El iPhone “barato” de Apple siempre llega envuelto en una expectativa peculiar. No promete revoluciones ni titulares espectaculares, pero despierta interés porque encarna una idea muy concreta: hasta dónde está dispuesta la compañía a recortar sin romper su propio ecosistema. El iPhone 17e vuelve ahora al centro de las miradas, no tanto por lo que pretende cambiar, sino por lo que confirma que Apple quiere mantener casi intacto dentro de su gama.
Según la información más reciente de Mark Gurman, Apple tiene ya listo el relevo del iPhone 16e, con un lanzamiento que se considera inminente. La novedad más clara es que la compañía mantendrá el precio de partida en Estados Unidos, fijado en 599 dólares, una cifra que se ha convertido en el ancla de su estrategia para este segmento. No es un detalle menor: en un mercado donde los precios no han dejado de subir, Apple opta aquí por la continuidad.
Trasladado al mercado español, este movimiento apunta a un escenario muy concreto. Si se repite la estrategia del modelo actual, el iPhone 17e arrancará previsiblemente en torno a los 709 euros, el mismo precio de salida que tiene hoy el iPhone 16e en nuestro país. Apple no busca competir por precio agresivo, sino mantener una puerta de entrada “controlada” a su ecosistema, incluso aunque esa cifra siga siendo discutible frente a alternativas Android.
El principal salto técnico llegará de la mano del SoC Apple A19, el mismo chip que monta el iPhone 17 base. Esto supone una mejora clara frente al 16e, especialmente en rendimiento sostenido y longevidad del dispositivo. Tal y como ya adelantamos el pasado agosto, Apple apuesta por igualar el corazón del modelo barato con el de la gama principal, algo que garantiza varios años de actualizaciones y un rendimiento muy por encima de lo que suele ofrecer la competencia directa en este rango de precios.
Junto al nuevo chip, Gurman apunta a cambios menos visibles, pero estratégicamente importantes. El iPhone 17e incorporará MagSafe, una ausencia difícil de justificar en el 16e, y contará con los últimos chips celulares e inalámbricos diseñados por Apple. Son mejoras que no lucen en una tabla de especificaciones, pero refuerzan el control de la compañía sobre consumo energético, conectividad y experiencia global, uno de sus grandes objetivos a medio plazo.
Donde no se esperan sorpresas es en el resto del hardware. La pantalla OLED de 6,1 pulgadas con tasa de refresco de 60 Hz se mantendrá, al igual que el notch y la configuración de cámaras: un sensor trasero de 48 MP y una cámara frontal de 12 MP con Face ID. Tampoco se prevén cambios en memoria y almacenamiento, con 8 GB de RAM y 128 GB como base. Apple vuelve a dejar claro que recorta donde sabe que puede, y no donde encarecería el producto.
Este planteamiento ayuda a entender a quién va dirigido realmente el iPhone 17e. Gurman señala que Apple quiere reforzar su presencia en mercados emergentes y en el ámbito empresarial, con especial atención a Asia, donde las ventas de iPhone muestran signos de recuperación, especialmente en China e India. En ese contexto, el 17e compite más por estabilidad, marca y soporte a largo plazo que por prestaciones puras, y se posiciona frente a rivales como el futuro Pixel 10a.
Al final, el iPhone 17e parece diseñado para cumplir, no para deslumbrar. Mantener el precio, mejorar el rendimiento y pulir detalles clave sin tocar lo esencial es una estrategia conservadora, pero coherente con el papel que Apple asigna a este modelo. La gran incógnita no es si será un buen iPhone —probablemente lo será—, sino si, por 709 euros, convencerá a quienes siguen esperando que el “iPhone barato” sea algo más que una versión recortada con apellido propio.
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