Hay momentos en los que la informática profesional deja de hablar en gigahercios para hacerlo en términos más profundos: en líneas de memoria paralela, anchos de banda que desafían los buses tradicionales o núcleos que ya no trabajan solos, sino en coalición de silicio puro. No es una cuestión de potencia por sí misma, sino de propósito: construir herramientas capaces de enfrentarse al vértigo del cálculo moderno, desde la mecánica de fluidos hasta los modelos generativos más complejos. En ese terreno donde el hardware deja de ser un medio y se convierte en el límite mismo de lo posible, surgen los nuevos Xeon 600.
Intel ha desvelado al fin esta esperada serie de procesadores para estaciones de trabajo, consolidando su visión de “Heavy-Duty Computing” como base estructural de su plataforma profesional para 2026. Los Xeon 600 no solo reemplazan a generaciones anteriores, sino que redefinen el perfil técnico del workstation moderno: más que una evolución, se trata de una renovación arquitectónica que aborda tanto la computación intensiva como los flujos de trabajo de inteligencia artificial, simulación y renderizado, todo dentro de una plataforma monolítica que prioriza rendimiento, escalabilidad y eficiencia.
En su núcleo más literal, esta familia de procesadores alcanza hasta 86 núcleos P (performance) por socket, bajo el nuevo LGA 4710-2, con soporte completo para DDR5 y PCIe 5.0. La estructura térmica ha sido optimizada para mantener estos niveles de procesamiento sin disparar el consumo, mientras que el chipset Intel W890 se convierte en el nuevo epicentro de la gama entusiasta profesional. Pero si hay un componente que define el salto generacional de los Xeon 600, es la memoria.
Por primera vez en el sector de estaciones de trabajo, Intel introduce compatibilidad con MRDIMM (Multiplexed Rank DIMM), una evolución sobre DDR5 que permite alcanzar velocidades de hasta 8000 MT/s, duplicando en la práctica el ancho de banda disponible frente a DIMMs tradicionales. Este avance es crucial en escenarios donde la CPU no es el cuello de botella, sino el acceso a datos en memoria: análisis de big data, simulación de eventos múltiples o cargas altamente paralelizables. Además, la plataforma soporta hasta 4 TB de RAM y expone 128 carriles PCIe 5.0, con compatibilidad con CXL 2.0, lo que convierte a estas placas base en verdaderos centros de expansión.
En el terreno de la IA, los Xeon 600 han sido optimizados para cubrir todo el espectro de trabajo: desde la preparación de datos hasta el entrenamiento e inferencia. Cada núcleo integra Intel AMX (Advanced Matrix Extensions) con soporte nativo para FP16, Bfloat16 e Int8, habilitando operaciones tensoriales directamente en CPU. Para quienes necesitan escalar más allá de un solo procesador, se contempla compatibilidad con hasta 8 GPUs PCIe 5.0, creando sistemas híbridos CPU-GPU con herramientas como Intel OpenVINO y oneAPI, que permiten distribuir la carga de trabajo en función de la arquitectura más eficiente.
Los primeros benchmarks divulgados refuerzan el salto generacional. El modelo Xeon 698X, buque insignia de esta serie, logra hasta un 61% más de rendimiento multihilo respecto al Xeon w9-3595X, y un 9% más en cargas monohilo. En aplicaciones reales, el incremento se traduce en un +74% en renderizado con Blender, un +30% en simulación CFD usando OpenFOAM, y una mejora similar en análisis estructural con MFEM. La visualización fotorrealista en Dassault Steller muestra un salto del 29%, mientras que en tareas de upscaling y denoising por hardware, se observan mejoras similares aprovechando las instrucciones AMX.
Una de las sorpresas más destacadas ha sido la introducción de capacidades de overclocking extremo en varios SKUs desbloqueados («X»). Estos modelos permiten modificar ratios para AVX-512 y TMUL, ajustar la malla de interconexión por die e incluso realizar undervolt controlado, algo inaudito en el mundo workstation. Para facilitar esta personalización, Intel ha firmado una alianza con OCBASE, añadiendo soporte avanzado a la herramienta OCCT, incluyendo telemetría, pruebas de estabilidad y compatibilidad con Linux y Windows. De hecho, el 698X ya ha logrado récords globales en pruebas como Cinebench R23, Y-Cruncher y Geekbench.
