Somos más que amigos… somos tripulación Capitán Kathryn Janeway (Star Trek: Voyager, Temp. 4, Ep. 8)
Vino descalza y desorientada, pero con una serenidad que nos sobrecogió. Nos dijo que había hablado con su tío, que la llamaba al teléfono. Le había dicho que empezara a caminar y le fue indicando hacia dónde ir hasta que llegó a nuestra puerta. Pero su teléfono móvil estaba empapado y no funcionaba. Y su tío había muerto hacía diez años. Aceptó un café pero nada de comida y se sentó sonriente en la cocina, con sus pies descalzos y su vestido corto primaveral sucio y roto. Sara no me dejó hacerla pasar al salón. Ella se tomó el café y le pregunté si sabía por qué había venido precisamente a esta casa. Ella me miró y sonrió de nuevo. Dijo que venía a evitar una desgracia. Intenté sacarle más información mientras ella bebía a sorbitos su café. Solamente dijo que se llamaba Elena y que el café estaba delicioso y que si podía quedarse esa noche hasta que volviera a llamarla su tío. Sara, mi mujer, al principio se negó en redondo. Dijo que había que llamar a la policía, dijo que igual se había escapado de un manicomio. Pero a mi esa serenidad no me transmitía un trastorno mental sino todo lo contrario. Mientras tanto oscurecía, nosotros discutíamos en el salón y ella esperaba pacientemente en la cocina sin hacer un solo ruido. No se cómo convencí a Sara. Bueno, como siempre, ella tiene mejor corazón que yo pero se siente en la obligación de representar el papel de la que aporta la voz de la sensatez.
Pero no hicieron falta más de cinco minutos para que ella dijera que quizás lo mejor era que se quedara esta noche y ya mañana, que era sábado, pensar en qué hacer. La acomodamos en el sofá. Le dimos ropa vieja de Sara para que se lavara y se cambiara. Ella agradeció todo con su sonrisa a la que nos acostumbramos rápidamente. Tuvimos la cena más agradable que habíamos tenido en años compartiendo confidencias, secretos con una desconocida. Al principio contamos cómo nos conocimos Sara y yo, cómo encontramos esta casa, anécdotas de viajes, más risas, relatos de borracheras con mis amigos los intelectuales, mis intentos de novela… incluso saqué el manuscrito que solamente Sara había leído y Elena escuchó atentamente el principio de mi torpe primer capítulo. Con su sonrisa. Luego con los licores contamos mis problemas con los chicos problemáticos de clase, su violencia, una existencia en un callejón sin salida… y luego el por qué no podíamos tener hijos y cuando Sara y yo nos miramos, ojos llenos de lágrimas y cogidos de la mano nos abrazó. Esa noche no pude dormir profundamente y por eso enseguida me desperó el ruido en la cocina. Cuando bajé abrí la puerta. Robert, el chaval más problemático de mi clase estaba sentado en la silla de la cocina. Elena lo abrazaba fuerte de pie acariciándole el pelo. Sobre la mesa una pistola. Elena me vio y sonrió. Hizo el gesto de que me callara y que podía irme. Cerré la puerta con cuidado.
La trayectoria del Citroën C4 es una de las más interesantes y complejas de la industria automotriz europea, habiendo evolucionado desde un compacto tradicional hasta la amalgama de conceptos que representa hoy el C4 X. Aunque el nombre C4 se remonta originalmente a finales de la década de 1920, su encarnación moderna nació en 2004 para sustituir al exitoso Xsara. Tras dos generaciones de éxito como hatchback convencional, Citroën decidió romper los moldes en 2020 con el lanzamiento de la tercera generación, que fusionaba las líneas de una berlina con la altura de un SUV. El C4 X, introducido a principios de 2023, es la culminación de esta estrategia, añadiendo una carrocería fastback que busca satisfacer a un cliente que demanda la elegancia de un sedán pero no quiere renunciar a la imagen robusta del todocamino que impera en el mercado actual.
Modelo analizado
Citröen c4 X
Motor y acabado
Hybrid 145 CV Max
Potencia
145 CV
Velocidad máxima
210 Kmh
Aceleración o-100
8,1 s
Largo/ancho/alto
4580/1800/1525 mm
Potencia máxima RPM
145 CV
Par máximo Nm/RPM
230 Nm
Caja de cambios
Automático 6 velocidades
Web
https://www.citroen.es/
Precio
26.200 euros
Se podría decir que Citroën dentro del gigante Stellantis es la que abandera el confort y la movilidad eléctrica asequibles, con un pasado tecnológico ilustre en el desarrollo de sistemas como la suspensión hidráulica. Mientras que Peugeot apunta a un mercado más aspiracional y tecnológico, y DS se encarga del lujo, Citroën apuesta por el bienestar del usuario bajo el concepto de «ë-Comfort». En el mercado español, el éxito del modelo es considerable. En el acumulado de 2024 y 2025, el C4 junto con la variante X ha liderado su segmento con una penetración cercana al 15,3% en el mercado de berlinas del segmento C.
