El mundo no está en tus mapas y libros… ¡Está ahí fuera! Gandalf (El hobbit: Un viaje inesperado, 2012)
Hace cinco años que me despierto mirando a la misma grieta de la pared. Cinco años que no se muy bien cuánto llevo despierto, cuánto he dormido. El psicólogo del refugio nos dio una charla sobre los ritmos circadianos y cómo nos afectan. Todos los que escuchábamos la charla teníamos la misma mirada vacía, de fantasma. De todo lo que nos han quitado los ritmos circadianos no es lo que más nos preocupa precisamente. Alguien levantó la mano y preguntó con dolorosa desgana: cuándo se acabaría esto. El psicólogo se removió incómodo en su silla. El director se acercó al micrófono: «no lo sabemos». La respuesta a prácticamente cualquier pregunta. No sabemos. Miro el reloj. Quedan cinco minutos. Siempre, por la mañana (sea lo que sea lo que signifique ya eso en términos circadianos) miro el reloj cinco minutos antes de las nueve. Para no perdérmela. Para escucharla. Me incorporo en la litera. Duermo con quince personas más. Algunas ya están despiertas. Me miran. Sin interés. Cojo disimuladamente mi pequeña radio de onda corta y mi paquete de baterías y los oculto bajo la bata lo mejor posible. Me encierro en el cuarto de mantenimiento. Nadie vendrá a molestarme por lo menos en unas horas. Introduzco la antena por la rejilla de ventilación. Sintonizo la radio y escucho el crujir de las ondas electromagnéticas que logran atravesar las gruesas paredes de nuestro mundo subterráneo. Y tras dos minutos de estática y chasquidos. Oigo su voz: «Good morning world!» dice con un entusiasmo que me eriza el pelo de la nuca. Sollozo en silencio para no dejar de escucharla. Hay buenas noticias, dice, el tiempo se estabiliza y los vientos aminoran, dice, la radiación empieza a bajar… No se si me creo lo que dice. No menciona los cultivos que han desaparecido de la faz de la Tierra. No menciona a los animales, a las ciudades borradas del mapa en una tarde de jueves de furia y egoismo, de patriotismo nuclear.
Pero me creo su voz. Me creo sus toses, sus disculpas por pronunciar mal el nombre del ciclón que se retira mar adentro y la risita que se le escapa por el tropiezo. El carraspeo final que siempre precede a su despedida: «That’s all from the communications center of the West Coast Survivors’ Brotherhood.» Y luego: «Don’t lose faith.» Todas las mañanas creo sin dudarlo un momento que esa frase es para mi. Que me habla directamente. Me estremezco. Suspiro. Me incorporo. Vuelvo a mi camastro y guardo mi pequeño tesoro electromagnético debajo del colchón. Aún brotan algunas lágrimas que humedecen la colcha. Cuando cruzo el pasillo para acudir a mis tareas veo la puerta del director entreabierta. Le veo abandonado en la silla, con los brazos apoyados en la mesa y la cabeza hundida entre ellos. Dos botellas de Vodka vacías encima de la mesa y una radio parecida a la mía encendida emitiendo el susurro de la falta de emisión. Bajo el brazo derecho una carpeta: «West Coast Survivors’ Brotherhood.» Mi corazón late como no ha latido en cinco años. Entro con disimulo y retiro la carpeta de debajo de su brazo. Cuando lo hago un plano cae al suelo. Lo recojo temblando. Entonces una idea me invade como una sacudida eléctrica. Tengo que ir a verla. Se que ningún explorador ha vuelto. Se que el aire es tóxico y que los animales han mutado en horribles engendros, que el agua está envenenada y que el mismo cielo es un infierno. Pero tengo que ir. «Director.» No se por qué le susurro al oído al hombre que yace sobre su escritorio: «¡Voy a encontrarla!» Y salgo por la puerta sin mirar atrás. Tras unos segundos el director sin levantar la cabeza exclama demasiado tarde «¡Imbécil! ¡Es una máquina!»
