El nuevo smartphone HONOR Magic 8 Pro se posiciona como el nuevo estandarte tecnológico de la marca, apostando por una combinación de hardware de última generación, fotografía computacional avanzada e integración profunda de inteligencia artificial.
Desde MuyComputer hemos tenido la oportunidad de usarlo durante varias semanas y hacer pruebas de rendimiento, fotografía en distintos escenarios, consumo multimedia y autonomía en jornada real, comprobando que el dispositivo demuestra una clara ambición: competir directamente en la gama ultra-premium.
Diseño y construcción
HONOR mantiene su apuesta por materiales nobles: chasis de aluminio reforzado y trasera en vidrio mate con tratamiento antihuellas. El módulo de cámara circular domina la parte posterior, con una integración más estilizada que en generaciones previas. En mano transmite solidez y equilibrio; el reparto de peso está bien logrado pese al sistema fotográfico complejo; sin embargo, el hardware es bastante resbaladizo por lo que recomendamos ponerle una funda cuanto antes para evitar caídas accidentales.
El dispositivo cuenta con certificación IP68/IP69, lo que eleva su resistencia frente a agua y polvo. El marco ligeramente curvado mejora la ergonomía, aunque quienes prefieran bordes totalmente planos pueden tardar unos días en adaptarse. La sensación general es de un acabado premium, sin crujidos ni flexiones. Está claramente diseñado para competir en el segmento más alto.
Pantalla: uno de sus grandes argumentos
La pantalla de este móvil es, sin exagerar, uno de los componentes que más peso tienen en la experiencia general del dispositivo. Por nuestra experiencia, lo primero que destaca es la sensación de calidad visual constante, no solo cuando reproduce contenido HDR, sino también en tareas cotidianas como leer correos, navegar o consultar redes sociales. El panel OLED LTPO de 6,8 pulgadas con resolución 1.5K logra un equilibrio muy conseguido entre definición y eficiencia energética; la densidad de píxeles es más que suficiente para que el texto se vea perfectamente nítido incluso a distancias cortas, y en ningún momento se echa en falta un salto a 2K real en uso práctico.
La tecnología LTPO demuestra su utilidad en el día a día. La frecuencia de refresco se adapta dinámicamente entre 1 y 120 Hz según el contenido, y lo hace de manera imperceptible para el usuario. En desplazamientos rápidos la fluidez es total, con animaciones suaves y una respuesta táctil inmediata, mientras que al visualizar contenido estático la tasa baja automáticamente para ahorrar batería. Este comportamiento no es solo una cifra técnica en la ficha: se traduce en una sensación de eficiencia muy bien afinada, especialmente en jornadas largas donde el consumo de pantalla suele ser el factor determinante.
Uno de los puntos más sobresalientes es el brillo máximo. En exteriores, bajo luz solar directa, el panel mantiene una legibilidad excelente. Los colores no se lavan con facilidad y el contraste sigue siendo sólido, algo que no siempre ocurre incluso en móviles de gama alta. El sensor de luz ambiental reacciona con rapidez y ajusta la luminancia de forma progresiva, sin saltos bruscos que resulten molestos. En reproducción de vídeo HDR, la pantalla muestra un contraste profundo, con negros bien definidos y un buen nivel de detalle en sombras, evitando la pérdida de información en escenas oscuras.
En cuanto a calibración de color, HONOR ha optado por un perfil equilibrado. Los tonos piel se representan con naturalidad y no hay una sobresaturación excesiva por defecto. Quien prefiera colores más intensos puede activar modos más vívidos, pero incluso en ese caso el resultado no cae en la exageración artificial que a veces caracteriza a otros paneles OLED. La uniformidad también es notable; no se aprecian dominantes de color en blancos ni variaciones perceptibles en los bordes.
Otro aspecto técnico relevante es la atenuación PWM de alta frecuencia, pensada para reducir la fatiga visual cuando se utiliza el teléfono con brillo bajo, especialmente por la noche. En uso prolongado en entornos oscuros la experiencia resulta cómoda y estable, sin el parpadeo perceptible que puede generar cansancio en otros dispositivos. Es un detalle que no se percibe a simple vista en una prueba rápida en tienda, pero que sí marca diferencias tras horas de uso real.
La ligera curvatura lateral del panel aporta una sensación inmersiva y contribuye a reducir visualmente los marcos, reforzando la estética premium del conjunto. Sin embargo, también genera algunos reflejos en determinados ángulos y puede no convencer a quienes prefieren pantallas completamente planas. Aun así, el sistema de rechazo de toques accidentales funciona de forma eficaz y minimiza pulsaciones involuntarias.
