Hubo un tiempo en el que navegar por Internet tenía mucho de exploración. Cada búsqueda era una pequeña expedición y cada página web parecía abrir una puerta distinta a un mundo que todavía estaba creciendo a toda velocidad. En aquella época, ask.com era uno de esos lugares a los que acudíamos con la misma naturalidad con la que hoy abrimos un buscador en cualquier dispositivo. La web prometía algo sencillo y, al mismo tiempo, casi mágico para aquel momento: hacer una pregunta y obtener una respuesta.
Ese espíritu se reflejaba en su nombre original, AskJeeves.com, y también en la figura que lo acompañaba. Jeeves, el mayordomo ficticio de las novelas de P. G. Wodehouse, se convertía en el guía perfecto para un servicio que aspiraba a responder preguntas formuladas en lenguaje natural. Mientras otros buscadores obligaban a jugar con palabras clave, AskJeeves proponía algo más cercano a una conversación. El usuario preguntaba, Jeeves respondía. Era una idea sencilla, pero muy representativa de aquella primera etapa de la web, en la que cada servicio trataba de encontrar su propia personalidad.
Ese capítulo de la historia de Internet ha llegado ahora a su final. Ask.com ha cerrado definitivamente el pasado 1 de mayo, poniendo fin a casi tres décadas de actividad online. Quien visite hoy su página principal encontrará un mensaje de despedida en el que la compañía confirma el cierre del servicio de búsqueda y agradece a los usuarios que lo acompañaron durante todos estos años. El comunicado explica que la decisión forma parte de una redefinición estratégica de su empresa matriz, InterActiveCorp (IAC), que ha decidido poner fin a este negocio tras más de dos décadas respondiendo preguntas de usuarios de todo el mundo.
La trayectoria del servicio comenzó en 1997, en una Internet muy distinta a la actual. Aquella era una época en la que convivían numerosos buscadores que trataban de ordenar el creciente caos de la web. AskJeeves fue uno de ellos, con una propuesta diferenciada basada en preguntas completas en lugar de simples cadenas de palabras. Con el paso de los años, el servicio evolucionó y acabó simplificando su nombre hasta convertirse en Ask.com, mientras cambiaban también las dinámicas del propio ecosistema digital. En 2005, la compañía fue adquirida por InterActiveCorp, que desde entonces ha mantenido el control del proyecto.
Sin embargo, el panorama de la búsqueda en Internet cambió radicalmente durante la década de los 2000. El crecimiento de Google y la mejora constante de sus algoritmos terminaron por concentrar la mayor parte del tráfico global en un número cada vez más reducido de plataformas. Muchos buscadores que habían formado parte del paisaje digital en los primeros años de la web fueron perdiendo relevancia o transformando su modelo de negocio. Ask.com logró mantenerse durante mucho tiempo como un servicio reconocible dentro de ese ecosistema, pero su papel quedó cada vez más reducido con el paso de los años.
El mensaje de despedida publicado en su página principal refleja bien el tono de ese cierre. En él, la compañía agradece el trabajo de los equipos que participaron en el desarrollo del servicio y también la fidelidad de quienes recurrieron a él durante décadas. “A los millones de usuarios que acudieron a nosotros en busca de respuestas en un mundo en constante cambio, gracias por su infinita curiosidad, su lealtad y su confianza”, señala el comunicado. El texto concluye además con una referencia cargada de simbolismo: “El espíritu de Jeeves perdura”, un guiño al origen del proyecto y al personaje que acompañó al buscador durante sus primeros años.
Quizá el cierre de Ask.com no cambie el día a día de Internet tal y como lo conocemos hoy, es más, seguro que muchos ya apenas lo recordaban, y otros tantos ni siquiera lo conocían. De hecho, la última vez que el servicio estuvo en el foco informativo, no fue por buenas noticias. Sin embargo, para quienes vivimos aquellos primeros años de la web, su despedida tiene algo de recuerdo compartido. Porque cada vez que desaparece uno de aquellos viejos nombres del Internet de finales de los noventa, también se apaga un pequeño fragmento de aquella época en la que navegar por la red todavía tenía algo de aventura.
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