Cada generación de smartphones llega precedida por un ruido predecible. Pero hay veces en que ese ruido deja de anticipar algo concreto y se convierte en un laberinto de señales contradictorias. Eso es justo lo que está ocurriendo con la familia Galaxy S26. A medida que se acerca su presentación oficial, los rumores no despejan dudas: las multiplican. El último en sumarse llega desde Francia y se centra, cómo no, en los precios. ¿Subida moderada? ¿Ajuste regional? ¿Otra predicción más que caducará en una semana? El calendario avanza, pero la claridad no.
Según esta nueva filtración, el modelo base del Galaxy S26 de 256 GB costará 999 euros, es decir, 40 euros más que el S25 equivalente. La versión de 512 GB, sin embargo, subiría hasta los 1.199 euros, lo que representa una diferencia de 120 euros. En el caso del Galaxy S26+, el aumento sería aún más pronunciado: 100 euros más para la versión de 256 GB y 90 euros más para la de 512 GB. Solo el Galaxy S26 Ultra de 256 GB mantendría su precio respecto al modelo S25 Ultra (1.469 euros), aunque sus versiones superiores también subirían: 80 euros más en la de 512 GB y 140 euros en la de 1 TB, alcanzando los 1.969 euros.
Esta filtración contradice de forma directa a la anterior, que aseguraba que no habría cambios de precio respecto a la familia Galaxy S25. A su vez, esta misma descartaba otro rumor anterior que hablaba de subidas de hasta 500 euros en algunos modelos. En ese sentido, la filtración francesa se sitúa a medio camino entre ambas: más cara que la oficialidad implícita, menos agresiva que las predicciones alarmistas. ¿Qué dice esto del estado real de la información previa al lanzamiento? Que ni siquiera los filtradores parecen tener una imagen clara.
También hay que tener en cuenta que estos precios proceden del mercado francés, lo que introduce un matiz importante: el IVA varía entre países de la eurozona, y Samsung aplica ajustes específicos según territorio. En Francia, país origen de la filtración, el tipo general es del 20%, mientras que en España es del 21% y eb Alemania es del 19%. En consecuencia, estas cifras podrían no coincidir con los precios finales en otros países europeos, aunque el patrón general de subidas se mantendría.
Llama la atención que el único modelo que conservaría su precio base sea el S26 Ultra de 256 GB. Puede interpretarse como una estrategia para mantener cierta estabilidad en el modelo más emblemático, aunque también podría reflejar una contención estratégica frente a una gama alta cada vez más discutida por su coste. Lo cierto es que, si los precios se confirman, la barrera psicológica de los 2.000 euros quedaría oficialmente rota en la gama Galaxy, al menos para la versión Ultra más equipada.
Y aún no sabemos cuál será el precio real. Ni siquiera si estas cifras reflejan una estrategia global o una filtración más que se desvanecerá en cuanto llegue la presentación oficial. Lo que sí sabemos es que Samsung presentará la generación Galaxy S26 el próximo 25 de febrero, y que hasta entonces, los rumores seguirán jugando a construir realidades que duran 48 horas. Tres filtraciones, tres escalas de precio distintas. El flagship coreano aún no ha salido, y ya parece haber pasado por tres estrategias comerciales incompatibles entre sí. En tiempos como estos, el precio final es casi lo de menos. Lo relevante es cuánto más puede resistir el usuario este juego de expectativas móviles y promesas infladas.
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