Las GPUs integradas han vivido una evolución muy importante en los últimos diez años. En su primera etapa, el rendimiento que eran capaces de ofrecer era tan bajo que no podían mover juegos dentro de su generación de forma aceptable, y solo era viable jugar con ellas en calidades y resoluciones muy bajas.
Mucho ha llovido desde entonces. Hoy las GPUs integradas han mejorado tanto que algunos modelos son capaces de superar incluso a tarjetas gráficas dedicadas de gama media, y muchas pueden mover juegos de la generación actual incluso con calidades máximas y sin tener que tirar de reescalado.
Intel y AMD son las dos marcas que más han apostado por las GPUs integradas. NVIDIA lleva tiempo fuera de este mercado, y se ha centrado en las soluciones gráficas dedicadas, una estrategia que podría cambiar dentro de poco con el lanzamiento de sus SoCs N1 y N1X, que cuentan con GPUs integradas muy potentes basadas en la arquitectura Blackwell.
Sé que muchos tenéis dudas sobre este tema, que os confunden las diferentes generaciones de GPUs integradas que hay en el mercado y que os cuesta diferenciar su rendimiento. Por esa razón os he preparado esta nueva guía de equivalencias, que espero que os resulte de ayuda para aclarar todas vuestras dudas.
Si lo que necesitáis es una guía de equivalencias de tarjetas gráficas solo tenéis que hacer clic en el enlace que os acabo de dejar en este párrafo.
¿Qué son las GPUs integradas?
Son núcleos gráficos que están integrados junto al procesador, ya sea en el mismo encapsulado o en uno cercano, o en su defecto como parte del chipset de la placa base. No se montan en un PC separado como ocurre con las gráficas dedicadas, y por tanto suelen compartir encapsulado y TDP con el procesador.
Por ejemplo, la APU Ryzen AI 9 HX 370 tiene la CPU y la GPU integrada en el mismo encapsulado, mientras que el Ryzen 7 9800X3D tiene la CPU en la unidad CCD y la GPU integrada en el chiplet I/O, lo que significa que comparten empaquetado, pero no encapsulado.
Las GPUs integradas no tienen memoria gráfica dedicada, así que tienen que utilizar la RAM del sistema como memoria VRAM. Este detalle es muy importante, porque dependiendo de la configuración de RAM que tengamos su rendimiento puede mejorar o empeorar.
Para que una GPU integrada pueda desarrollar un buen rendimiento es necesario que nuestra RAM:
Esté configurada en doble canal para crear un bus de 128 bits.
Funcione a una velocidad elevada para aumentar el ancho de banda.
Tenga capacidad suficiente para reservar al menos 4 GB a la GPU integrada para jugar a juegos no muy exigentes.
Para jugar a juegos exigentes debemos poder reservar al menos 8 GB a la GPU integrada.
Si tenemos, por ejemplo, un PC con Windows 11 y contamos con 16 GB de RAM un reparto de 12 GB para sistema y 4 GB para la gráfica integrada sería el nivel óptimo. Si tenemos 32 GB de RAM podríamos hacer un reparto de 24 GB a RAM y 8 GB a VRAM.
Las GPUs integradas tienen un consumo muy bajo, y en la mayoría de los casos nos permiten ahorrar dinero, ya que tienen un coste inferior al de una gráfica dedicada. Hay excepciones, como por ejemplo la Radeon 8060s, que es la GPU integrada más potente que existe, y que se integra solo en equipos de gama alta cuyo precio es elevado.
Ventajas y desventajas de las GPUs integradas
Las ventajas que ofrecen este tipo de soluciones frente a las gráficas dedicadas se pueden resumir en siete puntos:
Tienen un consumo muy bajo, lo que reduce el calor que generan y las necesidades de refrigeración.
Permiten crear equipos más compactos y ligeros.
Tienen un coste más bajo que el de una gráfica dedicada en la mayoría de los casos.
Ofrecen una buena eficiencia energética, lo que permite crear portátiles con una mayor autonomía.
No ocupan espacio extra en el equipo, ya que están integradas junto al procesador.
Su rendimiento ha mejorado mucho y son capaces de ofrecer una buena experiencia incluso en juegos actuales.
Soportan tecnologías y funciones avanzadas, como trazado de rayos, reescalado y generación de fotogramas.
Sus desventajas también son muy fáciles de entender, y en resumen estas son las más importantes:
Dependen de la RAM del sistema para ofrecer un buen rendimiento.
Una misma GPU integrada puede ofrecer un rendimiento diferente en función de la configuración de su TDP.