Diseño exterior: una declaración de intenciones
El diseño exterior del Citroën C4 X da forma a la propuesta conceptual del modelo. Con 4,6 metros de largo, se sitúa exactamente entre el C4 hatchback de 4,36 metros y el C5 X de 4,80 metros, compartiendo la distancia entre ejes con el primero pero extendiendo el voladizo trasero para lograr su silueta característica. La actualización de 2025 ha transformado por completo el frontal. Se ha abandonado la integración de los chevrones que se extendían hasta las luces diurnas para dar paso al nuevo logotipo ovalado, situado en una posición más vertical y central. Los grupos ópticos han ganado en sofisticación técnica y ahora presentan una firma lumínica LED en tres niveles más afilada, inspirada directamente en el concepto Oli.
El capó mantiene su altura generosa con hendiduras cóncavas que le dan una apariencia robusta, casi de todocamino, mientras que el paragolpes ha sido rediseñado con líneas más horizontales para ensanchar visualmente el coche. También el muestra su verdadera naturaleza. Hasta el pilar B, el diseño es idéntico al C4 compacto, pero es a partir de ahí donde la línea del techo inicia un descenso suave y elegante hacia el maletero. Esta silueta fastback no solo es estética ya que permite al coche alcanzar un coeficiente aerodinámico de 0,29, fundamental para optimizar la eficiencia del sistema híbrido en carretera.
La actitud SUV se manifiesta en la altura libre al suelo de 15,6 cm, superior a la de una berlina tradicional, y en las generosas protecciones plásticas en los pasos de rueda y en la parte inferior de las puertas, los famosos Airbumps. Las llantas de 18 pulgadas con neumáticos de bajo perfil 195/60 R18 están diseñadas para llenar el hueco del paso de rueda sin penalizar excesivamente la resistencia a la rodadura.La zaga es el elemento que más diferencia al C4 X de su hermano pequeño. Al no contar con portón completo sino con una tapa de maletero, los diseñadores han tenido libertad para esculpir unas ópticas traseras LED que se extienden hacia los laterales en forma de flecha, reforzando la sensación de anchura. El diseño incluye un pequeño alerón integrado en la propia tapa del maletero que optimiza el flujo de aire.
Interior confortable
El habitáculo del Citroën C4 X es un espacio diseñado bajo la premisa del bienestar , aunque con soluciones técnicas conservadoras. El salpicadero es idéntico al del C4 convencional, lo que garantiza una ergonomía bien estudiada. Citroën ha optado por una mezcla de materiales lógica: la parte superior cuenta con plásticos blandos de buen tacto, mientras que las zonas inferiores y los paneles de las puertas traseras recurren a plásticos duros y resistentes. Algunos detalles en las puertas presentan relieves y texturas para elevar la percepción de calidad, alejándose de los plásticos lisos y baratos de otros modelos de bajo coste.
El confort de Citroën tiene nombre propio: asientos Advanced Comfort. Estos asientos han sido rediseñados para la versión 2025, incorporando una espuma de alta densidad de 15 mm en su capa más externa. La sensación es sde una acogida inicial muy suave que se transforma en un soporte firme tras varios kilómetros, evitando la fatiga en viajes largos. Los acabados superiores pueden incluir materiales como cuero parcial o Alcántara, elevando notablemente la experiencia a bordo. La distancia entre ejes de 2,67 metros se traduce en un espacio para las piernas en la segunda fila que es líder en su clase, incluso comparable con vehículos de segmentos superiores como el Skoda Octavia. Sin embargo, la habitabilidad en altura y anchura presenta algunas limitaciones.
La altura al techo es algo justa en las plazas traseras, un peaje inevitable por la silueta fastback y los ajustes aerodinámicos. Debido a la caída del techo, personas que superen el 1,80 m de estatura verán su cabeza muy próxima al guarnecido del techo. En cuanto a la anchura, la plaza central es aprovechable para trayectos cortos, pero el coche está diseñado para que dos adultos viajen con gran comodidad. Tres adultos se sentirán apretados en la cota de hombros, algo común en la categoría.