El Jeep Grand Cherokee es mucho más que un nombre en el catálogo de Stellantis. Desde su debut en 1992, este SUV americano fue el primero en unir de manera convincente la capacidad todoterreno de un 4×4 con las cotas de lujo y confort asociadas a los turismos premium europeos, inventando de facto la categoría del todoterreno de lujo. Un experimento mezclando conceptos de 4×4 estadounidense de gran tamaño con los gustos y necesidades del viejo continente que dieron un resultado inesperadamente bueno. Treinta años después y en su quinta generación, el Grand Cherokee no solo mantiene ese espíritu, sino que lo lleva a un territorio técnico radicalmente distinto y opuesto a la filosofía de todoterreno americano: el de la electrificación. En Europa, y específicamente en España, este modelo ya no se ofrece con motores de combustión convencionales; la única vía de acceso al Grand Cherokee es a través del sistema híbrido enchufable que Jeep denomina 4xe, integrando dos motores eléctricos junto a un bloque de gasolina para sumar 380 CV de potencia combinada.
Modelo analizado
Jeep Grand Cherokee
Motor y acabado
4xe Summit Reserve
Potencia
381 CV
Velocidad máxima
210 Kmh
Aceleración o-100
6,3 s
Largo/ancho/alto
4914/1968/1853 mm
Potencia máxima RPM
381CV 5.250 rpm
Par máximo Nm/RPM
637 Nm
Caja de cambios
Automática 8 velocidades
Web
https://www.jeep.es/
Precio
88.060 euros
Dentro de la gama Jeep en España, el Grand Cherokee 4xe ocupa la posición más alta de manera indiscutible. Por encima del compacto Renegade 4xe que pudimos probar en MuyComputer, por encima del Compass y por encima incluso del icónico Wrangler más pensado para la pura aventura fuera del asfalto, el Grand Cherokee es la declaración más ambiciosa de la marca norteamericana sobre lo que puede ser un todoterreno premium del siglo XXI. La versión que nos ocupa, el acabado Summit, es además la única configuración disponible en el mercado español, lo que significa que quien quiera un Grand Cherokee en nuestro país no tiene que elegir entre versiones: simplemente accede a lo más alto de la gama directamente.
Jeep ha apostado de forma decidida por la tecnología híbrida enchufable como palanca de transición hacia la electrificación total. La tecnología 4xe nació aplicada al Wrangler y al Renegade, y ahora el Grand Cherokee representa su despliegue más sofisticado. La estrategia de la marca es clara: mantener las capacidades todoterreno que definen su ADN —y que son para muchos compradores la razón principal de la elección— mientras se adaptan a las exigencias de la regulación europea de emisiones y se ofrecen ventajas fiscales concretas al comprador, como la etiqueta CERO de la DGT en España, que permite circular por zonas de bajas emisiones, acceder a aparcamientos públicos gratuitos y beneficiarse de deducciones fiscales.
Una de las novedades más importantes de esta quinta generación del Grand Cherokee, más allá de la electrificación, es la plataforma completamente nueva sobre la que se asienta. Las generaciones anteriores, especialmente la cuarta, compartían base con el Mercedes-Benz ML, lo que en su momento fue una decisión inteligente pero que con el tiempo limitó las posibilidades de evolución. Esta quinta generación abandona completamente esa herencia y estrena una arquitectura monocasco de nueva planta, diseñada específicamente para acoger el sistema de propulsión híbrido enchufable 4xe desde el primer momento, sin los compromisos que implica adaptar una plataforma convencional a la electrificación.
Frontal: icónico y contemporáneo
La parte delantera del Grand Cherokee 4xe es, como no podría ser de otra manera, un ejercicio de identidad de marca absoluta. La parrilla de siete ranuras verticales, seña indeleble de Jeep desde sus orígenes militares, preside el frontal con una presencia imponente, ahora rediseñada para integrarse de manera más fluida con la carrocería y con los grupos ópticos que la flanquean. Jeep explica que el diseño del frontal está inspirado en la cabeza de un tiburón, referencia que ayuda a entender la tensión entre la robustez estructural del frontal y las líneas afiladas que recorren los faros hacia los laterales.
Los grupos ópticos Full LED de tecnología adaptativa son de perfil delgado y horizontal, con un diseño muy diferente al de generaciones anteriores que usaban el formato redondo clásico. La unidad de prueba en acabado Summit los lleva en su configuración más completa, con función adaptativa y tecnología de haz de luz que se ajusta según la velocidad, la situación del tráfico y las condiciones de visibilidad. Una gran toma de aire inferior completa la composición de un frontal que consigue parecer moderno y a la vez inconfundiblemente Jeep, algo que no es sencillo de lograr. El paragolpes delantero integra los sensores de aparcamiento delanteros de forma discreta, manteniendo la coherencia visual del conjunto.
