La Steam Machine iba a llegar, según los planes originales de Valve, en marzo de 2026. Poco después del anuncio de la consola, y en plena crisis de la DRAM, la compañía anunció que retrasaba su lanzamiento a algún momento de la primera mitad de 2026, algo que nos parecía lógico, sobre todo teniendo en cuenta lo inflados que estaban los precios de la RAM.
El caso es que la situación no ha mejorado, de hecho ha ocurrido todo lo contrario. Los precios de la RAM siguen inflados, el coste de las tarjetas gráficas ha subido por el incremento del precio de la VRAM, y las unidades de almacenamiento SSD también son muy caras por culpa de la escasez de memoria NAND Flash, un escenario nada bueno para lanzar una nueva consola.
Con este panorama, es comprensible que Valve haya decidido retrasar el lanzamiento de la Steam Machine a «algún momento de 2026». No es un retraso importante, ya que en el peor de los casos pasamos de un lanzamiento en junio a uno que, como mucho, tendría lugar en diciembre de este año, ¿pero por qué ha ocurrido esto?
La respuesta es sencilla, porque el precio de componentes tan básicos que necesita Valve para fabricar la Steam Machine, como la memoria DDR5 y las unidades SSD, ha subido tanto que el precio de esta consola acabaría siendo demasiado alto.
Es importante tener en cuenta en ese sentido que Valve no está dispuesta a perder dinero por consola vendida, así que si fabricar una Steam Machine le cuesta 1.000 dólares venderá su consola un poco por encima de ese precio. Como habréis podido imaginar lanzar una consola con hardware de gama media económica por ese dinero no es un movimiento inteligente, y por eso la compañía prefiere esperar.
Todavía no tenemos detalles sobre el precio final oficial que tendrá esta consola, pero sabemos que llegará en dos versiones, una con una unidad de almacenamiento SSD de 512 GB y otra con una unidad de 2 TB, así que habrá una diferencia de precio notable entre ambas.
Ambas tendrán el mismo hardware base: un procesador Ryzen Zen 4 con 6 núcleos y 12 hilos a un máximo de 4,8 GHz (30 vatios de TDP), 16 GB de DDR5 y una GPU Radeon RDNA 3 personalizada con 8 GB de GDDR6 y 1.792 shaders. No será compatible con FSR 4, ni con FSR Redstone, dos limitaciones importantes a tener muy en cuenta.
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