Firefox ha sido, durante años, uno de esos últimos puentes que mantienen con vida a sistemas operativos que ya viven en tiempo prestado. No por nostalgia, sino por pura inercia: hay equipos que siguen cumpliendo su función, entornos que no se han migrado y usuarios que prefieren no tocar nada mientras “todo funcione”. El problema es que la web moderna no espera, y cuando el navegador deja de acompañar, el calendario se vuelve implacable.
Mozilla confirma en su documentación oficial que Firefox 115 es la última versión compatible con Windows 7, Windows 8 y Windows 8.1. Quienes aún usen Firefox en esos sistemas pasarán al canal ESR (Extended Support Release) mediante una actualización de la propia aplicación, una transición pensada para mantener un mínimo de estabilidad en plataformas antiguas. Además, si alguien intenta descargar Firefox desde la web en uno de esos Windows, el sistema detectará la versión y ofrecerá directamente Firefox 115 ESR para 32 o 64 bits.
La clave, y aquí es donde el marco temporal aprieta, es que Mozilla solo garantiza actualizaciones de seguridad para Firefox 115 ESR hasta finales de febrero de 2026. A 22 de febrero, eso significa que el soporte se agota en cuestión de días. A partir de ese momento no habrá más parches ni actualizaciones para esos sistemas, lo que deja al navegador fuera del ciclo de mantenimiento y expuesto, con el tiempo, a vulnerabilidades que ya no tendrán corrección oficial.
La explicación oficial de Mozilla es directa: Microsoft terminó el soporte de Windows 7, 8 y 8.1 en enero de 2023, y un sistema sin soporte ya no recibe correcciones de seguridad y acumula vulnerabilidades conocidas. Mantener compatibilidad activa con plataformas obsoletas no solo resulta más costoso, también eleva el riesgo para el usuario, porque el navegador pasa a apoyarse sobre un sistema que ya no puede garantizar una base segura.
Tampoco sirve como “plan B” cambiarse a otro navegador convencional. Mozilla advierte de que la mayoría de navegadores, incluyendo Google Chrome y Microsoft Edge, ya han abandonado también Windows 7, 8 y 8.1. En la práctica, el problema no es que Firefox se retire en solitario, sino que el ecosistema entero ha dado por cerrado ese capítulo: cuando el sistema operativo queda fuera, el soporte de software crítico suele caer en cascada.
¿Qué opciones quedan, entonces? La recomendación oficial es actualizar el sistema operativo a Windows 10 o superior para seguir recibiendo funciones nuevas y parches de seguridad de Firefox. Mozilla también recuerda un punto importante: en algunos casos, el salto a versiones modernas de Windows exige hardware más reciente. Y si el equipo no puede con Windows 10 o superior, la alternativa realista pasa por Linux, donde la mayoría de distribuciones incluyen Firefox como navegador por defecto y mantienen soporte activo.
Al final, Firefox no “apaga” Windows 7 y 8.1, pero sí pone fecha al fin de su viabilidad práctica para navegar con garantías. Cuando desaparecen las actualizaciones de seguridad del navegador, el problema no llega de golpe con un error en pantalla: llega poco a poco, como llegan casi todas las cosas serias, por acumulación. Y en este caso el reloj ya no marca meses, marca días.
La entrada Firefox se despide de Windows 7 y 8.1 se publicó primero en MuyComputer.