El perfil lateral del Grand Cherokee Summit revela la enorme planta del vehículo: 4.914 mm de longitud, 1.968 mm de anchura y 1.795 mm de altura. Son dimensiones que, en los estrechos carriles de muchas ciudades españolas pueden resultar algo complejos de manejar, pero que en carretera abierta confieren una presencia en ruta que pocos SUV pueden igualar. La altura de cintura se ha reducido con respecto a la generación anterior, lo que incrementa la superficie acristalada y mejora tanto la luminosidad interior como la visibilidad desde el habitáculo.
La parte trasera mantiene la lectura de seriedad y robustez americana que caracteriza al modelo. Los grupos ópticos traseros LED tienen un diseño horizontal que se extiende por el portón trasero y los laterales de la carrocería, dotando al conjunto de una imagen amplia y estable. La inscripción del modelo y el logotipo de Jeep están posicionados de forma prominente en el portón, que incorpora de serie la apertura eléctrica manos libres en el acabado Summit, accionable con un movimiento de pie bajo el paragolpes trasero. El difusor inferior y los elementos de protección del paragolpes trasero recuerdan que este SUV tiene vocación todoterreno real, no solo estética. Los detalles cromados están presentes también en la zaga, integrándose con el resto del lenguaje visual del Summit para dar coherencia a los 360 grados del vehículo.
Interior de categoría
Al subir al Grand Cherokee Summit se tiene la sensación inmediata de estar ante un interior de categoría superior. La versión Summit que se comercializa en España incorpora la tapicería en cuero Palermo, una piel genuina de gran suavidad y resistencia que cubre los asientos, el salpicadero, las puertas e incluso los compartimentos inferiores de las mismas. El nivel de cobertura de las superficies con materiales nobles es realmente notable: prácticamente toda superficie que el ocupante puede tocar está forrada con cuero, tela acolchada o madera genuina. Las inserciones en madera de nogal auténtica, que recorren la parte inferior del salpicadero y la parte superior de las puertas, añaden calidez y sofisticación al habitáculo. Son un elemento que desata cierta división de opiniones —algunos lo consideran anacrónico, otros genuinamente lujoso— pero que en cualquier caso confiere una identidad inequívoca al interior del Grand Cherokee frente a los salpicaderos de aspecto más industrial de algunos competidores alemanes.
El punto negativo en materiales es el uso de acabados en negro piano en algunos paneles del salpicadero, que son estéticamente interesantes pero imanes para las huellas y los arañazos con el uso cotidiano, un problema bien conocido y compartido con muchos competidores en este segmento. La iluminación ambiental LED multicolor contribuye a crear un ambiente cálido y personalizable, con posibilidad de ajustar el color según el gusto del conductor, añadiendo una capa de personalidad al habitáculo nocturno que resulta especialmente agradable en trayectos largos.
Los asientos delanteros del Grand Cherokee Summit son sobresalientes. Con un perfil alto y con un acolchado generoso típicamente americano —diferente a la concepción más contenida y de soporte lateral de los asientos deportivos europeos—, ofrecen una comodidad durante trayectos largos que es difícil de superar en este segmento. El asiento del conductor dispone de ajuste eléctrico en hasta 16 posiciones, con memoria para dos perfiles, y de serie en el Summit incorporan calefacción, ventilación y función de masaje tanto en el respaldo como en el cojín. El sistema de masaje, con varios modos de intensidad y programas, es una de las funciones que más se aprecian en los trayectos de autopista de larga duración.
La habitabilidad en plazas traseras es excelente y es uno de los puntos fuertes de este modelo gracias a la mayor distancia entre ejes de esta generación. Con 38,2 pulgadas (97 cm) de distancia entre rodillas en segunda fila, los adultos de talla media o alta pueden viajar cómodamente incluso detrás de conductores de estatura elevada. La anchura del habitáculo trasero es generosa y permite acomodar a tres pasajeros con relativa comodidad, aunque el túnel central eleva ligeramente el suelo en el centro. Los asientos traseros disponen también de calefacción de serie en el acabado Summit. En cuanto a la altura, la reducción de la línea de cintura y el mayor acristalamiento dan una sensación de espacio y luminosidad que beneficia especialmente a los pasajeros traseros.
