Google acaba de cerrar la actual generación Pixel con el lanzamiento del Pixel 10a, pero en Mountain View no se trabaja a corto plazo. Mientras el mercado asimila el presente, el desarrollo de la siguiente generación lleva tiempo avanzando en segundo plano. La familia Pixel 11, prevista para agosto, será el próximo gran paso en la estrategia móvil de la compañía, y claro, todo apunta a que llegará acompañado por el Tensor G6, la nueva iteración del silicio propio de Google.
Una reciente entrada en Geekbench ha vuelto a situar ese futuro en el foco. El dispositivo aparece identificado como “Google Kodiak”, un nombre en clave ya utilizado anteriormente y que en su momento se vinculó al Pixel 10 Pro XL. Sin embargo, la configuración de hardware que muestra esta nueva aparición no coincide con la generación actual, lo que ha llevado a interpretar que podría tratarse de una unidad asociada al Pixel 11. A estas alturas del calendario, no sería extraño que empezaran a aflorar resultados de validación en bases de datos públicas.
El aspecto más llamativo es la configuración del procesador. En lugar del habitual diseño de ocho núcleos que emplea el Tensor G5, el chip que figura en la prueba presenta una estructura de siete núcleos. Concretamente, incluye un núcleo Arm C1-Ultra a 4,11 GHz, cuatro núcleos Arm C1-Pro por encima de los 3 GHz y dos núcleos adicionales C1-Pro a 2,65 GHz. No es una simple variación de frecuencias: es un esquema distinto que sugiere ajustes en la arquitectura interna.
También hay cambios en el apartado gráfico. Mientras que el Pixel 10 Pro XL utiliza una GPU PowerVR DXT-48-1536, la nueva entrada menciona una PowerVR C-Series CXTP-48-1536. Si los datos son correctos, el Tensor G6 no sería una revisión incremental, sino una evolución con modificaciones tanto en CPU como en GPU, algo coherente con un salto generacional que debería estar ya en fase avanzada de validación técnica.
Lo que sí desconcierta son los resultados obtenidos: 845 puntos en single-core y 2.657 en multi-core, cifras claramente inferiores a lo que cabría esperar de un terminal de gama alta en 2026. Sin embargo, a pocos meses del lanzamiento previsto, es poco probable que estemos ante un diseño inmaduro. Es más razonable pensar en una unidad con firmware preliminar, limitaciones activas o configuraciones de prueba destinadas a validar estabilidad y compatibilidad antes de liberar todo el potencial del chip.
Como ocurre con cualquier filtración procedente de benchmarks, también existe margen para la ambigüedad. Las bases de datos públicas recogen dispositivos en distintos estados de desarrollo, revisiones internas o incluso configuraciones experimentales que no necesariamente llegan intactas al producto final. Sin confirmación oficial por parte de Google, conviene interpretar estos datos como una instantánea parcial de un proceso que todavía puede afinarse en sus últimas etapas.
En cualquier caso, el momento en el que aparece esta prueba encaja con el calendario habitual de la industria. A cinco o seis meses de la presentación, el silicio del Tensor G6 debería encontrarse en fase de validación avanzada, lo que hace plausible que comiencen a verse registros técnicos de este tipo. La incógnita ahora no es si el Pixel 11 está en desarrollo —eso es evidente—, sino si esta peculiar configuración de siete núcleos será la que finalmente llegue al modelo comercial.
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