PS5 es retrocompatible con PS4, pero no tiene retrocompatibilidad con PS3. ¿Por qué decidió Sony no incluir esa retrocompatibilidad? Gracias a las pruebas que ha realizado Digital Foundry tenemos una explicación muy clara, y es que aunque PS5 puede emular juegos de PS3 no es capaz de ofrecer un buen rendimiento en muchos casos, y esto hace que dicha retrocompatibilidad sea inviable.
Cuando quieres hacer que una consola sea retrocompatible con otra normalmente tienes dos opciones. La primera opción es incluir el hardware original de la consola para que este mueva los juegos de aquella. Es la mejor opción en cuanto a experiencia de uso, pero complica el diseño de la consola y hace que esta resulte mucho más cara a nivel de fabricación.
La segunda opción es la emulación, que es la más barata, pero también es muy complicada y puede implicar ciertos sacrificios a nivel de calidad y de rendimiento si la emulación no es totalmente óptima. Eso es lo que ocurre con PS5, que no tiene la potencia suficiente para emular los juegos de PS3, una consola que está dos generaciones por detrás, pero que tuvo un hardware muy particular.
Ahí es donde está la clave que explica por qué los juegos de PS3 son tan difíciles de emular que ni siquiera PS5 puede hacerlo de forma óptima. Aquella consola utilizaba una CPU Cell de IBM, un procesador que tenía un núcleo principal a 3,2 GHz capaz de manejar dos hilos, y siete unidades SPE (Synergistic Processing Elements), que eran como pequeños coprocesadores que se podían utilizar para afrontar cargas de trabajo muy concretas.
Los SPEs del procesador Cell se podían utilizar para trabajar con cargas importantes y pesadas, como por ejemplo cálculos de vectores, operaciones de coma flotante y tareas de inteligencia artificial. Esto hizo que muchos desarrolladores los utilizasen para implementar el suavizado de bordes morfológico en juegos, y también para derivar tareas relacionadas con la carga básica del mundo abierto en juegos concretos.
Trasladar esa ejecución a un emulador es tremendamente complicado, y requiere de una CPU muy potente, tan potente que el chip Zen 2 de PS5 se queda corto. Las pruebas de Digital Foundry han demostrado que PS5 puede emular sin problemas juegos de PS3 que no aprovechan de verdad la CPU Cell de dicha consola, como por ejemplo Ridge Racer 7 o Resistance: Fall of Man.
Sin embargo, en juegos que sí utilizan la CPU Cell, como Killzone 2, Killzone 3, Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots y God of War: Ascension, surgen problemas de rendimiento graves. No es un problema de falta de potencia a nivel de GPU, porque subiendo la resolución en esos juegos tenemos el mismo rendimiento, es un problema de falta de potencia a nivel de CPU.
Eliminar el suavizado de bordes morfológico, que se ejecuta en los SPEs del procesador Cell, mejora el rendimiento, lo que confirma que es ahí donde está el problema, en la CPU de PS5. El emulador utilizado para estas pruebas ha sido RPCS3, que es el mejor emulador de PS3 que existe actualmente.
RPCS3 lista, en sus requisitos ideales, un Ryzen 7 9800X3D, un procesador que está muy por encima del procesador de PS5, y que de hecho será más potente en juegos que el procesador de PS6. No obstante, los resultados de Digital Foundry han alimentado la esperanza de que PS6, gracias a su nueva CPU basada en la arquitectura Zen 6, sea capaz de emular sin problemas juegos de PS3.
La entrada PS5 puede emular juegos de PS3, pero solo PS6 será capaz de hacerlo bien se publicó primero en MuyComputer.


