El formato de vídeo corto domina hoy buena parte de las redes sociales, pero mucho antes de que plataformas como TikTok o Instagram Reels popularizaran este tipo de contenido ya existía una aplicación que sentó las bases de ese modelo. Vine, lanzada en 2013 bajo el paraguas de Twitter, se convirtió en todo un fenómeno cultural gracias a sus vídeos de apenas seis segundos en bucle, capaces de condensar humor, creatividad y viralidad en muy poco tiempo. Aunque el servicio cerró en 2017, su influencia ha seguido presente en la evolución de las redes sociales.
Ahora ese concepto regresa con Divine, una nueva aplicación que recupera la idea de los vídeos cortos en bucle y que acaba de debutar oficialmente tanto en la App Store de Apple como en Google Play. El servicio llega inicialmente en formato solo por invitación, aunque sus responsables ya han adelantado que planean ampliar el acceso progresivamente durante los próximos meses a más usuarios.
El proyecto cuenta con el respaldo financiero de Jack Dorsey, cofundador de Twitter y uno de los impulsores originales de Vine. La iniciativa ha sido apoyada a través de And Other Stuff, un colectivo impulsado por el propio Dorsey que financia proyectos experimentales y de código abierto. El desarrollo de la aplicación corre a cargo de Evan Henshaw-Plath, antiguo ingeniero de Twitter conocido también como “Rabble”, que decidió recuperar el espíritu de Vine tras escuchar el podcast Vine: Six Seconds That Changed the World.
Uno de los elementos más llamativos de Divine es que no parte desde cero. La plataforma incluye un archivo de alrededor de 500.000 vídeos clásicos procedentes de Vine, recuperados gracias al trabajo de organizaciones dedicadas a la preservación digital como ArchiveTeam y Internet Archive. Este archivo permite revisitar algunos de los contenidos que marcaron la etapa dorada del servicio y que ayudaron a lanzar la carrera de numerosos creadores de contenido.
Más allá de la nostalgia, Divine también pretende diferenciarse de las redes sociales actuales con un enfoque técnico distinto. En lugar de depender de una infraestructura centralizada controlada por una única empresa, la aplicación se apoya en una arquitectura descentralizada basada en el protocolo Nostr. Según sus responsables, este modelo ofrece a los creadores un mayor control sobre su contenido, su audiencia y la forma en la que distribuyen sus publicaciones.
Otro de los pilares del proyecto es su postura frente a la inteligencia artificial generativa. La plataforma afirma que intenta mantenerse mayoritariamente libre de contenido generado por IA, utilizando un sistema de detección multicapa para identificar este tipo de material. Además, los usuarios podrán elegir entre distintos algoritmos para organizar su feed en lugar de depender de un único sistema de recomendación optimizado para la publicidad.
Para Jack Dorsey, esta nueva aproximación busca corregir algunos de los errores del pasado. Vine nunca consiguió encontrar un modelo de negocio sostenible pese a su enorme popularidad, algo que contribuyó a su cierre hace casi una década. Con Divine, la idea es construir una plataforma en la que los creadores mantengan el control de su contenido y de su audiencia, permitiéndoles desarrollar sus propios modelos de monetización dentro de un ecosistema más abierto.
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