A continuación, te dejamos el listado completo de procesadores Xeon 600 anunciados para estaciones de trabajo, con sus especificaciones técnicas clave:
SKU
Núcleos P
Turbo máx (GHz)
Turbo todos (GHz)
Base (GHz)
Caché L3 (MB)
TDP (W)
Canales Mem.
MRDIMM (MT/s)
vPro
Precio (USD)
698X
86
4,8
3,0
2,0
336
350
8
8.000
Sí
7.699,00$
696X
64
4,8
3,5
2,4
336
350
8
8.000
Sí
5.599,00$
678X
48
4,9
3,8
2,4
192
300
8
8.000
Sí
3.749,00$
676X
32
4,9
4,3
2,8
144
275
8
8.000
Sí
2.499,00$
674X
28
4,9
4,3
3,0
144
270
8
8.000
Sí
2.199,00$
658X
24
4,9
4,3
3,0
144
250
8
N/D
Sí
1.699,00$
656
20
4,8
4,5
2,9
72
210
8
N/D
Sí
1.399,00$
654
18
4,8
4,5
3,1
72
200
8
N/D
Sí
1.199,00$
638
16
4,8
4,5
3,2
72
180
4
N/D
Sí
899,00$
636
12
4,7
4,5
3,5
48
170
4
N/D
Sí
639,00$
634
12
4,6
3,9
2,7
48
150
4
N/D
Sí
499,00$
Las versiones retail (Boxed) estarán disponibles para los modelos 696X, 678X, 676X, 658X y 654, todos ellos preparados para soluciones térmicas de nueva generación compatibles con LGA 4710-2. La gama completa se posiciona así como la oferta más extensa y versátil jamás lanzada por Intel en el segmento workstation.
La gama incluye modelos desde los 12 hasta los 86 núcleos, con frecuencias base de entre 2,0 y 3,5 GHz, y TDPs que oscilan entre los 150 y los 350 W. Los precios oficiales van desde los 499 dólares del Xeon 634 hasta los 7.699 dólares del 698X, todos con soporte para Intel vPro®, Total Memory Encryption y gestión remota. Las versiones retail se ofrecerán en al menos cinco configuraciones desbloqueadas, con disipadores compatibles con el nuevo socket ya en el mercado.
Aunque el foco de este lanzamiento está claramente puesto en la gama alta de escritorio, Intel ha aprovechado para trazar las líneas maestras de su ecosistema workstation para 2026. Por debajo del Xeon 600 encontramos la continuidad de las series W-3500 y W-2500, y para estaciones de trabajo de escritorio más ligeras, debutan los nuevos Intel Core Ultra 200 Desktop con chipsets W880. El terreno portátil se dividirá entre la serie Core Ultra 200HX, orientada a rendimiento bruto, y una nueva Serie 3 pensada para estaciones móviles ultra-delgadas, ambas con gráficos Intel Arc Pro integrados.
Este panorama se completa con una estrategia clara: ofrecer una estación de trabajo para cada necesidad, desde el científico que entrena modelos IA de millones de parámetros hasta el diseñador que necesita precisión térmica en portátiles de menos de dos kilos. Todos los grandes fabricantes —Dell, HP, Lenovo, ASUS, Supermicro— han confirmado soporte para las nuevas placas y sockets.
Mientras el mercado profesional se prepara para recibir esta nueva generación a partir de marzo de 2026, queda clara una cosa: el hardware ya no solo responde a las demandas del presente, también anticipa las exigencias del futuro. Me resulta fascinante ver cómo Intel ha dado forma a una familia de procesadores que no solo se mide en núcleos o gigahercios, sino en posibilidades. Con los Xeon 600, la estación de trabajo ya no es solo una herramienta: es el laboratorio donde se diseña lo que vendrá.
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