El pasado mes de mayo se produjo la presentación del SCUF Omega, un mando de control dirigido a usuarios de PS5 (tiene licencia oficial) y de PC que también es compatible con Mac, iOS y dispositivos Android. Este mando generó mucho interés por su diseño, su ergonomía y sus especificaciones a nivel técnico.
No se trata de un mando de control más. El SCUF Omega es un periférico pensado para usuarios exigentes que busquen un compañero de aventuras que les permita dar lo mejor de sí en juegos, y con el que puedan sentir que realmente tienen todo lo que necesitan para crecer gradualmente a través de la experiencia.
Es importante que me entendáis bien. Un mando de control de calidad como el SCUF Omega no hará milagros, es decir, si eres malo jugando o si no te lo tomas en serio no te convertirá mágicamente en un buen jugador, pero si tienes cierta base y encima tienes disciplina y prácticas te ayudará a convertirte en un mejor jugador, y a superar límites que antes no creías posible.
Especificaciones del SCUF Omega
Compatible con PS5, PS5 Pro, PC (Windows 10 y Windows 11), macOS, iOS y Android.
Conectividad inalámbrica vía dongle USB en la banda de 2,4 GHz o mediante Bluetooth 5.0.
Conectividad USB Type-C opcional, que permite también cargar la batería integrada.
Hasta 30 horas de autonomía sin iluminación LED RGB.
Tasa de muestreo de 1.000 Hz, lo que se traduce en una latencia de solo 1 milisegundo en PC. En PS5 las tasa de muestro máxima es de 250 Hz, lo que equivale a una latencia de 4 milisegundos.
Permite crear perfiles personalizados, y tiene memoria para almacenar hasta tres perfiles diferentes.
Cuenta con dos paletas y dos botones de control traseros (los botones interiores son extraíbles), dos botones laterales SAX extraíbles y viene con cinco botones «G» totalmente personalizables.
Dos sticks analógicos TMR (12 bits) intercambiables de alta resistencia.
Gatillos L2 y R2 ajustables (modo analógico o pulsación corta digital) con interruptores mecánicos Omron.
Cruceta de dirección con interruptores mecánicos Omron dividida en cuatro botones extraíbles.
Cuatro botones de acción (equis, círculo, cuadrado y triángulo) extraíbles con interruptores mecánicos Omron.
Los interruptores mecánicos Omron ofrecen una activación más rápida y tienen un clic tipo ratón.
Anillos antifricción extraíbles.
Carcasa de plástico duro transparente extraíble sujeta con imanes, lo que permite personalizar el mando fácilmente.
Botones de inicio y de opciones en la parte superior, y almohadilla táctil entre ambos compatible con todas las funciones de PS5.
Superficie de goma texturizada en la zona de agarre trasera para mejorar la sujeción incluso tras largas sesiones de uso.
Iluminación LED RGB de 11 zonas personalizable en la zona inferior.
Puertos: USB Type-C y jack de 3,5 mm.
Cable trenzado con conector USB Type-C.
Tres años de garantía.
Compatible con la aplicación SCUF, que ofrece muchas opciones de personalización.
Medidas: 16 x 6,6 x 6 centímetros.
Peso: 254 gramos.
Precio: 239,99 euros.
Análisis externo y primer contacto
El SCUF Omega viene en una caja que deja claro que es un producto con licencia oficial PlayStation, pero como dije anteriormente no deja de ser un mando de alto rendimiento que podemos disfrutar también en PC, y esto es para mí lo que lo hace más interesante, ya que es precisamente en PC donde ofrece lo mejor de sí gracias a esa tasa de muestreo de 1.000 Hz (en PS5 baja a 250 Hz).
La presentación es la propia de un producto premium, como podemos ver en las imágenes. En la caja se incluye, además del mando:
Una funda protectora que nos permitirá llevarlo cómodamente con nosotros a cualquier parte.
Tres palancas de diferente longitud para personalizar los sticks analógicos, una cóncava y dos convexas.
