El lanzamiento de una nueva generación de consolas se ha convertido en un proceso mucho más complejo que hace unad décadad. Más allá del desarrollo del hardware o del diseño de la plataforma, factores como la disponibilidad de semiconductores, la capacidad de fabricación o el precio de componentes clave pueden influir de forma decisiva en el calendario de producción. En ese contexto, PlayStation 6 vuelve a situarse en el centro de la conversación, en un momento en el que el mercado de la memoria atraviesa una fase de encarecimiento que está afectando a múltiples sectores tecnológicos.
Durante los últimos meses han circulado rumores en direcciones opuestas sobre el calendario de lanzamiento de la próxima consola de Sony. Algunas filtraciones han apuntado a que el aumento del precio de la memoria podría obligar a retrasar el proyecto hasta 2029 o incluso más tarde, mientras que otras fuentes han sostenido que la compañía seguiría apuntando a una ventana de lanzamiento situada entre finales de 2027 y comienzos de 2028, una fecha que encajaría con el ciclo habitual de las generaciones de consolas.
Una nueva información difundida por el conocido filtrador Moore’s Law Is Dead sostiene precisamente esta segunda posibilidad. Según su información, PlayStation 6 no se retrasaría debido al aumento del precio de la RAM, ya que el impacto económico de aplazar el lanzamiento sería considerablemente mayor que asumir un coste más elevado en la memoria. El propio filtrador resumía la situación señalando que pagar más por la RAM no sería comparable al coste de detener un ciclo de producción que implica inversiones multimillonarias.
Uno de los factores que refuerzan esta idea tiene que ver con la cadena de fabricación de semiconductores. Según el informe, Sony habría asegurado ya capacidad de producción con TSMC para chips fabricados en el nodo de 3 nanómetros a partir del segundo trimestre de 2027. Renunciar ahora a esa reserva no solo implicaría un retraso temporal, sino también el riesgo de perder la prioridad en la cola de producción del fabricante taiwanés, algo que podría empujar el proyecto varios años hacia adelante en un mercado donde la capacidad de fabricación avanzada está muy disputada.
A esto se suma el propio desarrollo del hardware de la consola. El mismo informe menciona que Sony lleva años trabajando en el procesador principal de PlayStation 6, identificado en la filtración como el APU Orion, un diseño que habría requerido decenas de millones de dólares en inversión. Retrasar el lanzamiento significaría prolongar todavía más ese ciclo de desarrollo y asumir costes adicionales en un proyecto que ya se encuentra profundamente avanzado.
Tampoco sería la primera vez que Sony decide mantener su calendario pese a un contexto económico complicado. Cuando PlayStation 5 llegó al mercado en 2020, los precios de la memoria GDDR6 también habían aumentado de forma notable y la industria tecnológica se encontraba en plena crisis logística derivada de la pandemia. A pesar de ello, la compañía optó por seguir adelante con el lanzamiento e incluso recurrió a métodos de transporte más costosos, como el envío aéreo, para garantizar el suministro inicial de consolas.
Eso no significa que el calendario esté completamente cerrado. Según el mismo informe, un pequeño ajuste dentro de la ventana actual —por ejemplo, mover el lanzamiento de finales de 2027 a principios de 2028— seguiría siendo posible sin grandes consecuencias para la producción. En cualquier caso, la decisión final no se tomaría hasta 2027, justo antes de que comience la fabricación en volumen, lo que refleja hasta qué punto el futuro de PlayStation 6 dependerá no solo del diseño de la consola, sino también del complejo equilibrio de la industria global de semiconductores.
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