La organización de una biblioteca digital puede ser tan personal y exigente como la de una biblioteca física. Quienes usan a diario gestores como Calibre lo saben bien: mantener el orden, ajustar metadatos, sincronizar dispositivos o realizar conversiones forma parte de una rutina tan técnica como meticulosa. Por eso, cuando una nueva versión llega tras casi un año de espera, conviene prestar atención. Calibre 9.0 ya está disponible, y sus novedades buscan afinar tanto la experiencia visual como las capacidades funcionales del programa.
La incorporación más visible es el nuevo modo “Bookshelf”, que permite visualizar la colección como si se tratara de estanterías reales, con los libros dispuestos por lomo y agrupados por autor, serie u otros criterios. Al pasar el cursor sobre un volumen, se muestra la portada completa, y todo el sistema puede personalizarse en detalle: desde el tipo de letra hasta el grosor del libro, que por defecto se ajusta al número estimado de páginas. Esta función añade un componente visual que no compromete la eficiencia, y que puede resultar especialmente útil para colecciones amplias o temáticamente organizadas.
Otra novedad destacada es la introducción de funciones basadas en inteligencia artificial, aunque con un enfoque claramente respetuoso: todo el sistema es completamente opcional, y requiere que el usuario configure previamente el proveedor y el modelo de IA, ya sea en la nube o en local. Una vez activadas, las funciones permiten obtener sugerencias de lectura, plantear preguntas sobre un libro específico o incluso analizar fragmentos seleccionados directamente desde el visor de ebooks. El objetivo no es automatizar la lectura, sino complementar el proceso con herramientas contextuales.
En cuanto a la edición y lectura, Calibre 9.0 introduce mejoras orientadas a la agilidad del trabajo. El visor de libros electrónicos permite ahora abrir el editor directamente desde la posición de lectura, lo que facilita la corrección de errores o el ajuste de formatos en tiempo real. También se ha añadido la posibilidad de introducir el número de página para saltar directamente a un punto específico del libro, evitando así la navegación manual en obras extensas. Además, el programa permite sustituir imágenes por su texto alternativo (alt text), lo que refuerza su valor como herramienta accesible.
Las mejoras de compatibilidad y personalización también merecen mención. En Linux, se ha añadido soporte para scrolling con inercia, lo que mejora la fluidez de navegación en touchpads de alta resolución. El programa ha reforzado su compatibilidad con el firmware más reciente de lectores Kobo y añade soporte parcial para cubiertas en el formato Open Manga, utilizado por algunas editoras japonesas. A todo esto se suman pequeños ajustes visuales, como el control del tamaño de letra en el widget de chat con IA.
Calibre es, ante todo, una herramienta mantenida por su comunidad. Buena parte de estas mejoras no provienen de decisiones corporativas, sino del esfuerzo sostenido de desarrolladores voluntarios que dedican su tiempo a perfeccionar el programa. La versión 9.0 no supone una ruptura, ni pretende reinventar lo que ya funciona. Pero sí afina elementos clave de la experiencia diaria y ofrece nuevas posibilidades para quienes usan Calibre como base de su ecosistema lector.
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