabilidad inmediata en las reservas.
Eso sí, conviene leer estos precios con cautela. La filtración se basa en datos de Suecia, un país con moneda propia y un IVA notablemente más alto que el de la media europea. Aunque las cifras en euros son orientativas, no deben tomarse como definitivas para otros mercados de la zona euro, incluido el español. Lo importante, más allá de las cantidades exactas, es la estructura que se perfila: una gama alta con precios más modulados, menos escalonados, y quizá más competitiva en relación con los rivales directos.
Aún es pronto para saber si esta estrategia se confirmará en el evento oficial, pero no puedo evitar leer entre líneas. Que Samsung baje el precio del Ultra y quite promociones de reserva al mismo tiempo no es casualidad. Hay una lógica detrás de cada decisión de catálogo, y este año parece que se está gestando un cambio silencioso. Tal vez no veamos una revolución técnica, pero sí una redefinición del equilibrio entre valor, coste y posicionamiento. Y en la gama Galaxy, eso también cuenta.
Más información
La entrada Se filtran los precios de los Galaxy S26, y hay sorpresas se publicó primero en MuyComputer.