En conjunto, esta pantalla no solo cumple con los estándares de la gama alta actual, sino que transmite una sensación de madurez tecnológica. No es una pantalla que impresione únicamente por cifras, sino por consistencia: brillo alto cuando se necesita, fluidez impecable en interacción y una reproducción de color equilibrada que funciona tanto para consumo multimedia como para productividad diaria.
Rendimiento y hardware
En el día a día, el rendimiento este modelo de HONOR transmite esa sensación difícil de cuantificar pero fácil de percibir: todo ocurre de forma inmediata. El dispositivo integra un procesador de última generación dentro de la gama más alta del mercado Android, acompañado de memoria RAM LPDDR5X y almacenamiento UFS 4.0, una combinación que, más allá de las cifras, se traduce en velocidad real en cada interacción. Abrir aplicaciones pesadas, alternar entre varias tareas exigentes o editar fotografía en alta resolución no genera esperas ni microcortes apreciables.
Una de las cosas que más necesitábamos era que el móvil gestionara bien la multitarea- Mantener juegos abiertos en segundo plano, alternar con redes sociales, navegador con múltiples pestañas y aplicaciones de mensajería no provocó recargas constantes. La gestión de memoria está bien optimizada y el sistema parece priorizar correctamente los procesos activos. En el uso cotidiano, esa fluidez constante es más relevante que cualquier benchmark.
En pruebas más exigentes, como sesiones prolongadas de juego con títulos gráficamente demandantes, el Magic 8 Pro mantiene tasas de fotogramas estables en configuraciones altas o máximas. El rendimiento gráfico es consistente y no aparecen caídas bruscas tras varios minutos, algo que suele revelar limitaciones térmicas en otros dispositivos. Aquí entra en juego el sistema de refrigeración con cámara de vapor de gran tamaño y materiales de disipación mejorados. El terminal se calienta, como es lógico bajo carga sostenida, pero lo hace de forma controlada y sin comprometer el desempeño general.
El almacenamiento UFS 4.0 también marca diferencias en tareas menos visibles pero igualmente importantes: instalación rápida de aplicaciones pesadas, transferencia ágil de archivos grandes y menor latencia al cargar recursos internos. Esta velocidad contribuye a que la experiencia global sea más ágil y coherente. No se trata solo de potencia bruta, sino de cómo interactúan todos los componentes.
En cuanto a conectividad, el dispositivo está preparado para los estándares más recientes, con compatibilidad completa con redes 5G, WiFi de última generación y Bluetooth avanzado. Las conexiones han sido estables en pruebas prolongadas, sin pérdidas de señal inesperadas ni problemas de sincronización con accesorios inalámbricos. El sensor de huellas ultrasónico bajo pantalla es rápido y preciso, y el reconocimiento facial 3D añade una capa adicional de seguridad sin sacrificar velocidad de desbloqueo.
Un aspecto destacable es la eficiencia energética del conjunto. A pesar de la potencia disponible, el procesador demuestra un buen equilibrio entre rendimiento y consumo cuando no se le exige al máximo. En tareas cotidianas el sistema reduce frecuencias de manera inteligente, contribuyendo a una autonomía sólida sin que el usuario perciba pérdida de fluidez.
Software e inteligencia artificial
El software de este dispositivo gira en torno a MagicOS, la capa propia de la marca basada en Android, pero en esta generación se percibe un salto claro en madurez y cohesión. Más allá de la estética —que combina iconografía limpia con animaciones suaves— lo relevante es cómo se integra la inteligencia artificial en la experiencia diaria sin resultar invasiva. El sistema se siente rápido, estable y, sobre todo, coherente con el hardware de gama alta que lo acompaña.
Desde el primer encendido se aprecia una optimización cuidada. Las transiciones son fluidas, no hay saltos bruscos en la interfaz y el desplazamiento entre menús mantiene la misma sensación de suavidad que ofrece la pantalla a 120 Hz. En uso intensivo, el sistema no muestra cierres inesperados ni comportamientos erráticos. La gestión de notificaciones y permisos es clara, y el panel de ajustes está bien organizado, evitando la fragmentación que a veces afecta a capas personalizadas.
La inteligencia artificial tiene un papel transversal. En fotografía, por ejemplo, el sistema no solo procesa las imágenes tras capturarlas, sino que permite editar con herramientas generativas capaces de eliminar elementos, ampliar encuadres o mejorar definición con un par de toques. Estas funciones están integradas en la galería nativa y no requieren aplicaciones externas, lo que agiliza el flujo de trabajo. En pruebas reales, la eliminación de objetos funciona con bastante precisión en fondos uniformes, aunque en escenas complejas puede requerir algún retoque adicional.
En productividad, la IA aparece en funciones como resumen automático de textos largos, traducción en tiempo real durante llamadas o interpretación instantánea de contenido en pantalla. Estas herramientas no siempre sustituyen a soluciones profesionales, pero sí aportan valor en el uso cotidiano. Por ejemplo, la traducción contextual de mensajes o páginas web es rápida y se ejecuta sin abandonar la aplicación activa, lo que mejora la experiencia frente a sistemas que obligan a cambiar de entorno.
