La historia de la computación se puede dividir en tres grandes categorías: analógica, digital y cuántica, que a su vez se subdividen en muchas más subcategorías. Dentro de la primera categoría encontramos aquellas enormes computadoras basadas en relés y tubos de vacío, y en ella se ubica también el Integrador de Agua, una máquina única que quería cambiar por completo el mundo en su época.
No era nada una tarea sencilla, sobre todo por los desafíos que implicaba y por su propio diseño base, que era revolucionario en su momento, pero al final el proyecto funcionó, y de hecho otros modelos basados en el original se siguieron utilizando en plena era de la computación actual, hasta que en 1980 acabaron siendo totalmente abandonados.
¿Qué es el Integrador de Agua?
Es un tipo de computadora analógica que fue diseñada y construida en la antigua Unión Soviética (URSS) en 1936. Su creador fue Vladimir Sergeevich Lukyanov, y funcionaba mediante la manipulación de flujos de agua a través de una sala llena de tuberías y bombas interconectadas.
El nivel del agua en varias cámaras, establecido con un nivel de precisión tan alto que se trabajaba con fracciones de milímetro, representaba números almacenados, lo que permitía utilizar el caudal del agua que había entre las distintas cámaras para representar de forma directa operaciones matemáticas. Al medir los niveles de agua en diferentes tubos se conseguían las soluciones.
Integrador de agua modular.
Ese primer modelo de 1936 dio paso, en 1941, a un diseño modular en el que cada unidad podía resolver un problema. Esto permitió escalar la capacidad de cálculo del Integrador de Agua, e hizo posible ensamblar máquinas más grandes capaces de resolver varios problemas.
La creación del Integrador de Agua tenía, como objetivo principal, facilitar la resolución de ecuaciones diferenciales no homogéneas, que juegan un papel fundamental en tareas como:
La construcción con hormigón.
La determinación del uso de diferentes materiales en función de las condiciones climáticas.
Estudios e investigaciones en geología, metalurgia, física térmica e incluso en ingeniería de cohetes.
¿Por qué fue tan importante?
Este «dinosaurio» de la computación analógica demostró que existían alternativas a los relés y los tubos de vacío, y fue de gran ayuda para conseguir soluciones avanzadas a los desafíos que presentan las condiciones climáticas de la hoy conocida como Rusia a la hora de hacer construcciones, y de elegir los materiales más apropiados.
El Integrador de Agua hizo posible cosas tan importantes como el diseño del canal de Karakum en la década de 1940, y también permitió la construcción de la línea principal de tren Baikal-Amur en la década de 1970. La URSS utilizó este tipo de computadoras hidráulicas hasta 1980, fecha en la que ya perdieron todo su sentido por el empuje de la computación digital basada en semiconductores.
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