Los servicios de Windows son un conjunto de funciones que ejecutan una gran cantidad de características y tareas. La mayoría forman parte del funcionamiento interno del sistema operativo, pero también hay otros que se van instalando a medida que el usuario usa determinadas aplicaciones o drivers para el hardware.
Los servicios de Windows suelen ejecutarse automáticamente, cuando arranca el equipo o se produce una situación determinada. Su funcionamiento en segundo plano, sin intervención del usuario, provoca un cierto desconocimiento de los mismos y conviene acercarse a ellos porque hay de todo como en la viña del señor. Hay algunos imprescindibles para el funcionamiento del sistema; otros de uso recomendable según la tarea a realizar; otros con poca o nula utilidad y los últimos que directamente perjudican a los usuarios.
Hay que decir que todos ocupan recursos de hardware especialmente en el apartado de la memoria porque suelen cargarse en el inicio (y ya sabes cómo andamos por la crisis de los semiconductores). Además, pueden usar otros recursos de manera innecesaria ralentizando el equipo, reduciendo la batería o incluso amenazando la privacidad, por lo que te recomendamos su gestión activa.
Qué servicios de Windows se pueden quitar
Microsoft permite administrar estas funciones tanto para Windows 10 como para Windows 11. El proceso se puede realizar desde la línea de comandos avanzada Powershell o mediante la herramienta interna de ‘Servicios’, una interfaz gráfica de usuario que facilita la tarea para el grueso de usuarios. Para todos se usa el mismo método. Simplemente accede al mismo desde el menú de búsqueda o mediante el comando ejecutar usando la tecla rápida ‘Win + R’ y escribiendo el comando services.msc.
Ahí, podrás acceder a una larga lista de servicios de Windows que controlan todo el funcionamiento del sistema operativo.
un grupo de funciones que se explican solas. Haz doble clic en el servicio que vayas a gestionar y cambia su tipo de inicio entre los disponibles:
Automático: el servicio se inicia con cada arranque del sistema.
Automático (inicio retrasado): espera a que el sistema operativo se cargue para iniciarse.
Manual: se inicia cuando una aplicación lo necesita
Manual (desencadenar inicio): el servicio sólo se iniciará si no hay demasiados servicios en ejecución.
Deshabilitado: Se explica solo, el servicio no se inicia.
En todos los casos es conveniente reiniciar el equipo después de los cambios.
Microsoft ofrece una breve descripción de cada uno de ellos, pero eso por sí solo no aclara cuáles son seguros de deshabilitar y cuáles deben mantenerse. Y ahí está la parte complicada. Deshabilitar servicios de forma aleatoria puede causar fallos, actualizaciones defectuosas o un comportamiento extraño del sistema. Algunos candidatos claros a desactivar son los siguientes:
Experiencias de usuario conectadas y telemetría asociadas
No todos los usuarios conocen la gran cantidad de datos que Windows envía silenciosamente a Microsoft. Después de las críticas terribles en el lanzamiento de Windows 10 que dejaba al usuario ‘vendido’ ante la recopilación de datos masiva, la falta de transparencia de la telemetría y la imposibilidad de tomar el control, Microsoft anunció novedades prometiendo reducir la recopilación de datos y mejorar la transparencia con un visor de datos de diagnóstico independiente del panel de privacidad.
La situación ha mejorado con las sucesivas versiones de Windows 10 y también en Windows 11, pero la telemetría persiste y el servicio que indicamos es la herramienta en segundo plano que lo hace posible. Recopila diversos datos de diagnóstico, hábitos de uso y actividad de las aplicaciones en el PC, todo con el objetivo de «mejorar la experiencia del usuario».
Realmente, todo esto no le aporta ningún beneficio al usuario, pero sí genera un flujo constante de datos en segundo plano para Microsoft, y para cualquiera que valore la privacidad, eso resulta inquietante. Además, puede consumir ancho de banda y recursos del sistema, aunque sea en pequeñas cantidades. Deshabilitar este servicio no afectará a Windows ni a ninguna función esencial. Simplemente impide que Microsoft invada tu privacidad.
Accede al servicio, haz doble clic sobre su nombre y en tipo de inicio selecciona Deshabilitado. Pincha sobre el botón aplicar y cuando reinicies el equipo habrás rebajado en un alto grado (no total porque no todo puede eliminarse) la telemetría de Windows. Puedes usar alguna aplicación específica externa si quieres mayor control.
SysMain
La descripción de SysMain en la aplicación Servicios afirma que «mejora el rendimiento del sistema a lo largo del tiempo». Suena bien, pero realmente no lo es. El servicio ‘aprende’ qué aplicaciones usas con más frecuencia y las precarga en la memoria para que se abran más rápido. Esto habría tenido sentido hace años, pero es mucho menos efectivo en sistemas modernos con SSD, donde las aplicaciones ya se inician muy rápidamente.
