La seguridad siempre ha sido uno de los grandes retos de Android, especialmente debido a su naturaleza abierta y a la posibilidad de instalar aplicaciones desde múltiples fuentes. Google ha intentado equilibrar esa apertura con distintas medidas de protección a lo largo de los años, y ahora prepara un cambio importante que afectará directamente a los desarrolladores que quieran distribuir software para el sistema operativo.
Google ha anunciado que introducirá un sistema de verificación obligatoria para todos los desarrolladores de Android, independientemente de si distribuyen sus aplicaciones a través de Google Play o mediante otros canales. La compañía explica que el objetivo es impedir que actores maliciosos se oculten tras el anonimato para distribuir malware o aplicaciones fraudulentas en dispositivos Android.
Hasta ahora, los desarrolladores que publicaban aplicaciones en Google Play ya debían identificarse mediante la Play Console. Sin embargo, quienes distribuían sus aplicaciones fuera de la tienda oficial no tenían que pasar por ese proceso. Con la nueva política, esos desarrolladores deberán registrarse también mediante una nueva plataforma llamada Android Developer Console, creada específicamente para gestionar este tipo de distribución.
Esto no significa que Android vaya a eliminar la posibilidad de instalar aplicaciones externas en formato APK, una de las características históricas del sistema. No obstante, Google sí planea introducir nuevas fricciones para este tipo de instalación cuando la app no esté registrada por un desarrollador verificado. En esos casos, los usuarios deberán recurrir a métodos avanzados como el uso de ADB o a un nuevo flujo de instalación más complejo diseñado para usuarios avanzados.
El despliegue de esta medida se realizará de forma gradual. Google ha indicado que las primeras restricciones para apps no registradas entrarán en vigor el 30 de septiembre de 2026 en Brasil, Indonesia, Singapur y Tailandia. Posteriormente, el requisito de verificación se extenderá de forma global a partir de 2027, cuando el sistema se aplicará a todos los dispositivos Android certificados.
Según los datos de Google, la medida responde a un problema real de seguridad. La compañía asegura que sus análisis han detectado más de 90 veces más malware en aplicaciones instaladas desde fuentes externas que en las distribuidas a través de Google Play. La verificación de desarrolladores pretende añadir una capa adicional de protección que dificulte la actividad de actores maliciosos.
El cambio, sin embargo, también ha generado críticas en parte de la comunidad tecnológica y del software libre. Algunos grupos consideran que este nuevo requisito podría reducir la apertura tradicional de Android y dificultar la distribución de aplicaciones independientes fuera de las tiendas oficiales. Para sus defensores, en cambio, la medida es un paso necesario para mejorar la seguridad de una plataforma utilizada por miles de millones de usuarios en todo el mundo.
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