Dos botones laterales y dos botones traseros interiores para personalizar, si queremos, los que trae de casa.
Dongle para conectividad inalámbrica en la banda de 2,4 GHz.
Cable USB Type-C a Type-A para cargar el mando, o para utilizarlo de forma cableada. El cable va trenzado.
Sujeción para la zona de conexión USB Type-C del mando.
El SCUF Omega está disponible por defecto en color blanco y negro, aunque como os dije podemos personalizar el frontal, que es extraíble. Hemos recibido la versión en color negro, y mi primer contacto ha sido muy positivo.
Echando un vistazo rápido debo decir que me gusta mucho el contraste que produce el frontal transparente de plástico duro con las sujeciones en goma texturizada de la parte trasera. Si queremos podemos personalizar el frontal a través de la web oficial de SCUF, algo que sin duda le da un valor extra en términos de diseño y de estética.
No obstante, dependiendo del diseño que queramos aplicar tendremos que pagar un extra que irá desde los 9,99 euros hasta los 19,99 euros. Hay diseños muy chulos, aunque entiendo que habrá quien lo prefiera con la sobriedad clásica del color negro, o con la pureza y la elegancia del blanco, sin más estridencias.
A nivel de diseño el SCUF Omega adopta la línea base del Dual Sense Edge de PS5, pero introduce cambios a nivel de ergonomía que me parecen muy acertados, como por ejemplo ese acabado en goma texturizada en la zona de agarre trasera que os comenté anteriormente, y viene con una mayor cantidad de botones personalizables, lo que le confiere una mayor versatilidad.
Las sensaciones que transmite al tacto el SCUF Omega son buenas. Presenta una calidad de construcción acorde a su gama y precio, sin debilidades estructurales, y el tacto de los botones y de los sticks analógicos cumplen con las expectativas. Nada más pulsar los botones y la cruceta se nota la presencia de los interruptores mecánicos Omron.
Los sticks analógicos también tienen un buen tacto y permiten un buen agarre. Están colocados en paralelo, como en cualquier mando tradicional de PlayStation, algo que puede no gustar a los que están acostumbrados a utilizar mandos con la clásica colocación que utilizan los mandos de Xbox, que tienen los sticks en posiciones diferentes (uno más alto que el otro).
Botón Crear.
Botón Opciones.
Botón PlayStation.
Panel táctil / Botón del panel táctil.
Botón perfil.
Cruceta mecánica extraíble.
Botones de acción instantánea extraíbles.
Joysticks intercambiables.
Anillos antifricción extraíbles.
Teclas G personalizables (G1–G5).
Indicador de estado.
Conector jack de 3,5 mm.
Placa frontal magnética extraíble.
Botones laterales personalizables (SAX).
Botones superiores (L1 y R1).
Gatillos instantáneos ajustables (L2 y R2).
Interruptor de gatillo instantáneo.
Puerto USB-C.
Botón de reinicio.
Interruptor de conectividad (con cable / inalámbrica / BT).
Interruptor de plataforma (PlayStation/PC).
Indicador de batería.
Indicador de modo silencio (activado o desactivado).
Adaptador USB.
Botones internos personalizables.
Agarre de goma texturizada.
Bloqueo de cable para torneos.
Tapas para los botones laterales.
Tapas para los botones internos.
Cable USB-C.
En general, la distribución de los botones, y de los sticks analógicos, es correcta. Podemos llegar a todos los botones sin forzar la postura, lo que permite un agarre natural y reduce el tiempo que necesitaremos para acostumbrarnos a utilizar con precisión los botones adicionales que incluye el SCUF Omega.
Las opciones de personalización que ofrece el SCUF Omega son impresionantes, no solo por el frontal extraíble, sino porque también son extraíbles e intercambiables (van fijados magnéticamente) los botones de la cruceta, los sticks analógicos, los botones de acción, los botones laterales y los botones interiores traseros. Os dejo una galería para que veáis con más detalle la distribución y ubicación de los botones.