Un punto que merece mención es que el Grand Cherokee 4xe no está disponible en Europa en versión de siete plazas. Esta configuración de tres filas sí existe en Estados Unidos bajo la denominación Grand Cherokee L, pero en nuestro mercado solo se comercializa la versión de cinco plazas. Rivales como el Kia Sorento PHEV —al que pudimos dar un repaso exhaustivo en estas páginas— ofrecen hasta siete plazas con mecánica híbrida enchufable a un precio considerablemente inferior, aunque sin alcanzar el nivel de lujo y las capacidades todoterreno del Grand Cherokee. Los BMW X5 y Mercedes GLE también permiten configurar una tercera fila de asientos, aunque asociada a motores de combustión o mild hybrid.
Maletero y versatilidad
El maletero del Grand Cherokee 4xe presenta un volumen de 533 litros con los asientos traseros en su posición habitual. No es una cifra extraordinaria para un SUV que roza los cinco metros de longitud, y la penalización por el sistema de propulsión híbrido enchufable es evidente: el Mercedes GLE de combustión, por ejemplo, ofrece más de 600 litros en la misma configuración. Sin embargo, la forma del maletero es muy regular y cuadrada, lo que facilita el aprovechamiento del espacio disponible. El portón trasero eléctrico manos libres, de serie en el Summit, es una herramienta muy práctica en el día a día, especialmente cuando se llevan las manos ocupadas.
Bajo el suelo del maletero existe un compartimento adicional donde pueden almacenarse los cables de carga y objetos de menor tamaño, lo que es de agradecer para mantener el espacio principal limpio y organizado. Al abatir la segunda fila de asientos en proporción 60:40, se obtiene una superficie de carga plana sin escalones que amplía considerablemente la capacidad, aunque el volumen total es inferior al de algunos rivales de combustión. Los ganchos de sujeción de carga en el maletero son de buena factura y permiten asegurar objetos de forma eficaz.
El puesto de mando del Grand Cherokee Summit es uno de los más tecnológicos y cargados de pantallas del segmento todoterreno. En la versión Summit disponible en España, el salpicadero incorpora tres pantallas de posicionamiento horizontal, más un cuarto display en forma de Head-Up Display (HUD) proyectado sobre el parabrisas frente al conductor. La pantalla central de infoentretenimiento de 10,1 pulgadas aloja el sistema Uconnect 5, que es la última versión del sistema de información y entretenimiento de Jeep/Stellantis. Es un sistema bien estructurado aunque puede pecar de agrupar demasiadas funciones en cada menú, con iconos algo pequeños para su uso cómodo en movimiento. La integración con la aplicación Jeep permite controlar desde el smartphone el estado de la carga de la batería, preclimatizar el habitáculo o revisar el estado de los sistemas del coche.
La pantalla de instrumentación digital de 10,25 pulgadas, de alta resolución y totalmente personalizable, muestra la información de conducción, el estado de la batería, la potencia entregada por cada propulsor y los datos de navegación. Es una de las partes mejor resueltas del habitáculo, con una legibilidad excelente tanto de día como de noche gracias al ajuste automático de brillo. La tercera pantalla de 10,25 pulgadas, exclusiva del acabado Summit, se sitúa frente al copiloto entre las salidas de ventilación y el guantera, y ofrece funciones de entretenimiento independientes para el acompañante, incluyendo la visualización de las cámaras de visión todoterreno en tiempo real, una función muy útil durante las aventuras fuera del asfalto. El HUD proyecta sobre el parabrisas la velocidad, las indicaciones de navegación y las alertas de los sistemas de asistencia, permitiendo al conductor mantener la vista en la carretera.
El Grand Cherokee Summit lleva de serie el legendario sistema de audio McIntosh de 19 altavoces, y hay pocas formas más efectivas de justificar la letra pequeña de un coche de esta categoría que esa línea en el catálogo de equipamiento. McIntosh es una marca de audio de alta fidelidad americana con décadas de historia en el mercado doméstico de alta gama, y su presencia en el Grand Cherokee es exclusiva de la gama Jeep a nivel mundial. El sistema cuenta con 950 vatios de potencia, un amplificador de 17 canales y un subwoofer de 10 pulgadas que se aloja discretamente en la parte trasera del habitáculo. La calidad sonora es muy buena para un entorno de automoción con unos graves dignos de ser probados con las mejores piezas de nuestra playlist.
