Apple lleva años persiguiendo una meta ambiciosa con su línea de smartphones: lograr un diseño verdaderamente «todo pantalla». El camino hacia ese ideal ha estado marcado por decisiones de diseño muy características, como la desaparición del botón de inicio, la adopción del notch y, más recientemente, la introducción de la Dynamic Island. Y ahora, todo apunta a que el iPhone 18 será un nuevo paso en esa dirección, con cambios que podrían acercar a la compañía a ese horizonte estético que lleva tiempo persiguiendo.
Según la información más reciente, la Dynamic Island del iPhone 18 Pro y del iPhone 18 Pro Max experimentará una reducción del 35% en su tamaño. Este cambio sería posible gracias a la incorporación de paneles LTPO+ y a una opción que en su momento parecía descartada, pero que ha vuelto con más fuerza: el uso de un sistema Face ID integrado bajo la pantalla, lo que permitiría reubicar componentes clave del sistema TrueDepth sin necesidad de un recorte tan pronunciado. El resultado: un frontal más limpio, con una mayor proporción de pantalla útil que podría convertirse en una de las principales señas de identidad de esta nueva generación.
Con ese recorte, la Dynamic Island pasaría de los actuales 20,76 milímetros del iPhone 17 Pro a unos más discretos 13,49 milímetros, una diferencia visible que incrementaría el atractivo visual del dispositivo. Aunque este cambio no implica la adopción de un diseño tipo «punch-hole» como el de muchos Android, sí representa un paso firme hacia la eliminación progresiva de cualquier interrupción en la pantalla. Apple, de hecho, evitaría el uso del clásico agujero en pantalla para no verse acusada de copiar a sus competidores.
Más allá del rediseño, Apple también prepara novedades a nivel interno con el debut de los chips A20 y A20 Pro, fabricados en 2 nanómetros. Esta transición supondría mejoras importantes en eficiencia y rendimiento, y se espera que Apple lo utilice como pilar clave de la estrategia comercial del iPhone 18. El objetivo sería ofrecer una experiencia más fluida y capaz, tanto en tareas cotidianas como en aplicaciones que requieran una mayor capacidad de procesamiento, como la inteligencia artificial.
Además, la integración de Face ID bajo el panel OLED no solo permite esta reducción de tamaño, sino que también abre la puerta a nuevos experimentos de diseño en futuros dispositivos. De hecho, se ha especulado con que Apple ya habría probado esta tecnología en prototipos de su esperado iPhone plegable, lo que indicaría que el desarrollo va más allá de los modelos convencionales. Aun así, el enfoque conservador de Apple en cuanto a fiabilidad podría retrasar esta integración si los resultados no son consistentes.
Por ahora, todos los rumores apuntan a que estos cambios estarán limitados a los modelos Pro, manteniendo una diferenciación clara con las versiones estándar del iPhone 18. Este tipo de decisiones permitiría a Apple mantener su escalonamiento de gama, reservando las novedades más llamativas para los modelos de gama alta, que también son los más rentables. La estrategia, como en años anteriores, pasaría por incentivar la renovación entre usuarios avanzados sin alterar por completo la propuesta base.
Como es habitual, estos detalles deben tomarse con cierta cautela. Apple podría modificar parte de sus planes si la integración de Face ID bajo pantalla no cumple con los estándares de calidad que la compañía exige, algo que ya ha ocurrido en el pasado. Aun así, todo indica que el iPhone 18 marcará un nuevo paso en el camino hacia un frontal completamente despejado, y que la Dynamic Island, tal y como la conocemos, tiene los días contados en la gama más alta del catálogo.
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