Personalización y aplicación dedicada
El SCUF Omega nos permite personalizarlo a dos niveles, de forma física y vía software. La personalización física podemos hacerla intercambiando los diferentes botones y sticks extraíbles, y la personalización y configuración de botones y demás la tendremos que hacer a través de la aplicación SCUF, que es compatible con Android y iOS.
Personalmente considero como un punto negativo que SCUF no tenga una aplicación dedicada para la personalización en PC, y que tengamos que descargar la aplicación para dispositivos móviles si queremos personalizarlo. No es la primera vez que me encuentro con este problema, recuerdo que con el Razer Wolverine V2 Pro me ocurrió exactamente lo mismo.
La aplicación SCUF se puede descargar gratis a través de la Google Play Store (Android) o de la Apple App Store (iOS). Es muy ligera, y la interfaz es sencilla, intuitiva y fácil de utilizar. Para que la aplicación reconozca el SCUF Omega deberemos vincularlo mediante Bluetooth, algo que no nos llevará más de unos segundos.
Una vez que tengamos el mando vinculado correctamente podremos acceder a diferentes ajustes de configuración y de personalización. Buen trabajo por parte de SCUF en este sentido, ya que las opciones de personalización se dividen por categorías (gatillos, sticks, iluminación, frontal, superior y teclas G), lo que hace que sea mucho más fácil hacer y aplicar configuraciones y personalizaciones concretas.
Las posibilidades de configuración son muy amplias, y esto confiere al SCUF Omega un gran valor para los jugadores más exigentes, ya que podrán personalizar el mando a su gusto y crear perfiles especiales adaptados a juegos concretos, entre los que podrán alternar fácilmente pulsando el botón dedicado de cambio de perfil.
A través de esta aplicación podemos, por ejemplo, ajustar el comportamiento de los gatillos, incluyendo el punto de actuación y las zonas muertas, y también tenemos la posibilidad de modificar el comportamiento de los sticks TRM, asignar funciones concretas a los botones extra, reasignar todos los botones y personalizar la iluminación LED RGB, entre otras cosas.
Experiencia de uso jugando con el SCUF Omega
En términos de ergonomía, este mando de control está bien planteado. Permite una sujeción cómoda, la goma texturizada en la parte trasera se nota desde el primer momento y transmite una sensación de mayor seguridad y de control que, conforme van pasando las horas, se agradece, ya que mejora el agarre y permite disfrutar de una buena experiencia incluso cuando tenemos las manos sudadas.
La respuesta de los sticks TMR es fantástica, y son un componente al que debemos dar el valor que merece, porque no todo el mundo es realmente consciente de la diferencia que pueden marcar en un mando de control. Estos sticks utilizan un sistema de mecánica cuántica con tunelación de electrones a través de capas magnéticas a nanoescala, lo que reduce el consumo y las interferencias, y le permite reconocer incluso los movimientos más pequeños.
En la práctica, esto se traduce en una precisión a nivel de respuesta sobresaliente que, unida al modo de 1.000 Hz (1 ms de latencia en PC) nos permite disfrutar también de una velocidad de respuesta mayor. Dicho de una manera más simple, con los sticks analógicos del SCUF Omega no solo podremos disparar antes que nuestros rivales, sino que también podremos hacerlo con más precisión. Estos sticks también tienen una vida útil mayor que los modelos Hall.
En juegos como Battlefield 6, Call of Duty Black Ops 7 y otros títulos competitivos donde la rapidez al disparar es media victoria el SCUF Omega puede marcar la diferencia, esto podéis tenerlo claro, y la precisión que ofrecen los sticks es claramente superior a la de otros mandos con sticks Hall porque, como dije, reconoce perfectamente incluso los movimientos más pequeños.
La respuesta de los botones también estuvo a la altura de mis expectativas, ya que las pulsaciones se registraron en todo momento de forma instantánea, y esto es muy importante en juegos de lucha, donde tenemos que pulsar varios botones diferentes con rapidez para hacer combos de golpes con los que aprovechar cada momento en el que nuestro rival baje la guardia. Probé el SCUF Omega en Street Fighter 6 y en The King of Fighters XV, y la experiencia fue perfecta.