Las salidas de imagen que ofrecen dependen de la placa base que tengamos.
Su rendimiento puede variar en función de la dependencia de la CPU que tenga cada juego, porque comparte espacio y TDP con el procesador.
Su rendimiento en general es inferior al de la mayoría de las tarjetas gráficas dedicadas.
Aunque soportan tecnologías avanzadas algunas les quedan grandes, como el trazado de rayos.
Es cierto que una GPU integrada no se puede actualizar, algo a tener en cuenta si compramos un mini PC o un portátil, pero esto no es un problema en PCs de escritorio, donde podremos actualizar a una solución más potente simplemente montando una tarjeta gráfica dedicada en la ranura correspondiente, y utilizando esta como núcleo gráfico principal.
Si tienes una GPU integrada y quieres sacarle el máximo partido te recomiendo que mires este artículo, donde encontrarás toda la información que necesitas.
Arquitecturas de las GPUs integradas de Intel
Como os dije anteriormente, en el mundo del PC Intel y AMD tienen un dominio casi total del mercado de las GPUs integradas, porque NVIDIA lleva tiempo alejado de este.
Intel es, sin ninguna duda, quien más cuota de mercado tiene, y ha lanzado muchas arquitecturas diferentes en este mercado, aunque en varias ocasiones ha reciclado algunas de esas arquitecturas y las ha relanzado con un nuevo nombre.
Para simplificar esta guía vamos a dividir las GPUs integradas de Intel en dos categorías: aquellas que están obsoletas y que no ofrecen un rendimiento bueno para los estándares actuales, y aquellas que tienen soporte y que sí son capaces de rendir a un buen nivel.
Generaciones obsoletas
La lista es larga, pero es importante separarla en dos categorías diferentes: la que incluye generaciones que todavía reciben actualizaciones básicas de seguridad y correcciones de errores, y la que recoge todas las generaciones que han quedado sin soporte.
Las gráficas integradas anteriores a Skylake (Intel HD 6000 anteriores) ya no reciben ningún tipo de soporte, y las soluciones Intel HD 500 y superiores hasta llegar a las series UHD y Xe de Raptor Lake solo reciben actualizaciones críticas y de seguridad.
Generaciones actuales con soporte pleno
Aquí entran las gráficas integradas utilizadas a partir de Meteor Lake (arquitectura Xe-LPG) hasta llegar a la generación actual presente en Intel Panther Lake, que utiliza la arquitectura Xe3-LPG. La gráfica integrada más potente de Intel es, de momento, la Arc B390.
Tienen soporte completo a nivel de drivers, pero ofrecen prestaciones muy distintas. Las Arc Xe-LPG (Meteor Lake) cuentan con núcleos para acelerar trazado de rayos, pero no traen matrices XMX para acelerar IA. A partir de Xe2-LPG (Lunar Lake) estas GPUs integradas mantienen los núcleos para trazado de rayos y vienen con matrices XMX.
Los modelos Xe2-LPG y Xe3-LPG ofrecen además un soporte completo de Intel XeSS 3 acelerado por hardware, gracias a sus unidades de matrices XMX integradas.
Arquitecturas de las GPUs integradas de AMD
Por el lado de AMD tenemos también una gran variedad de GPUs integradas que podemos dividir en esos dos grandes grupos: modelos obsoletos y modelos con soporte.
AMD tiene un historial impresionante de gráficas integradas que abarca muchos años y muchas arquitecturas, sobre todo si nos remontamos a la época en la que estas GPUs se integraban en la placa base.
Para no ampliar este artículo más de lo necesario, no nos vamos a ir tan atrás, y tomaremos como punto de partida las APUs Ryzen de primera generación que utilizaron gráficos integrados Radeon Vega.
Generaciones obsoletas
La lista también es larga, pero simplificando podemos incluir en ella a todas las gráficas integradas basadas en la arquitectura Vega y anteriores (arquitecturas GCN y Terascale).
Solo las gráficas integradas basadas en Vega (GCN) siguen recibiendo un soporte mínimo a nivel de drivers, y este está limitado a actualizaciones críticas de seguridad.
Generaciones actuales
En esta categoría se incluyen las gráficas integradas basadas en la arquitectura RDNA 2 y superiores, como por ejemplo las Radeon serie 600M, Radeon serie 700M y las Radeon serie 800M.
Estas reciben soporte pleno a nivel de drivers, y ofrecen un rendimiento bueno y soportan tecnologías avanzadas en juegos, lo que las convierte en una opción también muy sólida para jugar.
