DOOM: The Dark Ages llegará el 15 de mayo, pero Digital Foundry ha tenido la oportunidad de probarlo antes de su lanzamiento, y ha compartido un primer análisis técnico donde nos cuentan las claves más importantes de este juego y de su nuevo motor gráfico, el idTech 8.
Ya tuvimos la oportunidad de ver algunas de las mejoras que trae este motor gráfico en Indiana Jones y el Gran Círculo, un juego que hace gala de una calidad gráfica impresionante, y que nos debe servir como referencia para hacernos una idea de lo que vamos a necesitar para poder jugar a Doom: The Dark Ages sin problemas.
Uno de los «secretos» de DOOM: The Dark Ages que os adelantamos en su momento en este artículo se ha acabado cumpliendo. Lo nuevo de id Software viene con trazado de rayos implementado de forma nativa, lo que significa que necesitamos una tarjeta gráfica con hardware dedicado para poder jugarlo. También ofrecerá la opción de activar trazado de trayectorias.
Así funciona el trazado de rayos en DOOM: The Dark Ages
En la versión que ha probado Digital Foundry solo tuvieron la oportunidad de ver cómo funcionaba el modo con trazado de rayos estándar. Confirman que esta tecnología se aplica tanto a los reflejos como a la iluminación global, y que marca una diferencia tan grave que transforma notablemente la experiencia de juego.
Los reflejos se producen con trazado de rayos, pero no de forma completa, ya que los efectos atmosféricos y de partículas se generan mediante reflejos de espacio de pantalla. Hay una gran cantidad de superficies reflectantes en diferentes grados, y gracias a esta tecnología los reflejos se producen de una manera más realista y acorde al grado de opacidad de cada una.
La iluminación global mediante trazado de rayos se ha implementado de una forma muy parecida a lo que vimos en Indiana Jones y el Gran Círculo, lo que significa que funciona muy bien y que no solo tiene en cuenta la iluminación procedente del sol, sino también la de otras fuentes, y el grado de interacción que consigue con los escenarios es espectacular.
En DOOM: The Dark Ages el equipo de id Software ha mejorado muchísimo el sistema de físicas, y ha introducido elementos que podemos destruir. Estos generan sus propias sombras en tiempo real y afectan a la iluminación del escenario. Por ejemplo, al destruir parcialmente un techo de madera podremos ver como las zonas de sombra desaparecen según lo vamos rompiendo, y como la luz va entrando de forma realista por los agujeros. Es espectacular.
Geometría virtualizada, el Nanite de id Software
Los juegos tienen una geometría cada vez más compleja que utiliza miles de millones de triángulos generados en tiempo real. Para poder manejar esa enorme cantidad de polígonos de forma eficiente sin que se produzcan problemas de rendimiento existen tecnologías como los shaders mallados en DirectX 12 Ultimate, Nanite en el Unreal Engine 5, y la geometría virtualizada en el idTech 8.
La geometría virtualizada evita que se produzcan problemas de «popping» y pérdidas de detalle gráfico en escenarios abiertos con una geometría compleja. Esto es especialmente importante en un juego como DOOM: The Dark Ages, donde los escenarios tiene una gran amplitud, y donde la distancia de visión es también muy profunda.
Parece que el resultado no es perfecto, porque todavía se aprecia un poco de «popping» en ciertos elementos gráficos, como la hierba, por ejemplo, pero funciona y marca una gran diferencia. Esta tecnología también ha hecho que sea posible generar entre 40 y 50 enemigos de forma simultánea en pantalla, y todo ello con trazado de rayos aplicado.
Como hemos dicho, los escenarios son mucho más amplios y están llenos de detalles. Esto ha sido posible gracias al salto generacional que se ha marcado id Software con el idTech 8. Este nuevo motor gráfico está diseñado sobre la base de las unidades SSD actuales, aprovecha las tecnologías gráficas más avanzadas y ya no se ve limitado por las consolas de la generación anterior.
DOOM: The Dark Ages ofrece una jugabilidad totalmente nueva
Una de las cosas que no me gustó de DOOM 2016 y de DOOM Eternal fue ese planteamiento basado en arenas. Cuando llegábamos a una zona concreta nos quedábamos atrapados en ella y teníamos que eliminar a hordas de enemigos antes de poder continuar. Esto se alejaba por completo de la esencia del DOOM original, donde podíamos recorrer todo el mapa esquivando a los enemigos y terminar niveles sin tener que pegar un solo disparo.
DOOM: The Dark Ages elimina las arenas y vuelve a las raíces del original. Podemos desplazarnos libremente por el escenario eliminando a grandes cantidades de enemigos, y estos pueden perseguirnos a lo largo del mapa. También se ha reducido el peso de las ejecuciones, que ahora han quedado relegadas a un segundo plano, y el sistema de gestión de munición, armadura y salud ha sido rediseñado en consecuencia.
Esto se agradece, porque de nuevo es una vuelta al enfoque del clásico de los noventa, y porque da un mayor protagonismo a la acción frenética y nos permite centrarnos más en disparar y esquivar. Los combates son más fluidos, y la acción tiene menos interrupciones. En general tenemos más libertad para jugar como queramos, y para disfrutar más de nuestras armas.
Esa mayor libertad se ha visto complementada con una mayor variedad, y es sin duda algo que se agradece. Tenemos fases en las que podremos pilotar una montura y un robot gigante, y en estas la jugabilidad se transforma por completo. Tiene muy buena pinta, y la verdad es que parece que a nivel técnico estos niveles también se han implementado con maestría.
La exploración tiene una gran importancia, porque parece que tenemos zonas específicas que podremos explorar para encontrar secretos, aunque también podremos limitarnos a centrarnos en cumplirlos objetivos de cada mapa para avanzar con la mayor rapidez posible. Eso ya depende de nosotros.
Conclusiones
A nivel técnico DOOM: The Dark Ages lo tiene todo para convertirse en uno de los juegos más avanzados de esta generación. Es toda una demostración de saber hacer por parte de id Software, y también es un claro ejemplo de la importancia que tienen los motores personalizados y desarrollados «en casa» a la hora de crear títulos triple A punteros y bien optimizados.
Estoy convencido de que va a ser un motor gráfico altamente escalable que funcionará sin problemas incluso con configuraciones de hardware bastante modestas, y de que pondrá en evidencia muchas de las carencias que tiene el Unreal Engine 5.
Será interesante ver cómo evoluciona a lo largo de esta generación, y si id Software decide utilizarlo en otros proyectos muy esperados, como un nuevo Quake o un nuevo Rage. Os recuerdo que para jugar a DOOM: The Dark Ages necesitaremos, como mínimo, con un PC que cumpla con estos requisitos:
Windows 10 de 64 bits.
Procesador Ryzen 7 3700X o Intel Core i7-10700K (8 núcleos y 16 hilos).
16 GB de RAM.
Tarjeta gráfica NVIDIA GeForce RTX 2060 SUPER o Radeon RX 6600. Requiere aceleración de trazado de rayos. 8 GB de memoria gráfica.
SSD de 512 GB o más con 100 GB de espacio libre.
Si queréis repasar los requisitos recomendados y óptimos de DOOM: The Dark Ages, y los niveles de calidad con los que podremos jugar con cada uno de ellos, solo tenéis que seguir este enlace.
La entrada DOOM: The Dark Ages, primer vistazo técnico al idTech 8 se publicó primero en MuyComputer.