A lo largo de los últimos años he tenido la sensación de que la evolución de los smartphones ha avanzado mucho en potencia, cámaras o inteligencia artificial, pero bastante menos en un aspecto fundamental: la autonomía. La industria lleva tiempo buscando nuevas formas de aumentar la capacidad de las baterías sin sacrificar diseño ni seguridad. En ese terreno, Samsung lleva años investigando tecnologías alternativas, aunque sus propios estándares parecen haber frenado uno de sus experimentos más ambiciosos.
Según diversas filtraciones recientes, la compañía surcoreana habría estado probando una batería para smartphones con una capacidad total de 20.000 mAh, basada en tecnología silicon-carbon (Si/C). El objetivo era explorar una nueva generación de baterías capaces de ofrecer una autonomía muy superior a la actual sin aumentar de forma excesiva el tamaño físico del dispositivo. Sin embargo, esas pruebas no habrían terminado bien, y el proyecto habría sido abandonado tras detectar problemas en las fases de test.
La clave de este desarrollo está en el uso de ánodos de silicio-carbono en lugar del grafito tradicional que encontramos en las baterías de iones de litio convencionales. El silicio tiene una ventaja importante desde el punto de vista electroquímico: puede almacenar muchos más iones de litio que el grafito, lo que permite aumentar de forma notable la densidad energética. En teoría, esto abre la puerta a baterías con capacidades mucho mayores sin que el grosor del dispositivo crezca en la misma proporción.
El prototipo que estaba evaluando Samsung se habría diseñado como una batería de doble celda, con una principal de 12.000 mAh y otra secundaria de 8.000 mAh. Según la información filtrada, la celda principal tenía un grosor aproximado de 6,3 milímetros, mientras que la secundaria rondaba los 4 milímetros. En conjunto, la configuración buscaba mantener un perfil relativamente delgado pese a la enorme capacidad total.
Samsung SDI is testing 12K, 18K mAh Si/C cells. The 20K failed at 960 cycles. Race is on.
Full PDF available, Samsung tracking system didn’t work much. Anyways it’s not free. pic.twitter.com/D8NDy4weNw
— Schrödinger (@phonefuturist) March 9, 2026
El problema apareció en las pruebas de durabilidad. Las filtraciones indican que esta batería de 20.000 mAh falló en torno a los 960 ciclos de carga, una cifra que en principio no parece especialmente baja si se compara con muchas baterías actuales de smartphones, que suelen estar certificadas para entre 500 y 1.000 ciclos. Sin embargo, todo apunta a que los estándares internos de Samsung para este tipo de tecnologías experimentales eran más exigentes, lo que habría llevado a cancelar el proyecto en su forma actual.
Ese nivel de cautela no resulta sorprendente si se tiene en cuenta el precedente del Samsung Galaxy Note 7, cuyo problema con las baterías provocó una retirada global del mercado en 2016. A raíz de aquel episodio, Samsung introdujo protocolos de verificación mucho más estrictos en el desarrollo y validación de baterías, algo que desde entonces ha marcado el ritmo de innovación de la compañía en este terreno.
Eso no significa que Samsung haya abandonado la tecnología silicon-carbon. Según las mismas filtraciones, la compañía seguiría probando otras configuraciones de menor capacidad, entre ellas una batería de 12.000 mAh formada por celdas de 6.800 mAh y 5.200 mAh, así como otra de 18.000 mAh compuesta por tres celdas con capacidades de 6.699 mAh, 6.000 mAh y 5.257 mAh respectivamente.
Mientras tanto, algunos fabricantes chinos han empezado a explorar baterías silicon-carbon de gran capacidad en dispositivos comerciales, lo que está elevando la presión competitiva en este campo. La carrera por mejorar la autonomía de los smartphones continúa, pero la experiencia demuestra que encontrar el equilibrio entre capacidad, seguridad y durabilidad sigue siendo uno de los retos técnicos más complejos de toda la industria móvil.
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