También destaca la optimización predictiva del sistema. MagicOS analiza patrones de uso para priorizar aplicaciones frecuentes y ajustar el consumo energético. En la práctica, esto se traduce en aperturas casi instantáneas de apps habituales y una gestión más inteligente de procesos en segundo plano. No se percibe una agresividad excesiva en el cierre de tareas, algo que históricamente ha sido criticado en algunas capas Android.
En el apartado menos positivo, aún se mantienen algunas aplicaciones preinstaladas que pueden resultar prescindibles en un dispositivo de este nivel. Aunque muchas se pueden desinstalar, el usuario más exigente probablemente preferiría una experiencia más limpia desde el inicio. Además, la abundancia de funciones avanzadas puede requerir cierto tiempo de adaptación para sacarles el máximo partido.
Autonomía y carga
La autonomía de este smartphone es uno de esos apartados que no llaman la atención en una ficha técnica, pero que marcan la diferencia en el uso real. Con una batería de gran capacidad —en torno a los 5.600 mAh— el dispositivo está claramente orientado a ofrecer una jornada completa incluso bajo escenarios exigentes. Tras varios días utilizándolo con brillo alto, conectividad 5G activa, redes sociales constantes, fotografía frecuente y algo de juego, el resultado ha sido consistente: el día termina con margen suficiente sin necesidad de buscar enchufe a media tarde.
En un uso más moderado, combinando mensajería, navegación web, reproducción multimedia y algunas llamadas, es perfectamente viable superar el día y medio de autonomía. Parte de este buen comportamiento no depende únicamente del tamaño de la batería, sino del conjunto formado por el procesador eficiente y la pantalla LTPO, que reduce la tasa de refresco cuando el contenido lo permite. Esa sinergia entre hardware y software se traduce en un consumo equilibrado, sin drenajes inesperados en segundo plano.
En escenarios de alta exigencia —grabación de vídeo prolongada, sesiones largas de gaming o navegación GPS continua— el consumo aumenta, como es lógico, pero el terminal mantiene una estabilidad energética predecible. No se perciben caídas abruptas de porcentaje ni comportamientos erráticos en el indicador de batería. La gestión térmica también influye aquí: incluso bajo carga, el dispositivo no eleva temperaturas de forma excesiva, lo que ayuda a preservar eficiencia.
La experiencia de carga es otro de los puntos fuertes. El sistema de carga rápida por cable, que supera los 100W, permite recuperar una cantidad significativa de batería en pocos minutos. En pruebas reales, una carga completa ronda la media hora, mientras que con apenas diez o quince minutos se obtiene autonomía suficiente para varias horas de uso intensivo. Esto cambia la relación con el enchufe: más que cargar durante la noche, el teléfono invita a recargas cortas y estratégicas.
La carga inalámbrica también es rápida dentro de su categoría, lo que refuerza la sensación de estar ante un dispositivo pensado para la comodidad. Colocarlo en una base compatible ofrece velocidades superiores a la media del mercado, y el sistema gestiona correctamente la temperatura durante el proceso. Además, incluye carga inversa inalámbrica, útil para auriculares o accesorios compatibles.
Como punto negativo, el smartphone viene sin cargador, algo que puede resultar contradictorio en un dispositivo que presume precisamente de su velocidad de carga. También es cierto que, aunque la carga ultrarrápida es práctica, un uso continuado a máxima potencia puede generar dudas a largo plazo sobre el desgaste de la batería, aunque el fabricante integra sistemas de protección y gestión inteligente para mitigar este efecto.
En definitiva, el HONOR Magic 8 Pro es un dispositivo claramente orientado a competir en la élite del mercado. No busca ser rompedor en un solo apartado, sino extremadamente sólido en todos. Pantalla, rendimiento y fotografía conforman un conjunto muy equilibrado.
No es un móvil económico ni pretende serlo. Es una herramienta tecnológica avanzada para quienes quieren lo mejor en hardware Android actual, con una fuerte capa de inteligencia artificial aplicada a la experiencia diaria. Si el precio no es un obstáculo, es uno de los terminales más completos del panorama actual.
Valoración final
8.9
NOTA
NOS GUSTA
Pantalla.
Herramientas de IA.
Batería.
A MEJORAR
Precio.
RESUMEN
El HONOR Magic 8 Pro es un dispositivo claramente orientado a competir en la élite del mercado. No busca ser rompedor en un solo apartado, sino extremadamente sólido en todos. Pantalla, rendimiento y fotografía conforman un conjunto muy equilibrado.
Diseño y construcción9Pantalla9Rendimiento9Cámaras8.5Software9Autonomía9
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