Microsoft todavía no ha dado detalles oficiales sobre Windows 12, pero sabemos que tarde o temprano acabará llegando un sucesor de Windows 11, y tenemos muchas pistas y varios rumores de fuentes bastante fiables que nos han dejado las primeras pinceladas de cómo podría ser ese nuevo sistema operativo, que novedades traería y qué requisitos podría tener.
Una de las grandes incógnitas alrededor de Windows 12 es su posible fecha de lanzamiento. Como os dije al principio, todavía no tenemos nada oficial, pero podemos estar seguros de que Microsoft no va a lanzar un nuevo Windows hasta que no se produzca el final del ciclo de vida de Windows 10, y con esto no me refiero solo al final del soporte oficial, sino al momento en el que su base de usuarios baje considerablemente.
El final de ciclo de soporte de Windows 10 estaba marcado para octubre de este año, pero al final Microsoft ha decidido extenderlo otro año más, lo que significa que dicho sistema operativo seguirá recibiendo actualizaciones de seguridad hasta octubre del año que viene. Esto es consecuencia directa de su éxito, y de la gran base de usuarios que todavía mantiene.
Como es lógico, ampliar el soporte de Windows 10 afectará a los planes de Microsoft con Windows 11, y también a sus planes con Windows 12. Dar un año más de soporte a Windows 10 hace que el anuncio de un nuevo Windows se retrase, como mínimo, un año, y deja a Windows 11 como un sistema operativo que tendrá que aguantar mucho más como «buque insignia» de Microsoft.
Esto último no es un problema, porque Microsoft ha reafirmado en varias ocasiones su compromiso de mejorar Windows 11 tanto a nivel funcional como de rendimiento, de estabilidad, de interfaz y de fiabilidad. Poco a poco esas promesas se están empezando a cumplir, pero la verdad es que el gigante de Redmond todavía tiene mucho trabajo por delante.
Si te preguntas cuándo podría llegar Windows 12 la verdad es que la respuesta es complicada. No hay nada oficial, pero con Windows 10 recibiendo actualizaciones hasta finales de 2027 creo que, en el mejor de los casos, Microsoft no hablará de ese nuevo Windows hasta 2028, y puede que se retrase incluso más para esperar a que remita la crisis actual de la memoria DRAM y de la memoria NAND Flash.
Un Windows 12 podría ser el revulsivo necesario para dar un empujón a las ventas de PCs y portátiles, y para animar a los usuarios a actualizar sus equipos, como ya ha ocurrido en ocasiones anteriores con las nuevas versiones de Windows. No obstante, para conseguir ese efecto Microsoft tiene que cuidar al máximo su próximo sistema operativo, e incorporar nuevas funciones y tecnologías que realmente marquen la diferencia, y que representen un valor interesante.
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