La carrera por la inteligencia artificial está empujando a las grandes tecnológicas a replantear sus prioridades, y Meta parece estar entrando en una nueva fase de ajustes internos. Según diversas informaciones, la compañía estaría estudiando una nueva ronda de despidos que podría afectar a una parte significativa de su plantilla. A primera vista podría parecer otro ejemplo más de la narrativa que vincula la IA con la destrucción de empleo, pero en este caso la explicación es diferente.
De acuerdo con fuentes citadas por Reuters, Meta estaría considerando recortes que podrían alcanzar hasta el 20% de su plantilla, aunque todavía no existe una decisión definitiva ni un calendario concreto para ejecutar los despidos. La compañía contaba con cerca de 79.000 empleados a finales de 2025, por lo que una reducción de ese tamaño supondría uno de los mayores ajustes de personal en la historia reciente del grupo. Directivos de la empresa ya habrían comenzado a discutir internamente cómo reorganizar equipos y reducir estructuras.
Aunque la inteligencia artificial aparece en el centro de esta historia, no lo hace de la forma que muchos podrían imaginar. El problema no es tanto que la IA esté sustituyendo directamente a trabajadores, sino el enorme coste de competir en esta nueva carrera tecnológica. Meta planea invertir cantidades gigantescas para reforzar su infraestructura de IA, con proyectos que incluyen la construcción de centros de datos a gran escala y el fichaje de investigadores especializados con paquetes salariales multimillonarios.
La compañía ha llegado a plantear inversiones de hasta 600.000 millones de dólares en infraestructuras de centros de datos hasta 2028, una cifra que ilustra el tamaño de la apuesta. A esto se suman adquisiciones de startups y el refuerzo de sus equipos dedicados al desarrollo de modelos avanzados de inteligencia artificial. En ese contexto, reducir costes en otras áreas se convierte en una forma directa de financiar esa estrategia.
Eso no significa que la IA no esté influyendo también en la forma en que se organizan los equipos dentro de la empresa. Mark Zuckerberg ha señalado recientemente que ya está viendo cómo proyectos que antes requerían equipos completos ahora pueden ser desarrollados por una sola persona muy talentosa apoyada por herramientas de IA. Este aumento de productividad podría traducirse en estructuras más pequeñas y especializadas, algo que muchas compañías tecnológicas están empezando a explorar.
Sin embargo, el contexto de los posibles despidos en Meta no puede entenderse sin mirar un poco más atrás. Durante la pandemia muchas empresas tecnológicas contrataron personal a un ritmo muy elevado, anticipando que el crecimiento digital se mantendría durante años. Ese escenario no terminó de materializarse, y el propio Zuckerberg reconoció posteriormente que la compañía había sobreestimado la velocidad de expansión del mercado.
A esto se suma otro factor importante: la enorme inversión que Meta realizó en ese fiasco llamado metaverso. La división Reality Labs, responsable de esa apuesta tecnológica, ha acumulado decenas de miles de millones de dólares en pérdidas desde su creación. El resultado ha sido una presión constante para mejorar la eficiencia interna mientras la empresa intenta redefinir su estrategia tecnológica.
De hecho, Meta ya protagonizó una de las mayores rondas de despidos del sector en los últimos años. En noviembre de 2022 la compañía recortó unos 11.000 puestos de trabajo, y pocos meses después anunció otros 10.000 despidos adicionales dentro de lo que Zuckerberg denominó el “año de la eficiencia” (un 10 sobre 10 a su equipo de marketing y relato…). Aquellas decisiones marcaron el inicio de una reestructuración que ahora podría entrar en una nueva fase.
Mientras tanto, la presión por avanzar en inteligencia artificial tampoco es menor. Meta ha tenido algunos tropiezos recientes con sus modelos de IA, incluyendo críticas a los resultados presentados por ciertas versiones de Llama y el retraso de proyectos más ambiciosos dentro de su hoja de ruta. En este contexto, reforzar su posición en este campo se ha convertido en una prioridad estratégica.
La historia reciente de Meta refleja bien cómo cambian las prioridades dentro del sector tecnológico. Hace apenas unos años la compañía apostaba casi todo al metaverso; hoy la inteligencia artificial ocupa el centro del escenario. Y en esa transición, como ocurre con frecuencia en Silicon Valley, la reorganización interna —incluidos los despidos— parece haberse convertido en el precio que muchas empresas están dispuestas a pagar para financiar su próxima gran apuesta tecnológica.
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