El precio de los SSDs ha subido tanto durante los últimos meses que, actualmente, para comprar una unidad con una capacidad de 1 TB o de 2 TB ahora tenemos que pagar hasta el triple de su precio habitual antes de la crisis de actual, que afecta a la DRAM y a la memoria NAND Flash.
Las unidades SSD utilizan memoria NAND Flash, pero algunas también incluyen chips de memoria RAM como caché. Esta caché suele tener un tamaño que varía en función de la capacidad de almacenamiento del disco, cuanto más grande sea este mayor será el tamaño de la RAM, aunque normalmente oscila entre 1 GB y 4 GB.
Esa caché solo está presente en las unidades más potentes y caras. Los modelos más asequibles utilizan una parte de su propio almacenamiento como caché NAND Flash SLC (un bit por celda).
Ni siquiera esos SSDs, los más económicos, se han librado de la subida de precios. Por ejemplo, un SSD Kioxia Exceria Plus G3 de 1 TB PCIe Gen4 se podía comprar en su momento por menos de 60 euros, y ahora tiene un precio de 149 euros. La versión de 2 TB se podía conseguir por poco más de 110 euros, y ahora cuesta más de 250 euros.
La situación es mala, de eso no hay ninguna duda, pero según medios surcoreanos la cosa va a ir a peor, porque Samsung y SK Hynix van a reducir la producción de memoria NAND Flash para aumentar la producción de DRAM y maximizar sus beneficios.
Esto significa que el suministro de NAND Flash va a bajar drásticamente, porque ambas empresas son dos de los mayores fabricantes del mundo, y que a medio plazo la escasez de unidades SSD podría ser grave.
Si esto ocurre, el precio de los SSDs subiría todavía más en 2026, y podríamos llegar al punto en el que incluso las unidades más económicas de 1 TB de capacidad superarían la barrera de los 200 euros, mientras que las de 2 TB podrían llegar a la franja de los 350 o incluso 400 euros.
Lo más probable es que esta situación se mantenga durante todo 2026, y puede que se extienda a 2027. Todo dependerá de cómo evolucione el mercado de la DRAM, porque la producción de esta está íntimamente ligada a la producción de memoria NAND Flash.
Mi consejo es muy simple, que evitéis comprar una unidad SSD durante este año, salvo que encontréis alguna oferta que realmente valga la pena. Si necesitáis una con urgencia y no podéis esperar os recomiendo ir a por lo más barato que os sirva para cubrir vuestras necesidades mínimas, así reduciréis «el golpe».
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