Recuperar espacio en Windows es una buena manera de ahorrar en la compra de dispositivos de almacenamiento adicionales en una época donde los precios están por las nubes. Los sistemas operativos de Microsoft tienen funciones para liberar espacio ocupado en varios ámbitos como vamos a ver en este artículo. Y te va a sorprender la cantidad de GB que puedes ganar.
La crisis de las memorias comenzó por la DRAM y ello comprometió la disponibilidad y precio de los módulos RAM, pero como era previsible se ha extendido a cualquier producto electrónico, con especial incidencia en los que dependen de otros grandes estándares de memoria, como las NAND Flash instaladas en las unidades de estado sólido. Otros dispositivos de almacenamiento como los discos duros, que ya pensábamos habían pasado a la historia en el mercado de consumo, también están afectados ya que la producción se ha trasladado a los centros de datos.
Además, todo indica que los fabricantes de equipos originales van a rebajar las capacidades de memoria y almacenamiento en equipos nuevos para poder mantener los precios de venta. Especialmente en portátiles básicos, el almacenamiento disponible no va a ser sobrado, como ha podido suceder en otras épocas donde las unidades estaban realmente muy baratas.
Cómo recuperar espacio en Windows
En este escenario hay que seguir la línea de «la mejor manera de ahorrar es no gastar». O en este caso recuperar lo que el usuario o el propio sistema operativo está ocupando y podemos liberar sin comprometer nuestros datos o el rendimiento del equipo, seguridad o funcionamiento de las aplicaciones. La estrategia y las funciones a usar que veremos más abajo pueden aplicarse de igual manera a Windows 10 y Windows 11. Vamos con ello.
Acción directa del usuario
Acumular y acumular no es una opción y el mismo usuario puede acometer medidas para liberar espacio sin comprometer el funcionamiento general del equipo. Algunas de ellas para empezar:
Desinstala aplicaciones que no uses habitualmente. Y juegos que cada vez ocupan más espacio.
Desinstala toda la ‘basura’ instalada en las instalaciones por defecto de Windows. No solo ganarás espacio, también rendimiento.
Si quieres ir más allá, puedes crearte tu propio medio de instalación, solo con los servicios y aplicaciones que necesites gracias a herramientas como Tiny Builder.
Fija al mínimo el tamaño de espacio disponible para la papelera de reciclaje o elimínala completamente.
Busca archivos duplicados y elimínalos.
Mueve archivos no esenciales y copias de seguridad a unidades de almacenamiento externa.
Elimina copias de archivos de los servicios de almacenamiento en nube.
Gestiona los puntos de restauración. Es una herramienta altamente recomendable, pero se pueden eliminar los anteriores y mantener solo el último punto de restauración.
Reduce la memoria virtual. Otro componente importante y más si la cantidad de RAM es limitada, pero si te falta espacio es otro valor a gestionar.
Archivos de distribución
Gestionando los puntos anteriores ya vas a ganar bastantes ‘gigas’, pero no debes pararte ahí ya que hay componentes menos conocidos que desperdician almacenamiento. O no son imprescindibles para el funcionamiento del equipo. Los ‘archivos de Optimización de distribución’ es uno de ellos. Es una función de Windows que acelera las actualizaciones y descargas de aplicaciones desde la tienda Microsoft Store. En lugar de obtener todo directamente de los servidores de Microsoft, esta función permite que tu PC busque otras fuentes, como otras computadoras conectadas a tu red local.
Para que esto funcione, Windows necesita almacenar temporalmente fragmentos de datos de actualización en tu disco. Estos archivos son temporales, pero suelen crecer mucho, dependiendo del tamaño de las actualizaciones y de la velocidad de tu conexión a Internet. No es necesario y tratándose de caché, puede eliminarse sin problemas.
Aunque no lo creas y dependiendo de la actividad de tu equipo, puedes recuperar una gran cantidad de espacio. Para borrar los archivos de Optimización de Entrega, abre la herramienta Liberador de espacio en disco mediante el menú de búsqueda. Selecciona la unidad del sistema que quieres gestionar y en la lista busca la entrada y desmárcala si la tienes activada.
Una vez que se borre la caché, recuperarás el almacenamiento al instante. Por supuesto, eliminar estos archivos no interrumpirá las actualizaciones ni causará ningún problema. Windows simplemente reconstruirá lo que necesite la próxima vez que descargues actualizaciones.
Windows Update
Los archivos de optimización de entrega son solo una parte del rompecabezas del almacenamiento. Windows Update también deja un rastro de archivos temporales tras instalar las actualizaciones. Estos pueden incluir paquetes de actualización antiguos, componentes sobrantes y otros elementos que ya no son necesarios una vez que el sistema se actualiza por completo.
Para liberar espacio, puedes eliminar la carpeta SoftwareDistribution, donde Windows Update guarda la mayoría de sus archivos temporales. No pierdes nada, ya que el sistema volverá a crear esa carpeta automáticamente la próxima vez que busque actualizaciones.
Como alternativa, puede configurar la herramienta Storage Sense para automatizar el proceso. Ello permitirá que Windows se encargue de todos los archivos de actualización antiguos, junto con otros archivos temporales. Puedes configurar la herramienta para que se ejecute a diario, semanalmente, mensualmente o cuando el espacio de almacenamiento baje de un nivel.
Hibernación
Otra función que puede acumular unos cuantos gigas cuando no todos los usuarios la utilizan. Si es tu caso, debe saber que el sistema guarda sus opciones de recuperación de equipos en un archivo oculto llamado hiberfil.sys, que dependiendo del equipo puede llegar a ocupar hasta 10 Gbytes.
La función de hibernación se puede desactivar de distintas maneras, pero una muy sencilla es mediante la línea de comandos. Abre una sesión (en modo administrador) de Terminal o PowerShell y escribe el comando powercfg -h off. Si alguna vez lo necesitas puedes reiniciarlo usando el modificador ‘on’.
Windows.old
Es una carpeta que el sistema operativo genera automáticamente cada vez que se actualiza a una nueva edición. Y, dependiendo de cada equipo, puede ocupar desde 10 GB a 30 GB. Una cantidad enorme cuya liberación nos va a permitir recuperar espacio en Windows.
Aunque se puede borrar directamente, no es recomendable hacerlo así por cuestiones de permisos del sistema y dependencias. Lo mejor es acudir al ‘Liberador de espacio en disco > Limpiar archivos del sistema >Instalaciones anteriores de Windows. De la misma manera se puede eliminar desde la Configuración del almacenamiento o desde el sensor de almacenamiento.
Si gestionas todas estas funciones, además de tus acciones propias para desinstalar aplicaciones o juegos (ocupan una barbaridad), eliminar archivos temporales, caché o duplicados o usar la nube, vas a recuperar espacio en Windows en cantidades sorprendentes. En situaciones excepcionales cuando la capacidad de mantenimiento sea mínima, puedes ir más allá y optar por crearte tu propia instalación de Windows ligera, con servicios y aplicaciones al mínimo.
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