La inteligencia artificial generativa ha transformado de forma radical la forma en la que se crea contenido visual. De la mano de herramientas como ChatGPT, Midjourney o Stable Diffusion, hemos visto emerger nuevas formas de expresión que combinan lenguaje, imagen y vídeo en flujos creativos cada vez más complejos. Pero mientras muchas de estas herramientas han sido concebidas para funcionar en la nube, NVIDIA está empujando con fuerza hacia un modelo diferente: el de la creación generativa avanzada en local, directamente desde un PC con una GPU RTX. Una apuesta que, más allá del rendimiento, supone un salto importante en privacidad, control y escalabilidad.
El interés por la generación de contenido visual mediante IA no deja de crecer, tanto entre profesionales como en el ámbito doméstico. Aplicaciones como Canva o Adobe Firefly han contribuido a popularizar la edición asistida por IA, pero muchos usuarios avanzados prefieren trabajar en local, especialmente cuando se trata de proyectos sensibles, iteraciones frecuentes o volúmenes de generación elevados. Ahí es donde NVIDIA ha empezado a marcar la diferencia, ofreciendo herramientas optimizadas para sacar el máximo partido a la potencia de cálculo de las RTX, incluyendo soporte para aceleración por hardware, drivers optimizados y acceso a modelos de última generación adaptados para uso local.
Una de las principales puertas de entrada al ecosistema creativo que propone NVIDIA es ComfyUI, una interfaz de código abierto que permite diseñar y ejecutar flujos de generación de imagen con una gran flexibilidad. Lejos de ser una simple alternativa a las herramientas gráficas comerciales, ComfyUI se ha convertido en una plataforma modular y expandible, ideal para experimentar con modelos avanzados como FLUX.2 y LTX-2. Estos modelos, ya disponibles en la web de NVIDIA, han sido diseñados específicamente para aprovechar las características de las tarjetas RTX y permiten trabajar con prompts complejos, segmentación, estilos fotográficos y muchas otras capas de personalización sin depender de conexiones externas.
Concretamente, FLUX.2 es uno de los modelos más potentes para generación de imagen que podemos usar en local. Basado en técnicas de difusión avanzada, está optimizado para generar ilustraciones de alta calidad partiendo de prompts textuales, pero también admite conditioning por máscaras o imagen base. NVIDIA recomienda utilizarlo con tarjetas RTX con al menos 8 GB de VRAM para aprovecharlo con fluidez, y en combinación con nodos de control y postprocesado que permiten afinar los resultados sin recurrir a herramientas externas. Además, ofrece herramientas para la gestión de pesos, composición avanzada y soporte para generación 4K acelerada por hardware.
Cuando el objetivo es ir más allá de la imagen y construir una narrativa audiovisual, entra en juego LTX-2, un modelo que permite generar vídeo a partir de imágenes estáticas y descripciones. Pensado para un uso más narrativo y menos caótico que las generaciones automáticas, este modelo permite realizar interpolaciones suaves, aplicar efectos controlados o generar clips coherentes a partir de prompts secuenciales. Uno de los aspectos más interesantes es la posibilidad de usar storyboards como guía visual, construyendo secuencias con transiciones suaves que respetan la intención original del creador. También admite técnicas para la gestión de memoria y VRAM, cruciales para trabajar con clips largos sin comprometer la calidad.
Una de las ventajas más claras del ecosistema basado en ComfyUI es su modularidad. Es posible construir workflows completamente personalizados combinando modelos como FLUX.2 para imagen y LTX-2 para vídeo, junto con herramientas de corrección, estilización o segmentación. Todo ello dentro de una misma interfaz y sin necesidad de mover archivos entre aplicaciones. Esto permite crear flujos de trabajo altamente optimizados, donde cada nodo puede ajustarse según las necesidades del proyecto, y donde incluso tareas como la animación facial, el control de cámara virtual o la mezcla de estilos se integran sin apenas fricción.
Con esta estrategia, NVIDIA no solo está apostando por la inteligencia artificial generativa, sino por su democratización en local. Frente a la dependencia de servicios en la nube, con sus limitaciones de coste, privacidad o latencia, el modelo que propone la compañía permite a cualquier creador con una GPU RTX adentrarse en el universo generativo con un grado de control y rendimiento sin precedentes. Un nuevo escenario en el que la creación digital vuelve a depender, en buena medida, del propio escritorio.
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