En juegos donde la velocidad y la precisión con la que se marcan las acciones al pulsar botones puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte, como Elden Ring y Lords of the Fallen, el resultado también fue muy satisfactorio. No tuve ningún problema ni experimenté retrasos en el registro de todas las acciones, y los botones adicionales me fueron muy útiles en estos juegos para asignar acciones concretas, como por ejemplo utilizar una de las palas para correr y así tener libre un dedo utilizar el botón de saltar en Elden Ring.
Es verdad que para poder sacarle el máximo partido al SCUF Omega vamos a tener que pasar por un periodo de adaptación, ya que tenemos muchos botones personalizables y tendremos que acostumbrarnos a utilizarlos, algo que requerirá tiempo y dedicación, pero una vez que nos hagamos a ello ya no querremos volver a un mando de control estándar.
Notas finales y conclusión
Una cosa que me ha quedado clara tras probar el SCUF Omega es que este no es un mando más, y que por tanto no es un modelo para todo el mundo. Estamos ante un modelo premium dirigido a usuarios exigentes que se tomen el gaming muy en serio, y que quieran tener a su alcance todas las prestaciones, las funciones y el rendimiento que necesitan para crecer y convertirse en mejores jugadores.
A nivel de ergonomía y de calidad de construcción en general SCUF ha hecho un trabajo excelente con este mando. Destaca, sobre todo, el uso de sticks analógicos TMR, que ofrecen un nivel de precisión y de respuesta sobresaliente, y que además están hechos para durar y no nos darán problemas de drifting. No debemos olvidarnos tampoco del valor que representan los interruptores mecánicos Omron.
Las opciones de personalización que ofrece el SCUF Omega son otro valor añadido, y lo fácil que resulta cambiar prácticamente todos los elementos del mando es algo que me ha gustado muchísimo. El uso del sistema de sujeción imantado es todo un acierto, porque facilita dicha personalización y mantiene la calidad general del mando en el nivel que le corresponde.
Solo puedo ponerle dos pegas al SCUF Omega. La primera es que no cuenta con una aplicación dedicada para PC, algo que francamente me parece difícil de justificar, ya que es un mando que precisamente da lo mejor de sí en esta plataforma (tasa de 1.000 Hz), y la segunda es que carece de motores de vibración y de respuesta háptica.
Eliminar los motores de vibración permite reducir el peso del mando, algo que valorarán en positivo algunos usuarios, pero para mí supone quitar un elemento que aporta inmersión y que mejora la experiencia en muchos juegos.
Haciendo una valoración en general, creo que el SCUF Omega es uno de los mejores mandos que he probado. Su precio es alto, eso está claro, pero es comprensible teniendo en cuenta todo lo que ofrece a nivel de prestaciones y de calidad de construcción, y cómo marca la diferencia frente a otros modelos más económicos. Como dije no es un mando para cualquiera, pero es una inversión que puede darnos muchas alegrías si nuestra pasión es el gaming.
Valoración final
9.1
NOTA
NOS GUSTA
Ergonomía.
Calidad premium.
Personalización.
Sticks TMR.
Gatillos duales.
Interruptores Omron.
Botones extraíbles.
A MEJORAR
Precio alto, aunque comprensible.
Sin app para Windows.
Sin vibración.
RESUMEN
Haciendo una valoración en general, creo que el SCUF Omega es uno de los mejores mandos que he probado. Su precio es alto, eso está claro, pero es comprensible teniendo en cuenta todo lo que ofrece a nivel de prestaciones y de calidad de construcción, y cómo marca la diferencia frente a otros modelos más económicos. Como dije no es un mando para cualquiera, pero es una inversión que puede darnos muchas alegrías si nuestra pasión es el gaming.
Diseño y construcción9.5Ergonomía9.5Botones y sticks analógicos10Software8Calidad/Precio8.5
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