Tesla parece haber abrazado definitivamente una de las grandes obsesiones de la industria tecnológica moderna: convencerte de que comprar el hardware ya no basta. Después de gastarte decenas de miles de euros en un coche eléctrico, todavía queda espacio para una «pequeña» cuota mensual. Y no para escuchar música, ampliar almacenamiento o desbloquear extras cosméticos, sino para acceder a un sistema de conducción “totalmente autónoma” cuyo nombre sigue sonando bastante más avanzado de lo que realmente ofrece.
La compañía ha eliminado en Europa la posibilidad de comprar de forma permanente su sistema Full Self-Driving (FSD), que hasta ahora podía adquirirse por unos 7.500 euros. A cambio, introduce un modelo de suscripción mensual de 99 euros, siguiendo el mismo camino que ya adoptó anteriormente en Estados Unidos. En paralelo, Tesla también ha decidido hacer desaparecer el Enhanced Autopilot, el paquete intermedio que permitía cambios automáticos de carril, adelantamientos asistidos, navegación en autopista o incluso llamar al coche desde el móvil en un aparcamiento. El menú queda así bastante simplificado: o te conformas con el Autopilot básico incluido de serie, o pasas directamente por caja cada mes.
El pequeño detalle —porque siempre hay uno— es que en gran parte de Europa todavía no puede utilizar legalmente aquello que Tesla vende como gran reclamo. En estos momentos, la utilización completa del sistema solo cuenta con aprobación real en Países Bajos y Lituania, mientras que otros mercados importantes siguen atrapados entre regulaciones mucho más prudentes y promesas corporativas bastante menos prudentes. En Reino Unido, por ejemplo, la propia Tesla reconoce que la función aún no está disponible y depende de futuras aprobaciones regulatorias. Traducido: en muchos países europeos podrías pagar 99 euros mensuales por una función cuyo principal función consiste, de momento, en esperar permisos administrativos.
Y luego está el asunto del nombre, que merece capítulo aparte. Ni Autopilot ni Full Self-Driving describen remotamente lo que Tesla ofrece hoy. Técnicamente, hablamos de un sistema SAE Nivel 2, es decir, una tecnología capaz de controlar dirección, aceleración y frenado en determinadas circunstancias, pero siempre bajo supervisión humana constante. El conductor sigue siendo plenamente responsable del vehículo, debe mantener la atención en la carretera y estar preparado para intervenir en cualquier momento. Llamarlo “conducción totalmente autónoma” exige, siendo generosos, bastante optimismo creativo.
No sorprende, por tanto, que Tesla haya acumulado años de críticas regulatorias y polémicas alrededor de estos sistemas. Expertos y autoridades llevan tiempo cuestionando hasta qué punto denominaciones como Full Self-Driving pueden inducir a error sobre sus capacidades reales, especialmente cuando Elon Musk ha alimentado durante años una narrativa donde el coche parecía estar siempre a pocos meses de conducir completamente solo. La realidad, como suele ocurrir con ciertas promesas tecnológicas especialmente ambiciosas, ha mostrado bastante más apego a los matices.
La situación resulta todavía más incómoda si miramos a los propietarios veteranos. Durante años, muchos clientes desembolsaron miles de euros convencidos de que sus Tesla terminarían alcanzando verdadera autonomía gracias a futuras actualizaciones. Sin embargo, el propio Musk ha reconocido recientemente que numerosos vehículos equipados con Hardware 3 no podrán ejecutar plenamente esa visión sin importantes cambios físicos. Una pequeña ironía tecnológica difícil de ignorar: primero compras el futuro, después descubres que quizá también necesite una actualización de hardware.
Quizá lo más llamativo de este movimiento no sea que Tesla quiera cobrar una cuota mensual; eso ya forma parte del paisaje digital contemporáneo. Lo realmente extraordinario es convertir en suscripción recurrente una tecnología que sigue lejos de lo que su propio nombre promete, cuya utilidad depende enormemente de reguladores externos y que continúa viviendo, en buena medida, de un mañana que lleva bastantes años anunciándose sin terminar de llegar.
Más información
La entrada Tesla quiere otra suscripción más: 99 euros al mes por un FSD que sigue lejos de su nombre se publicó primero en MuyComputer.