La insonorización del habitáculo es excelente durante la conducción en modo 100% eléctrico, momento en el que el Grand Cherokee Summit se convierte en un salón flotante de silencio impresionante para un vehículo de casi 2,5 toneladas. Cuando el motor de gasolina se activa —algo que ocurre con más frecuencia de lo deseable, como analizaremos en el apartado de conducción— el nivel sonoro sube de forma perceptible, ya que el bloque 2.0 turbo no es especialmente refinado en sus modales acústicos, especialmente bajo carga. Es el punto débil más claro del conjunto a nivel de refinamiento, y es una característica compartida con otros sistemas PHEV que utilizan motores de cuatro cilindros como base térmica.
El Grand Cherokee Summit 4xe incorpora más de 110 sistemas avanzados de seguridad activa y pasiva, según datos de Jeep, y la experiencia al volante confirma que la cobertura tecnológica es muy completa. El control de crucero adaptativo, que mantiene la distancia al vehículo precedente de forma autónoma, funciona de manera muy fluida tanto en tráfico denso de ciudad como en autopista, con una gestión de la brecha de seguridad natural y sin los tirones abruptos que caracterizan a algunos sistemas de la competencia. Destaca la cámara de visión nocturna, una herramienta de seguridad real en carreteras sin iluminación, detectando peatones y animales de forma anticipada con una imagen en la pantalla de instrumentación que muestra claramente los obstáculos.
Sistemas de asistencia a la conducción todoterreno
Aquí es donde el Grand Cherokee justifica su ADN Jeep de la manera más contundente. El sistema Selec-Terrain ofrece cinco modos de conducción todoterreno (Auto, Snow, Sand/Mud, Rock y Sport) habitual en modelos Stellantis pero que en este Jeep hace muchas más cosas que en los modelos más urbanos. Optimiza la distribución del par entre ejes, la respuesta del acelerador, el control de tracción y el comportamiento del diferencial según la superficie en la que se circula. La transición entre modos se realiza mediante un selector rotativo en la consola central que resulta intuitivo y de accionamiento agradable.
La suspensión neumática Quadra-Lift de cinco alturas es un instrumento todoterreno de enorme valor práctico. En la posición más baja facilita el acceso al habitáculo y reduce la resistencia aerodinámica en autopista; en la posición más alta, el eje todoterreno, el Grand Cherokee eleva su altura libre al suelo hasta más de 278 mm, lo que abre el acceso a terrenos que muchos SUV de apariencia robusta ni soñarían con abordar. La transición entre alturas es progresiva, silenciosa y precisa, y el sistema puede activarse de forma manual o automática en función del modo de conducción seleccionado.
El sistema Quadra-Drive II, disponible en la versión Trailhawk y de hecho estándar en el conjunto de la gama 4xe en este acabado Summit, incorpora un diferencial electrónico de deslizamiento limitado trasero capaz de enviar hasta el 100% del par disponible a una sola rueda trasera en caso necesario. Este sistema, gestionado electrónicamente a una velocidad de reacción que el diferencial mecánico convencional no puede igualar, marca una diferencia sustancial en superficies de baja adherencia o en la superación de obstáculos donde las ruedas pierden tracción de forma asimétrica.
El corazón mecánico del Grand Cherokee Summit es un sistema de propulsión híbrida enchufable compuesto por tres fuentes de energía que trabajan de forma coordinada. El motor térmico es un bloque de gasolina turboalimentado de 2.0 litros de cuatro cilindros con inyección directa, que por sí solo desarrolla 272 CV (200 kW) y 400 Nm de par. A este bloque se suman dos motores eléctricos: un motogenerador situado delante de la transmisión, capaz de entregar 145 CV y 245 Nm, y un motor eléctrico trasero de menor potencia pero que activa de forma inmediata la tracción trasera y permite la conducción 100% eléctrica con tracción total. La suma conjunta es de 380 CV y 637 Nm de par máximo, gestionados por una caja de cambios automática TorqueFlite de ocho velocidades.
