LibreOffice es la mayor alternativa a la suite Microsoft Office. Gratuita y de código abierto, cuenta con prestaciones sobradas para la gran mayoría de usos en software de oficina. Aunque de manera general es compatible con los formatos usados por Microsoft, garantizar la interoperabilidad sigue siendo un gran reto para terceros y en ocasiones problemático.
The Document Foundation, la organización sin ánimo de lucro detrás de LibreOffice, ha venido denunciado lo que considera un comportamiento anticompetitivo de Microsoft, bajo el argumento de que los formatos de archivo del gigante del software son intencionalmente complejos para mantener a los usuarios confinados en su ecosistema.
Todo parte de OOXML (abreviatura de Office Open XML), un formato de ficheros desarrollado por Microsoft para la representación de documentos generados con procesadores de textos, hojas de cálculo, presentaciones y gráficos. La influencia de Microsoft consiguió que OOXML fuera reconocido como estándar por la organización ISO en un proceso ampliamente discutido, que casi 20 años después siguen poniendo en duda su legitimidad.
LibreOffice y el muro que supone OOXML
Italo Vignoli, miembro fundador de TDF, no se resigna a esta situación y ha publicado un artículo en el blog de la fundación donde insiste en que OOXML «nunca ha sido, no es y nunca será un formato estándar a menos que Microsoft decida rediseñar completamente sus aplicaciones de oficina».
Algo que considera imposible teniendo en cuenta decisiones pasadas, como la incapacidad de Excel para gestionar correctamente los elementos del genoma humano. Esto obligó a la comunidad científica a cambiar los nombres de estos elementos debido a la negativa de Microsoft a corregir un error evidente de su programa de hoja de cálculo. Un hecho de enorme importancia que no ha recibido suficiente publicidad en los medios, pero que a juicio de Vignoli, «ilustra la disposición de Microsoft a pasarlo todo por alto en beneficio de sus propios intereses comerciales».
The Document Foundation insiste en que la problemática para competir con Office persiste por la aprobación como estándar de OOXML, un suceso que cambió por completo el rumbo del software ofimático y de colaboración (un segmento importantísimo en la tecnología mundial) «a pesar de las fuertes críticas técnicas planteadas por muchas partes durante el proceso, que ISO/IEC ignoró por completo», dicen.
Vignoli asegura que ello demuestra que no es un estándar y mucho menos un estándar abierto. A su juicio, las críticas emitidas por terceros en el proceso de aprobación de OOXML persisten y son las que permitieron y permiten a Microsoft dominar el mercado. Un resumen de las críticas sería:
– Polémica sobre el proceso de estandarización: el proceso de aprobación acelerada adoptado para OOXML por ISO/IEC fue muy controvertido, con acusaciones de irregularidades procesales y manipulación de votos que generaron dudas legítimas sobre la validez del estándar.
– Complejidad de las especificaciones: el estándar es extremadamente voluminoso (aproximadamente 7000 páginas), lo que hace prácticamente imposible su correcta implementación por parte de terceros. Esto contrasta marcadamente con estándares de la competencia, como ODF, que son mucho más concisos.
– Inconsistencias de implementación: las aplicaciones de Microsoft Office no implementan la versión estandarizada (ISO/IEC 29500 Strict), sino que utilizan la variante «Transitional», que incluye características de compatibilidad con formatos heredados que contradicen el objetivo declarado de ser un formato limpio, moderno y, sobre todo, abierto y estándar.
– Dependencias propietarias: las especificaciones hacen referencia a varios comportamientos heredados no documentados de versiones anteriores de Microsoft Office y requieren que los implementadores decodifiquen las características específicas de Windows para lograr la compatibilidad.
– Restos de blobs binarios: a pesar de estar basado en XML, OOXML incorpora estructuras de datos binarios en muchos lugares, particularmente para compatibilidad con formatos heredados, y esto compromete la transparencia que XML debería garantizar.
– Elementos específicos de la plataforma: el estándar contiene elementos específicos de Windows relacionados con fuentes, renderizado y otros comportamientos del sistema que hacen que cualquier implementación multiplataforma sea difícil o incluso imposible.
Estos problemas significaron que, aunque OOXML técnicamente se convirtió en un estándar, siempre fue una especificación de formato propietario de Microsoft y no un estándar abierto verdaderamente neutral respecto del proveedor.
A pesar de las críticas a Microsoft (que no son nada nuevas y se repiten las últimas dos décadas), LibreOffice sigue mejorando y la semana pasada llegó al mercado la versión 26.2 Community con mejoras en todos los apartados, incluyendo la compatibilidad mejorada con todos los formatos.
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