El maletero ofrece 510 litros de capacidad, lo que supone una ganancia de 130 litros respecto al C4 normal. Sus formas son muy regulares y aprovechables, con una anchura de un metro entre los pasos de rueda. No obstante, su versatilidad está limitada por el tipo de acceso: al ser una tapa de maletero y no un portón completo que incluya el cristal, la boca de carga es más estrecha, dificultando la introducción de objetos muy voluminosos. La profundidad alcanza los 107 cm, aunque los ganchos y redes para asegurar la carga son escasos, por lo que se recomienda usar redes de suelo. El coche no dispone de doble fondo, ya que ese espacio está ocupado por el kit antipinchazos o el equipo de sonido según la configuración.
Citroën ha sido tradicionalmente ingeniosa en el aprovechamiento de espacios. En la parte delantera destaca el Smart Pad Support, un soporte retráctil para tabletas frente al copiloto, complementado por un cajón específico para guardarla. La consola central ofrece huecos para carga inalámbrica de smartphones y compartimentos profundos bajo el apoyabrazos. En las plazas traseras disponemos de bolsas en los respaldos, huecos en las puertas y un apoyabrazos central con portavasos y una trampilla para esquís, lo que permite transportar objetos largos sin abatir los asientos.
Tecnología e infoentretenimiento
El C4 X ha dado un salto cualitativo importante en el apartado del infoentretenimiento con la adopción del sistema MyCitroën Drive Plus, ya visto en el C5 X. La consola central está presidida por una pantalla táctil de alta definición de 10 pulgadas. Su funcionamiento es fluido, con una interfaz basada en widgets personalizables que recuerda a la de un smartphone moderno. Es compatible con Apple CarPlay y Android Auto de forma inalámbrica, eliminando el desorden de cables en la zona de carga.
La instrumentación digital, hasta ahora uno de los puntos más flojos del modelo por su reducido tamaño de 5 pulgadas, ha sido sustituida en la versión 2025 por un nuevo panel de 7 pulgadas. Esta nueva pantalla ofrece una visualización más clara de los flujos de energía del sistema híbrido y de las indicaciones del navegador aunque sigue por detrás de la que ofrecen algunos modelos de la competencia. Se complementa con un Head-Up Display a color proyectado sobre una lámina de policarbonato que evita apartar la vista de la carretera.
La insonorización es uno de los pilares del confort de marcha de este modelo. Citroën ha trabajado en el aislamiento acústico de los pasos de rueda y del vano motor. En carretera, el ruido aerodinámico está muy contenido a pesar de la altura libre al suelo, gracias en parte a la silueta fastback que reduce las turbulencias traseras. El sistema de sonido de serie es correcto para un uso cotidiano, aunque en los acabados superiores se puede optar por equipos más refinados que incluyen subwoofer en el maletero.
El C4 X puede equipar hasta 20 sistemas de asistencia a la conducción. Destaca el Highway Driver Assist, que combina el control de crucero adaptativo con función Stop & Go y el centrado de carril para ofrecer una conducción semiautónoma de nivel 2. Otros sistemas relevantes son la cámara de visión 360º de alta definición, el reconocimiento de señales de tráfico, el aviso de ángulo muerto y el Active Safety Brake, capaz de detectar peatones y ciclistas incluso en condiciones de baja luminosidad.
Un motor con tecnología de 48 voltios
El corazón de este Citroën es el nuevo sistema híbrido de 48 voltios del grupo Stellantis, que llega para sustituir al antiguo PureTech 130 EAT8 ofreciendo mayor eficiencia y una etiqueta ECO de la DGT. El sistema se basa en un motor de gasolina de 1.2 litros y tres cilindros de nueva generación, que funciona bajo el ciclo Miller para mejorar la eficiencia térmica y cuenta con un turbocompresor de geometría variable. Una novedad crítica es la adopción de una cadena de distribución en lugar de la anterior correa bañada en aceite, solventando uno de los puntos de fiabilidad más cuestionados en el pasado.
El motor eléctrico síncrono de imanes permanentes genera una potencia máxima de 21 kW, lo que equivale a 28 CV, y 55 Nm de par. Está integrado directamente en la nueva caja de cambios de doble embrague ë-DCS6 de 6 velocidades. La energía se almacena en una pequeña batería de iones de litio de 48V instalada bajo el asiento delantero izquierdo, lo que evita restar espacio al maletero o a las plazas traseras. El motor térmico desarrolla 136 CV de potencia máxima a 5.500 rpm y 230 Nm de par a 1.750 rpm. La capacidad bruta de la batería es de 0,89 kWh, aunque la capacidad neta utilizable se reduce a 0,43 kWh.
