Un parche de Linux ha revelado que los procesadores Zen 6 de AMD utilizarán una nueva extensión de CPPC, siglas de «Collaborative Processor Performance Control», una tecnología que forma parte de la ACPI («Advanced Configuration and Power Interface»), y que permite que el sistema operativo controle mejor el cambio entre estados P y C del procesador, una novedad que Windows 11 26H2 debería implementar sin dudarlo.
Estados P y C en un procesador: qué son y por qué importan
Los procesadores modernos pueden adoptar diferentes estados en función de la carga de trabajo, y de lo que estemos haciendo con el equipo. Por ejemplo, en un estado C la CPU puede ponerse en diferentes modos de ahorro de energía, ya sea total o parcial, de manera que desactiva una pequeña parte o casi todas sus funciones básicas.
Por contra, el estado P permite que el procesador entre en modo de máximo rendimiento, aunque esto dependerá del número que le acompañe. Por ejemplo, el estado P0 se refiere al máximo rendimiento posible con la velocidad de trabajo más alta, mientras que los estados P1 y superiores indican una reducción de rendimiento (mayor número indica menos rendimiento en este caso).
Cualquier procesador actual puede alternar entre esos modos, y sus variantes, y pasar de uno a otro en tiempo real según las necesidades de nuestro PC. Por ejemplo, si solo estamos utilizando aplicaciones ligeras el procesador puede desactivar una parte de los núcleos que tiene para ahorrar energía, y reactivarlos cuando sea necesario.
Con «Collaborative Processor Performance Control» se consigue un control más preciso del rendimiento y de los cambios de estado en los procesadores, algo AMD quiere mejorar aún más con Zen 6 a través de la extensión «Performance Priority», que permitirá mantener en los núcleos prioritarios de la CPU un mínimo de rendimiento más alto frente a los núcleos de baja prioridad.
Qué son los núcleos prioritarios en una CPU
Los núcleos prioritarios, también conocidos como núcleos preferidos, son aquellos que tienen una calidad mayor, por la lotería del silicio, al resto de núcleos de una CPU, y que por tanto pueden alcanzar velocidades más altas con un voltaje más bajo, lo que significa que rinden mejor y son más eficientes.
Esto nos permite entender fácilmente por qué esos núcleos son tan valiosos, y por qué la extensión «Performance Priority» es tan interesante. Si se utiliza correctamente, esta debería mejorar la gestión de los núcleos preferidos, y por tanto permitiría un mayor rendimiento incluso en escenarios de bajo consumo, lo que tendría también un impacto muy positivo en portátiles y equipos compactos.
Según las notas del parche de Linux será una función que solo estará disponible en algunos de los próximos procesadores de AMD, lo que nos lleva directamente a la arquitectura Zen 6, cuyo lanzamiento se espera para finales de 2026 o principios de 2027.
La actualización 26H2 debería preparar Windows 11 para Zen 6
Y por una razón muy sencilla, porque llegará en el momento para dejar el terreno listo para dar soporte a esa futura generación de procesadores. Se espera que Windows 11 26H2 llegue entre octubre y noviembre de 2026, un poco antes del lanzamiento de Zen 6.
La próxima gran actualización de dicho sistema operativo será la 27H2, prevista para octubre o noviembre de 2027. Posponer la implementación de «Performance Priority» a esa fecha sería un error importante por parte de Microsoft, y afectaría negativamente al óptimo aprovechamiento de los procesadores de nueva generación de AMD.
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