Equivalencias de GPUs integradas Intel
Arquitectura Xe (Arc Alchemist)
Intel Arc Xe-LPG 4 Core: su equivalencia más cercana es la Radeon 740M. Lo más parecido en escritorio, en potencia bruta, es una Radeon RX 460 o GeForce GTX 660.
Intel Arc Xe-LPG 7 Core: su rendimiento, en condiciones normales, está entre una GeForce GTX 1050 y una GeForce GTX 1050 Ti. En pruebas sintéticas posiciona cerca de la Radeon 780M, pero en juegos suele rendir peor.
Intel Arc Xe-LPG 8 Core: este modelo rinde mejor que la Radeon 780M en pruebas sintéticas, pero en rinde mejor o peor dependiendo de la optimización de cada juego. Su equivalencia más cercana en escritorio es una GeForce GTX 1050 Ti.
Resolución óptima en juegos
Los modelos más potentes pueden mover juegos en 1080p con calidad baja, o con calidad media o alta en el caso de juegos no tan exigentes y/o mejor optimizados.
Las versiones menos potentes nos obligarán a tirar de reescalado para renderizar a menos de 1080p.
Arquitectura Xe2 (Arc Battlemage)
Intel Arc 130V: no es mucho más rápida que la Intel Arc Xe-LPG de 7 núcleos en la mayoría de los casos, y en general posiciona dentro de nivel muy parecido. Su equivalencia más cercana es la GeForce GTX 1050 Ti, pero rinde menos que esta.
Intel Arc 140V: llega a superar en rendimiento a la Radeon 780M en determinados juegos, y con una buena configuración de memoria ofrece un rendimiento decente en 1080p. Como equivalencia quedaría entre la GeForce GTX 1050 Ti y la GeForce GTX 1650 con GDDR5.
Resolución óptima en juegos
En general ambas nos permitirán jugar en 1080p con calidad baja, media o alta según la exigencia de cada juego. En títulos de la generación anterior el rendimiento será mejor.
Arquitectura Xe3 (Panther Lake)
Intel Arc 2 Core Xe3: es una iGPU de nueva generación, pero de gama baja. Todavía no tenemos pruebas de rendimiento, pero sabemos que solo tiene 16 unidades de ejecución (2 núcleos Xe3), así que su rendimiento podría ser inferior al de la Intel Arc Xe-LPG 4 Core.
Intel Arc 4 Core Xe3: su equivalencia más cercana es la Radeon 760M, así que su equivalente más cercano en escritorio sería una GeForce GTX 1630, que es solo un poco más potente que la GeForce GTX 1050.
Intel Arc B370 10 Core Xe3: en este caso se produce un gran salto de rendimiento. Su equivalente más cercano en escritorio sería una GeForce GTX 1650 SUPER.
Intel Arc B390 12 Core Xe3: supera notablemente a la Radeon 890M, pero pierde frente a la Radeon 8060s. Tiene como equivalente más cercano a la GeForce RTX 3050, según las primeras pruebas de rendimiento, aunque es más lenta que esta.
Rendimiento de la iGPU Intel Iris Xe G7 (Xe), una solución gráfica que, como vemos, ofrece un rendimiento muy limitado en juegos actuales en 1080p, incluso con calidad baja.
Resolución óptima en juegos
Los modelos más potentes nos permitirán jugar en 1080p con calidad media o alta incluso en juegos exigentes. La Arc B390 ha demostrado que puede mover Cyberpunk 2077 incluso con trazado de rayos activado.
La Intel Arc 4 Core Xe3 se debería desenvolver bien en 1080p con calidad baja, y la Intel Arc 2 Core Xe3 solo sería viable con reescalado.
Equivalencias de GPUs integradas AMD
Arquitectura RDNA 2
Radeon 610M: rendimiento bruto parecido al de una Radeon Vega 6. En escritorio lo más parecido sería una GeForce GT 640.
Radeon 660M: similar en potencia bruta a una Radeon Vega 8, pero con una arquitectura más avanzada. Lo más parecido por rendimiento en escritorio sería una GeForce GTX 650 Ti.
Radeon 680M: posiciona entre una GeForce GTX 1050 y una GeForce GTX 1050 Ti.
Resolución óptima en juegos
La Radeon 610M tiene problemas de rendimiento en juegos actuales salvo que utilicemos reescalado muy agresivo en 1080p. La Radeon 680M es la única que puede ofrecer una experiencia aceptable en 1080p con calidad baja en juegos actuales.
Rendimiento de la Radeon 680M. Más información sobre las pruebas en este análisis.