En ciudad: silencio eléctrico
El Grand Cherokee Summit en ciudad en modo eléctrico es una experiencia que desconcierta de la mejor manera posible. Un vehículo de 2.434 kg de peso que se desliza sobre el asfalto urbano en un silencio casi total, respondiendo a las demandas del acelerador con la inmediatez y suavidad propias de la propulsión eléctrica, es una combinación verdaderamente especial. El par instantáneo de los motores eléctricos hace que los arranques en semáforos sean contundentes sin necesidad de forzar, y la conducción en tráfico denso resulta mucho menos fatigante que en cualquier Gran Cherokee de generaciones anteriores.
La dirección asistida eléctricamente se ha calibrado para transmitir cierta información del pavimento sin exigir esfuerzo excesivo en maniobras a baja velocidad, aunque su nivel de comunicación es más orientado al confort que a la deportividad. En la maniobra de aparcamiento, las dimensiones del coche exigen atención y el uso habitual del sistema de cámaras 360 es casi imprescindible para quien no está acostumbrado a la planta del vehículo. El sistema de aparcamiento asistido puede ayudar en plazas en batería y en línea, aunque como suele ser habitual en estos sistemas, requiere un espacio generoso para ejecutar las maniobras sin interrupciones. La autonomía eléctrica real en tráfico urbano a velocidades moderadas puede alcanzar o incluso superar los 45-50 km cuando la conducción es tranquila, lo que hace del Grand Cherokee Summit un coche perfectamente viable para los desplazamientos cotidianos de muchos usuarios sin necesidad de recurrir al motor de gasolina.
En carreteras convencionales y, especialmente, en tramos con curvas encadenadas, el Grand Cherokee Summit muestra un comportamiento francamente sorprendente para sus dimensiones y peso. La suspensión neumática Quadra-Lift en la configuración de altura de carretera hace un trabajo excelente filtrando las irregularidades del asfalto, y el resultado es un confort de marcha que pertenece a la categoría de los mejores SUV del mercado. Las curvas de radio medio se abordan con una estabilidad real que no delata los más de 2.400 kg de masa, aunque la inclinación lateral es perceptible y hace que el ritmo ideal para este coche sea el de una conducción fluida y previamente planificada más que el de las aceleraciones y frenadas bruscas.
En los tramos con curvas cerradas y ritmo vivo, el Grand Cherokee no pretende competir con un SUV deportivo ni con la ligereza de manejo de modelos más compactos. Lo que ofrece en cambio es una seguridad y predictibilidad ejemplares, con una electrónica de estabilidad muy bien calibrada que interviene con suavidad antes de que la situación se complique, y una transmisión que en modo Sport aprieta los cambios y mantiene el motor en sus rangos de mayor par de forma eficaz.
Autopista: el territorio natural del Grand Cherokee
La autopista es donde el Grand Cherokee Summit despliega su mejor argumento como coche de largo recorrido. La combinación del confort eléctrico, mientras dura la batería, con el nivel de aislamiento acústico del habitáculo, la suavidad de la suspensión neumática sobre las imperfecciones del asfalto y la comodidad de los asientos con función de masaje crea una experiencia de viaje de primera categoría que justifica su posicionamiento. A velocidades de crucero autovía de entre 110 y 130 km/h, el consumo en modo híbrido con la batería agotada se sitúa entre los 10 y 13 litros por cada 100 km según el ritmo de conducción y las condiciones meteorológicas, que es una cifra alta pero coherente con el peso del vehículo y comparable con la de rivales de combustión de prestaciones similares.
El Grand Cherokee 4xe Summit es, junto al Trailhawk, el todoterreno más capaz que puede comprarse en el mercado europeo con tecnología híbrida enchufable. Fuera del asfalto, con el Selec-Terrain en modo Rock o Sand/Mud, la suspensión elevada a su posición máxima y el diferencial electrónico gestionando el par en tiempo real, el Grand Cherokee transforma su carácter radicalmente y se convierte en un instrumento serio para el campo. El motor eléctrico trasero proporciona tracción inmediata e independiente del eje posterior, lo que es una ventaja real en situaciones de adherencia asimétrica donde una rueda pierde contacto y la otra necesita todo el par disponible al instante.
