NZXT lleva tiempo explorando el equilibrio entre diseño limpio y rendimiento real, pero el terreno del pequeño formato siempre ha planteado un desafío técnico evidente. NZXT sabe que reducir volumen no significa simplemente encoger dimensiones, sino repensar flujo de aire, distribución interna y entrega de energía. En un momento en el que las GPUs crecen en consumo y tamaño, apostar por el formato compacto exige algo más que estética.
La compañía ha presentado el nuevo chasis H2 Flow Mini-ITX y la fuente de alimentación C850 SFX, dos soluciones diseñadas para sistemas SFF (Small Form Factor) que buscan mantener compatibilidad con hardware de alto nivel. Ambos productos están ya disponibles en el mervado, con precios de 149,99 euros para la H2 Flow y 159,99 euros para la C850 SFX en España.
H2 Flow adopta un diseño vertical con un volumen de 20,7 litros, una cifra muy contenida si se tiene en cuenta el tipo de componentes que puede albergar. El planteamiento vertical permite optimizar la huella sobre el escritorio y favorece una circulación de aire más directa. Los paneles de malla fina en todos los lados, desmontables sin herramientas, buscan maximizar la entrada y salida de aire, al tiempo que actúan como filtro frente al polvo. En este tipo de configuraciones, donde cada centímetro cuenta, la gestión térmica resulta determinante para evitar estrangulamientos de rendimiento.
En términos de compatibilidad, la caja admite sistemas de refrigeración líquida AIO de hasta 280 mm y tarjetas gráficas de hasta 331 mm de longitud. Esta cifra la sitúa en un terreno poco habitual dentro del Mini-ITX, ya que permite integrar GPUs de gama alta sin comprometer espacio interno. Incluye además un cable PCIe 5.0 premium preinstalado para facilitar el montaje vertical de la gráfica sin obstaculizar el flujo de aire. Dos ventiladores F120Q de 120 mm, preinstalados en configuración de extracción, completan una base térmica pensada para ofrecer rendimiento estable desde el primer encendido. El sistema de enrutamiento de cables con tiras de velcro integradas contribuye a mantener el interior despejado y optimizar la ventilación.
La C850 SFX complementa esta propuesta con una arquitectura adaptada al hardware actual. Cuenta con certificación ATX 3.1 y un conector 12V-2×6 de 600 W, lo que garantiza compatibilidad directa con tarjetas gráficas de última generación sin necesidad de adaptadores adicionales. En un entorno SFF, donde el espacio es limitado y la gestión térmica resulta crítica, eliminar cables innecesarios simplifica el montaje y mejora el flujo interno.
En el apartado eléctrico, la fuente ofrece eficiencia 80 PLUS Gold y certificación Cybenetics Platinum, lo que implica una conversión más eficiente de la energía y una menor generación de calor residual. Incorpora un ventilador de 92 mm con cojinete dinámico fluido y modo Zero RPM, que permanece inactivo bajo cargas ligeras para reducir el ruido. La construcción con condensadores japoneses certificados para 105 °C y un conjunto completo de protecciones frente a sobrecorriente, sobretensión y sobrecalentamiento refuerzan su enfoque en estabilidad y durabilidad. La garantía de 10 años respalda esa apuesta por la fiabilidad a largo plazo.
La evolución del pequeño formato marca un cambio claro en la mentalidad del sector. Ya no se trata de construir un PC compacto como ejercicio de contención, sino como alternativa real al formato tradicional. NZXT propone con la H2 Flow y la C850 SFX una configuración que intenta demostrar que el alto rendimiento no está reñido con el espacio reducido. El reto del SFF moderno consiste en domar el calor y la potencia en volúmenes mínimos, y esta propuesta apunta directamente a ese desafío técnico.
Más información
La entrada NZXT apuesta por el alto rendimiento en formato mini se publicó primero en MuyComputer.