Arquitectura RDNA 3
Radeon 740M: en general es más lenta que la Radeon 660M, y su equivalencia más cercana en escritorio sería una GeForce GTX 1030.
Radeon 760M: en este caso tenemos un rendimiento a medio camino entre la Radeon 660M y la Radeon 680M. Su equivalente más cercano es la GTX 1050.
Radeon 780M: este modelo es bastante potente, y tiene como equivalencia más cercana en PC a la GeForce GTX 1050 Ti.
Resolución óptima en juegos
Rendimiento de la Radeon 780M con RAM en single channel. Más información sobre las pruebas en este análisis.
Hay una gran diferencia de rendimiento entre el modelo más potente y el menos potente. Con la Radeon 740M necesitamos utilizar reescalado para jugar con una fluidez aceptable en 1080p y calidad baja, mientras que la Radeon 780M rinde mejor y es capaz de mover juegos en 1080p nativo con calidad baja o media, según las exigencias de cada título.
Arquitectura RDNA 3.5
Radeon 820M: es un poco más potente que la Radeon 610M, así que rinde mejor que la GeForce GT 640, pero no llega al nivel de una GeForce GTX 650 de escritorio.
Radeon 840M: tiene un rendimiento un poco mayor que el de la Radeon 740M, pero la diferencia es pequeña, así que su equivalencia más cercana también es una GeForce GTX 1030.
Radeon 860M: también es un poco más rápida que la Radeon 760M, y su equivalencia más cercana es la GeForce GTX 1050.
Radeon 880M: sucede a la Radeon 780M y mantiene su número de shaders, así que la diferencia de rendimiento también es pequeña. Su equivalencia más cercana es la GeForce GTX 1050 Ti, aunque casi siempre rinde mejor que esta.
Radeon 890M: una iGPU muy potente que tiene como equivalencia más cercana a la GeForce GTX 1650 SUPER con GDDR5.
Rendimiento de la Radeon 890M. Más información sobre la configuración utilizada en este análisis.
Resolución óptima en juegos
Con los modelos menos potentes lo ideal es recurrir al reescalado en 1080p para conseguir un rendimiento aceptable con calidad baja. Si tenemos una Radeon 880M o Radeon 890M podremos jugar en 1080p con calidad media o incluso alta sin problemas.
Arquitectura RDNA 3.5 topes de gama
Rendimiento de la Radeon 8060s.
Radeon 8040s: tiene un rendimiento medio muy parecido al de la Radeon 890M, así que su equivalencia más cercana es la GeForce GTX 1650 SUPER.
Radeon 8050s: esta es la segunda iGPU más potente que existe ahora mismo. Tiene un rendimiento parecido al de la Radeon RX 6600 de escritorio.
Radeon 8060s: la GPU integrada más potente que existe. En sus versiones más potentes posiciona entre la GeForce RTX 4060 Laptop y la GeForce RTX 4070 Laptop, y su equivalente más cercano en escritorio es una GeForce RTX 3060.
Resolución óptima en juegos
La Radeon 8040s ofrece una buena experiencia en 1080p con calidad media o alta, según las exigencias del juego. La Radeon 8060s ofrece un rendimiento bueno en 1080p incluso con calidades máximas en la mayoría de los juegos. Incluso es viable en juegos con resolución 1440p.
Consumo y diseño térmico: dos cosas muy importantes a tener en cuenta
La ASUS ROG FLOW Z13 2025 utiliza una iGPU Radeon 8060s.
Es importante que tengáis claro que todas las equivalencias que hemos visto son aproximadas, y no absolutas. Esto se debe a que el rendimiento de una GPU integrada puede variar mucho en función de cosas como:
El TDP configurado: una GPU integrada con un TDP de 15 vatios siempre rendirá menos que una con un TDP de 30 vatios, porque la segunda tendrá un mayor margen de consumo, y podrá alcanzar frecuencias de reloj más elevadas.
El sistema de refrigeración: un sistema de refrigeración de mayor potencia permitirá mantener unas temperaturas de trabajo más bajas, y esto hará que el modo turbo pueda llegar a velocidades más elevadas durante periodos más largos de tiempo.
Optimización en juegos: algunas GPUs integradas se llevan mejor con ciertos juegos que otras. Por ejemplo, en The Witcher 3 Next Gen una GeForce GTX 1050 Ti rinde mejor que una Radeon 780M, pero la segunda rinde mejor en Starfield y en Red Dead Redemption 2.
Ajustes gráficos: las equivalencias de rendimiento que os he dado se basan en rasterización, y no tienen en cuenta el trazado de rayos. Con esta tecnología activada los resultados cambiarían por completo.
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