El conductor puede elegir entre tres modos de conducción: Eco, Normal y Sport. El modo Eco prioriza el funcionamiento eléctrico y suaviza la respuesta del acelerador para minimizar el consumo. El modo Normal representa el equilibrio ideal para el día a día, donde el sistema decide cuándo apagar el motor térmico, algo que sucede con frecuencia al llanear o al reducir la velocidad por debajo de los 30 km/h. El modo Sport hace que los dos motores trabajen al unísono para ofrecer la máxima respuesta, con el motor eléctrico aportando un impulso adicional de 9 kW, unos 12 CV, para facilitar adelantamientos y recuperaciones. Una de las grandes ventajas de este sistema frente a los microhíbridos convencionales es que permite circular en modo 100% eléctrico en maniobras de aparcamiento y en situaciones de baja demanda de par en ciudad, lo que reduce el consumo urbano hasta en un 20% comparado con el motor de gasolina puro.
Confort por encima de todo
La prueba dinámica del Citroën C4 X revela un coche que prioriza el aislamiento y la suavidad por encima de cualquier pretensión deportiva. En la ciudad es donde el sistema Hybrid 136 se encuentra más cómodo. La nueva caja ë-DCS6 elimina los ligeros tirones que a veces presentaba la anterior caja de convertidor de par en las arrancadas desde parado. La dirección es extremadamente ligera, lo que facilita el callejeo y las maniobras, aunque el coche se siente grande por su longitud de 4,6 metros. Los amortiguadores progresivos hidráulicos de Citroën hacen un trabajo soberbio filtrando baches, tapas de alcantarilla y los omnipresentes resaltos urbanos, ofreciendo una suavidad que recuerda a berlinas de segmentos de lujo. El consumo en este entorno puede situarse fácilmente en el entorno de los 4,5 a 5,0 litros a los 100 km si aprovechamos la frenada regenerativa.
Cuando abandonamos la ciudad y nos enfrentamos a tramos virados, el C4 X muestra sus limitaciones dinámicas. Su suspensión, tan eficaz filtrando irregularidades, resulta excesivamente blanda para una conducción alegre. La carrocería presenta balanceos y el coche tarda en recuperar el apoyo tras un cambio de dirección brusco. Sin embargo, para quien entienda el coche como un medio de transporte relajado, la estabilidad lineal es notable y las ayudas electrónicas intervienen de forma progresiva y segura.
La autopista es el hábitat natural del C4 X. En vías rápidas, el coche se asienta con aplomo y el ruido del motor tricilíndrico queda muy mitigado. La aerodinámica del fastback se traduce en una ausencia casi total de silbidos de viento a 120 km/h. Los asientos Advanced Comfort demuestran aquí su valía, permitiendo recorrer cientos de kilómetros sin que aparezca el cansancio físico habitual. El consumo en autopista a velocidades legales se estabiliza en unos contenidos 5,3 a 5,6 litros a los 100 km, lo que permite autonomías cercanas a los 900 kilómetros con su depósito de 50 litros. Si necesitamos potencia para un adelantamiento, la caja ë-DCS6 es más rápida bajando marchas que la antigua EAT8, y el apoyo eléctrico compensa el pequeño retardo del turbo, ofreciendo una aceleración lineal y decidida.
Conclusiones
El Citroën C4 X Hybrid 136 es un producto que sabe exactamente a quién se dirige. Es un coche cómodo con un diseño moderno y aerodinámico con un confort de marcha notable y una eficiencia contrastada gracias en parte a su estudiada aerodinámica. Es una especie de eslabón perdido en un mercado en el que el formato SUV empieza a notar algo de fatiga y los fabricantes buscan formatos alternativos sin perder practicidad y habitabilidad y el C4 X es un ejemplo de un trabajo bastante bien concebido en este sentido.
La elección del sistema híbrido de 48V es una evolución natural inevitable en una industria que se electrifica a marchas forzadas, pero a la vez es un acierto comparado con motorizaciones pasadas diésel y gasolina, menos suaves y prácticas que este microhíbrido. Iguala los consumos en carretera de las motorizaciones diésel y evita los precios prohibitivos de las versiones híbridas enchufables o 100% eléctricas. Además, la obtención de la etiqueta ECO es una garantía de movilidad futura. Es un coche muy agradable de conducir y con un confort muy alto para su franja de precio, del que sin embargo no podemos esperar un comportamiento deportivo.
Valoración final
8.1
NOTA
NOS GUSTA
Confortable
Buen comportamiento en ciudad y autopista
A MEJORAR
Balanceo en conducción deportiva
RESUMEN
Un buen coche, sobre todo confortable y rutero, con un concepto de diseño interesante y buenas características urbanas.
Prestaciones7.5Diseño8.5Consumo8Confort8.5Sistema de infoentretenimiento8
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