Algunas marcas no solo definen una categoría de producto: llegan a convertirse en parte de la identidad de quienes las fabrican. Ese ha sido, durante casi dos décadas, el papel de Bravia en el universo Sony. Desde que la compañía japonesa lanzara esta línea en 2005, Bravia ha representado su apuesta más ambiciosa en el terreno de los televisores: calidad de imagen, diseño refinado y un enfoque casi obsesivo por la precisión visual. Pero ese símbolo, ligado durante años al liderazgo tecnológico de Sony, se prepara para cambiar de manos. Y no por poco tiempo, sino como parte de un acuerdo estructural que redibuja el futuro de esta histórica marca.
La operación implica la creación de una empresa conjunta entre Sony y TCL, en la que la firma china tendrá una participación mayoritaria del 51 %, frente al 49 % que conservará Sony. A través de esta nueva entidad, se gestionará todo el negocio global de entretenimiento en el hogar de Sony, incluyendo el desarrollo, producción, venta y soporte de televisores y dispositivos de audio bajo las marcas Bravia y Sony. En la práctica, esto significa que será TCL quien marque la estrategia industrial y comercial de uno de los catálogos más reconocidos del sector. Sony, por su parte, conservará derechos sobre la marca y parte del control, pero cede el liderazgo operativo.
No se trata solo de una marca. Bravia fue concebida como una plataforma tecnológica completa —de ahí su nombre: Best Resolution Audio Visual Integrated Architecture— para reflejar la excelencia de Sony en imagen, sonido y procesamiento digital. Desde sus primeros modelos LCD hasta las recientes generaciones OLED y 8K, ha sido sinónimo de innovación visual. Muchos la asocian con el emblemático procesador X1, las mejoras en HDR o los primeros paneles que integraron Google TV de forma avanzada. Su trayectoria está plagada de hitos que no solo definieron estándares, sino que ayudaron a mantener la reputación de Sony en un mercado cada vez más competitivo.
El calendario previsto para este traspaso es gradual. Las dos compañías han firmado un memorando de entendimiento y se espera que los acuerdos definitivos se cierren antes de marzo de 2026. Si todo avanza según lo previsto, la empresa conjunta comenzará a operar oficialmente en abril de 2027, una vez obtenidas todas las aprobaciones regulatorias necesarias. Este margen permitirá reestructurar operaciones internas, adaptar cadenas de suministro y redefinir la estrategia global de producto bajo esta nueva dirección compartida, aunque con liderazgo claro por parte de TCL.
Desde la perspectiva de Sony, la operación refleja una decisión pragmática. La división de televisores lleva años siendo una de las menos rentables del grupo, en parte por los estrechos márgenes que deja la competencia feroz de los fabricantes asiáticos. Ceder la parte operativa a un socio con mayor eficiencia de escala permite aligerar costes sin perder visibilidad de marca, algo especialmente relevante para una compañía que en los últimos años ha reenfocado su actividad en sectores más lucrativos como los videojuegos, el cine, la música y los sensores de imagen.
Para TCL, en cambio, este movimiento representa una oportunidad estratégica de primer nivel. Aunque la marca lleva años ganando cuota de mercado en todo el mundo, su presencia en el segmento premium seguía estando por detrás de competidores como LG, Samsung o la propia Sony. Incorporar Bravia a su portafolio le permite acceder directamente a una marca con fuerte reconocimiento, catálogo consolidado y proyección internacional. También le otorga una narrativa distinta: ya no solo como fabricante eficiente y asequible, sino como nuevo guardián del legado tecnológico de una firma japonesa legendaria.
De hecho, el caso de Bravia se suma a una tendencia cada vez más evidente: el traspaso de marcas históricas a manos chinas. En los últimos años, compañías de China han adquirido o asumido el control de marcas occidentales consolidadas en sectores clave: Lenovo con IBM (y luego Motorola), Hisense con Sharp y Toshiba, Haier con la división de electrodomésticos de GE, y más recientemente Nio o BYD haciéndose un hueco en la automoción premium. No se trata solo de ganar mercado, sino de asociar capacidades de producción con marcas reconocidas en mercados maduros, acelerando así la legitimidad y el posicionamiento global.
El futuro de Bravia dependerá, en gran medida, de cómo TCL gestione esta nueva etapa. Por un lado, la marca podría beneficiarse de una fabricación más eficiente, ciclos de producto más dinámicos y una mayor capacidad de distribución. Por otro, está por ver si será capaz de preservar el espíritu de ingeniería y calidad que convirtió a Bravia en referente durante años. En cualquier caso, lo que antes era un emblema del diseño japonés pasará ahora a formar parte de una alianza que simboliza un giro mayor en la historia de la electrónica de consumo. Un cambio que, sin hacer ruido, podría ser más profundo de lo que parece.
La entrada TCL se hace con Bravia, la histórica marca de Sony se publicó primero en MuyComputer.
BraviaNoticiasSonyTCLTECHNOLOGYtelevisores