En algunos casos, SysMain puede incluso causar problemas, como un uso elevado del disco, ralentizaciones aleatorias y un retraso notable. A veces, incluso podrías notar que tu disco funciona al 100% sin motivo alguno, llegando a bloquear el equipo. Puedes deshabilitarlo sin ningún problema. Como Microsoft tiene la mala costumbre de volver a activarlo cuando actualiza el sistema operativo, sin respetar las decisiones de los usuarios, seguramente tengas que hacerlo más de una vez.
Optimización de distribución
Es un sistema de intercambio de actualizaciones punto a punto. La idea es simple: en lugar de descargar actualizaciones solo desde los servidores de Microsoft, tu PC puede obtener partes de esas actualizaciones desde otros equipos de la red local. Esto ayuda a que la computadora descargue las actualizaciones del sistema de manera más rápida.
El problema es que también hace que tu ordenador actúe como un miniservidor de actualizaciones y comparta esos archivos con otros. Como puedes imaginar, esto puede provocar que tu PC cargue datos en segundo plano sin previo aviso. Se deshabilita de la misma manera comentada arriba.
Cola de impresión y adquisición de imágenes de Windows
El administrador de trabajos de impresión es uno de esos servicios que pueden ser absolutamente esenciales o completamente inútiles. Gestiona los trabajos de impresión y permite que tu ordenador se comunique con las impresoras. Si usas impresoras en casa o en la oficina, deberías ignorar este servicio. Pero si nunca imprimes, este servicio no hace absolutamente nada por ti y sigue utilizando recursos del sistema en segundo plano.
La adquisición de Imágenes de Windows es similar. Permite que tu PC se comunique con escáneres y cámaras digitales. Dado que son incluso menos comunes que las impresoras, puedes desactivar este servicio sin problemas si nunca escaneas documentos ni importas fotos directamente desde una cámara.
Otros servicios a deshabilitar
La cantidad de servicios de Windows es abrumador para cualquiera. Además de los anteriores, hay otros muchos que podrían deshabilitarse dependiendo del tipo de uso o simplemente si no contáis con hardware compatible. Para qué quieres tener activo el servicio de Fax si hace décadas que no lo usas. O todo lo relacionado con paneles táctiles si usas un monitor sin digitalizador… Algunos de ellos para considerar su eliminación activa:
Servicio de Punto de Acceso Móvil.
Administrador de Mapas Descargados.
Servicio de Historial de Archivos.
Control Parental.
Fax.
Servicio de panel de escritura a mano y teclado táctil.
Servicio asistente para la compatibilidad de programas.
Cifrado Bitlocker.
Net Logon.
Autenticación natural.
Qué servicios de Windows tienes que mantener
Como hemos visto arriba, la desactivación de los servicios puede tener como consecuencia una mejora de la respuesta del sistema, liberación de RAM u otros recursos del sistema, mejorar la duración de la batería o reducir la telemetría. Sin embargo, la manipulación de los servicios de Windows sin conocimiento puede terminar en resultados catastróficos. Dicho lo cual: si no sabes lo que estás haciendo no toques nada.
Aquí entran ese grupo de servicios imprescindibles para el funcionamiento del sistema operativo. Señalamos los siguientes como ejemplo, aunque hay muchos más:
Servicios criptográficos. Uno de los servicios en segundo plano más importantes de Windows. Gestionan los certificados digitales, el cifrado y la verificación de los archivos del sistema. Está estrechamente vinculado a Windows Update, la seguridad del sistema y otras funciones esenciales.
Registro de eventos de Windows. El diario integrado del sistema registra todo lo importante que ocurre en su uso, incluyendo errores del sistema, eventos de seguridad, fallos de hardware y fallos de aplicaciones.
Firewall. Conectado con Windows Defender es una de las líneas de defensa más importantes de cualquier Windows. Impide que usuarios no autorizados accedan a tu computadora a través de internet o de su red local. Mantenlo si no tienes otra suite de seguridad instalada que haga sus tareas.
Conectar y usar. Plug and Play es una función muy práctica que te permite empezar a usar dispositivos en cuanto los conectas a tu ordenador. Por eso puedes conectar un ratón, una memoria USB u otro dispositivo a tu ordenador y usarlo sin tener que configurar controladores ni hacer ningún otro tipo de tarea.
Un acercamiento a los servicios de Windows que esperamos te sirva en tu día a día informático. Su gestión es muy útil en épocas como la actual donde no sobran los recursos y el hardware está realmente caro.
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