La distancia libre al suelo de 278 mm en máxima altura, el ángulo de aproximación de casi 20 grados y la capacidad de vadeo de 610 mm son cifras que, al ponerlas en práctica en un camino complicado, demuestran que la mecánica y la electrónica del Grand Cherokee están a la altura de las promesas. La reducida de la caja de transferencia permite mantener la velocidad de paso precisa en terrenos muy complicados, y el sistema de descenso controlado por pendientes gestiona automáticamente la velocidad de bajada sin que el conductor tenga que intervenir con los frenos, lo que resulta especialmente valioso en descensos con poca adherencia. En comparación directa con el Land Rover Defender 110 PHEV, el Grand Cherokee es algo menos capaz en situaciones extremas —el Defender tiene ángulos todoterreno mejores y una geometría más específicamente diseñada para el off-road duro—, pero supera con comodidad a los SUV alemanes en este terreno.
El Grand Cherokee Summit 4xe incorpora una batería de iones de litio de 17,3 kWh de capacidad bruta con una arquitectura de 400 voltios, posicionada bajo el suelo del vehículo entre los ejes para un centro de gravedad bajo y una distribución de masas óptima. La batería está sellada contra el agua con una certificación que permite el vadeo hasta 610 mm de profundidad sin riesgo para los componentes eléctricos, lo que es un requisito imprescindible para un vehículo con vocación todoterreno real.
La autonomía eléctrica homologada WLTP es de 48 km en ciclo combinado y de 51 km en ciclo urbano. En la práctica, la autonomía real depende de forma muy sensible de las condiciones de uso. En conducción urbana tranquila a velocidades de entre 30 y 60 km/h, con recuperación activa de energía en las frenadas, es posible alcanzar o superar los 45 km reales. A velocidades de autovía o autopista de 100-120 km/h, la autonomía eléctrica real puede reducirse a entre 30 y 35 km, ya que el consumo de los motores eléctricos se dispara con la resistencia aerodinámica y el peso del vehículo. En conducción agresiva o con el sistema de climatización activo a plena potencia en condiciones de temperatura extrema, la autonomía puede reducirse por debajo de los 30 km.
Conclusiones
El Jeep Grand Cherokee 4xe Summit es un producto difícil de clasificar con los parámetros habituales del mercado europeo, y eso es precisamente parte de su atractivo porque le hacen un modelo único. A pesar de su potencia no se puede considerar un SUV deportivo por su agilidad en curva, tamposo es el más eficiente en consumo eléctrico para sorpresa de nadie (por su tamaño y peso), ni el más lujoso en términos de materiales y acabados Sin embargo, el Grand Cherokee Summit logra algo que ninguno de sus rivales consigue de forma tan convincente: ser genuinamente capaz fuera del asfalto, genuinamente lujoso dentro del habitáculo, genuinamente electrificado en ciudad, y genuinamente diferente en estética y personalidad a los omnipresentes SUV premium alemanes y escandinavos. De todo un poco pero todo bien.
Eso nos permite disponer de un coche que permite ser caprichoso con nuestras decisiones: estar moviéndonos con el motor eléctrico por dentro de la ciudad y de repente decidir hacer kilómetros por autopista y afrontar una carretera con curvas sin problemas para llegar a una zona sin asfaltar, modificar la altura y el comportamiento del coche y seguir hasta el lugar más inexplorado. Es posible que nos encontramos el problema de no tener el calzado adecuado cuando bajemos del coche al final de nuestra aventura, pero lo que es el Grand Cherokee 4xe Summit cumplirá de forma sobresaliente en cada una de las etapas. Y acompañados por el sonido de esos 19 altavoces que pondrán la perfecta banda sonora en cada momento: desde Mozart hasta AC/DC…
Valoración final
8.2
NOTA
NOS GUSTA
Excelentes cualidades todoterreno
Sistema de audio McIntosh
A MEJORAR
Autonomía eléctrica limitada
Motor térmico ruidoso a altas revoluciones
RESUMEN
Uno de los modelos más versátiles para aventurarse fuera del asfalto, con lujo pero sin excesos y un sistema de sonido sobresaliente. Lo mejor sus capacidades todoterreno compatibles con un uso más urbano o de carretera.
Prestaciones8.5Diseño8.5Consumo7.5Confort8.5Sistema de infoentretenimiento8
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